馃枈Opini贸n | Por ti

Muchos dir谩n que solamente cuando alguien muere, es cuando nos acordamos de reconocerle sus virtudes y defectos, o que solamente en su ausencia nos damos cuenta de la importancia que para nosotros ten铆a. Hay quienes dicen que muerta la persona, los remordimientos no nos abandonan y nos obligan a estarle rindiendo 鈥渘ovenas鈥 para su eterno descanso (o expiaci贸n de nuestras culpas). Hay quienes dicen, en trat谩ndose de alg煤n personaje de la vida art铆stica, que cuando mueren, nace una leyenda.

Quiz谩s en muchos casos suele suceder tal cual; sin embargo en esta ocasi贸n que me obliga a escribir esta colaboraci贸n, no lo es. Y tan no lo es, que han fallecido varios personajes, de la m煤sica principalmente, a quienes he admirado y han marcado mi vida de una u otra manera y no me ha quedado m谩s que lamentarlo.

En el caso de Oscar Ch谩vez es diferente. A este gran int茅rprete, hijo de la colonia Portales, tuve acceso haya a mediados de la d茅cada de los 70; cuando mi padre reproduc铆a sus discos de acetato de Miguel Aceves Mej铆a, de David Zaizar, de 鈥淓l Mayor鈥 David Reinoso, y decenas de t铆tulos m谩s, en aquella Telefunken con sonido estereof贸nico que, ya lo he comentado en varias ocasiones, fue una de las culpables de mi apasionamiento por la radio.

Pero hab铆a uno muy especial que recuerdo con entra帽able cari帽o. Y Lo hago porque me retorno a aquellos a帽os en que mi padre entonaba con singular alegr铆a todas y cada una de las canciones y me llenaba de hilaridad cuando llegaba su turno aquella que dice: 鈥淵o soy un pobre vaquero que no tiene ni camisa, pero se la van a hacer con tripa de longaniza鈥︹; y as铆, eran objeto de su elaboraci贸n cosas raras para el sombrero, las alpargatas y todo aquello que es menester en un buen vaquero.

Re铆a y re铆a al escuchar aquellas joyas del folclor hist贸rico mexicano, a trav茅s del primer album grabado por Ch谩vez, el Caif谩n Mayor all谩 por el a帽o de 1963, Herencia L铆rica Mexicana Vol. 1, en cuya portada, aparec铆a con una guitarra, instrumento por el que, desde entonces, sent铆 gran afinidad; aunque mis manos torpes combinadas con la falta de posibilidades de acudir a una escuela de m煤sica, jam谩s me permitieron poder tocar m谩s que el c铆rculo de sol, para tratar de mal entonar aquella canci贸n de 鈥淧谩gina Blanca鈥 cuando estudiaba en el CCH Sur.

El Lirio, Rom谩n Castillo, Traicionera, Del arena nace el agua, La valona del preso, El Vaquerito, El Payo (por cierto as铆 llamamos de cari帽o a mi padre), La cuera, El tecolote, La vaquilla y Yo ya me voy; son las once canciones que no me cansaba de repetir, y eran acompa帽adas por el famoso 鈥渟crach, scrach, scrach鈥 interminable de la aguja que serv铆a de transmisor de las vibraciones que se generaban en los surcos del vinilo de 33RPM; esto cuando llegu茅 a la edad en que esa consola ten铆a un solo due帽o: Marco. Disfrutaba instalarme en la parte trasera del armatoste para que, mientras escuchaba aquellas canciones que bien pod铆a repetir sin ning煤n problema, mientras segu铆a tratando de descifrar de cual edificio miniatura (bulbo) sal铆an los artistas.

Pero fue hasta cuando escuch茅 por primera vez, muy peque帽o, nuevamente en aquel armatoste alem谩n, una canci贸n que me indujo a ser el poeta loco que de repente me da por ser. 鈥淧or ti, yo dej茅 de pensar en el mar; por ti yo dej茅 de fijarme en el cielo; por ti, me ha dado por llorar como el mar, me he puesto a sollozar como el cielo, me ha dado por llorar鈥. No entend铆a lo que Oscar Ch谩vez dec铆a en la que fue, a mi parecer, una de sus mejores letras; sin embargo, el mar, el cielo, eran algo tan profundo e inmenso, que as铆 quer铆a yo escribir algo a la naturaleza.

Haber ingresado a la primaria fue lo mejor que me pudo haber pasado, aunque un a帽o m谩s chico de lo que era menester ingresar, y todo porque mi Sacrosanta Jefecita, al ponerse a hacer las tareas y a estudiar con mi hermana un a帽o mayor, no se dio cuenta que me hab铆a dado la mejor herramienta que tengo en la vida: la escritura. Por ella tuve la posibilidad de sentarme por primera vez en un sal贸n de clases. Y fue precisamente en el 1er a帽o A; a escasos d铆as de ingresar ya iniciado el ciclo escolar, cuando me pidieron hacer algo relacionado con la llegada de la Primavera un dibujo, una figura de plastilina o un cuento y as铆, inconscientemente, materializaba aquella idea de 鈥渁lg煤n d铆a compondr茅 una canci贸n como la de Por ti鈥; aunque lo 煤nico que sali贸 fue lo publicado en el peri贸dico escolar El Senegal茅s, llamado as铆 porque mi escuela era la Rep煤blica del Senegal, y que se imprimi贸 de la siguiente manera:

鈥淟a primavera. Por Marco Antonio Espinosa. 1掳A -. La primavera me gusta porque hay pajaritos, mariposas, florecitas y 谩rboles verdes鈥.

Quiz谩s a usted estimado lector le arranque una sonrisa mi gran poema tan profundo. Pero para m铆, fue el inicio de establecer una relaci贸n indisoluble entre mis emociones, sentimientos, estados de 谩nimo y pasiones con la palabra escrita. Y eso, gracias al gran Oscar Ch谩vez que tuve oportunidad de escuchar. Posteriormente, fui un gran admirador de su rebeld铆a manifiesta en su parodia pol铆tica, de la cual, tambi茅n, aprend铆 un poco.

Valga pues esta colaboraci贸n como un homenaje de mi parte a Oscar Ch谩vez. Continuar茅 escuchando una y otra vez 鈥淣o te van a callar鈥 para seguir recordando que las bandejas de plata no nos pueden callar y, como t煤, me callar茅 hasta que ya no pueda.Hasta el cielo estas palabras acompa帽adas de un gran dolor por la p茅rdida del Maestro que me ense帽贸, con sus canciones, a seguir escribi茅ndole siempre al amor, al desamor, al cielo, a la luna, a la desgracia ocasionada por nuestros gobiernos y a todo aquello que nos motiva a seguir viviendo; alg煤n d铆a, en alguna parte, volveremos a escuchar tus rolas, mientras escribo mis letras que tuvieron tanta influencia de tu talento y quiz谩s entonces, el dolor sea el sol sin la flor y el infierno amor tan eterno.

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