馃枈Opini贸n | Siempre estuvo ah铆

Me atrevo a decir que la cuarentena siempre estuvo entre nosotros; latente, oculta. No nos vino como anillo al dedo ni de cerca: pero si nos mostr贸 cu谩l es el verdadero personaje que interpretamos ante el mundo. Nos mostr贸 nuestra verdadera cara.

Parece que estamos mejor alejados del resto. Nos mantenemos al margen, ocultos. Tal vez por gustos peculiares o porque se r铆en, o nos hicieron da帽o o yo qu茅 s茅.

Quiz谩s un incidente, una amenaza. Deudas, broncas, l铆os; tu dime. En medio de un panorama mundial catastr贸fico hallamos calma. Lleg贸 en forma de encierro sanitario. Ya no tenemos que mirarnos a la cara para interactuar; de hecho es peligroso. Hablar frente a una c谩mara parece m谩s c贸modo que hacerlo en vivo. Les miro m谩s confiados, m谩s alegres. Con menos miedo al qu茅 dir谩n.

Vimos el interior de nuestra casa: abandonado, lleno de polvo y basura. Limpiamos, lavamos, atendimos nuestros deberes personales; ya nos hab铆amos olvidado de la vida afuera del cub铆culo. Ya nos hab铆amos olvidado que tambi茅n nos debemos dedicar de cierto tiempo. Nos descubrimos al entrar a nuestra casa. Nos sorprendi贸 la negligencia en nuestro cuerpo. Quiz谩 olvidamos que somos la casa y el morador: carne fundida con alma <<nada m谩s>>. Tal vez un poco menos que aquello o un poco m谩s que lo otro, a m铆 nadie me ha ense帽ado la prueba definitiva de una o de otra cosa.

Me alegra escuchar a mi vecino afinando su guitarra otra vez. Veo fotos de dibujos y cuadros hermosos, tan solo posibles con el tiempo de reflexi贸n propio del encuentro con uno mismo. Descubrimos nuestros privilegios. No todos pueden permitirse una cuarentena. Algunos se burlaron de ellos; tan solo quieren subsistir. No creo que sea su culpa que reciban miserias e insultos vendiendo artesan铆as en el centro. Son un reflejo de la sociedad consumista y ego铆sta. Dijimos un d铆a, en una ma帽ana gris – 隆qu茅 nos cancelen la renta, no podemos sostenernos! – Luego el coro – 隆medicinas para todos, a d贸nde van nuestros impuestos! – Algunos rostros importantes vociferaron desde la neblina del acaparamiento – 隆Eso es socialismo! – Les respondimos – ll谩melo como quiera, igual estamos muriendo de hambre. Usted pidi贸 los cubrebocas y ah铆 los tiene, fabricados con sudor, covid y l谩grimas, no sea gandalla y denos algunos a los trabajadores y a los de salud. Si, tambi茅n nos sirvi贸 para mirar mejor el mundo de afuera. No lo podemos entender todav铆a, somos seres humanos. Pero si no entendemos la belleza, menos entendemos por qu茅 se violentan los derechos o por qu茅 lo levantaron vivo y amaneci贸 muerto o por qu茅 esto o por qu茅 lo otro, son muchas cosas, son muchos muertos. Tambi茅n son muchas culpas y mentiras volando por el aire a diestra y siniestra. Que suya por consumir, o de 茅l por vender, o de ella por escuchar. 驴Y ahora por qu茅 se meten en nuestras vidas, buscando cualquier pretexto para jalarle a ese gatillo? Pienso en eso y casi rompo la computadora. No vive uno con miedo, el miedo ya nos mat贸 hace mucho. Ahora lo que tenemos es tristeza de que nadie haga algo cuando desaparezcamos. Que nadie quiera elevar su canto por miedo a que suene ese rifle. Somos muertos asustados de un lado o de otro, la cuarentena nos sirvi贸 para ver bien las cosas. Aprendimos a cuidarnos, a querernos de lejitos. A extra帽arnos como se extra帽a a los muertos: mirando para adentro y hacia arriba. Tambi茅n tuvimos tiempo para darnos cuenta de que es un mundo peligroso en el que vivimos. Que si no te mata el virus te mata el hambre y si no te mata el hambre viene la bala. Solo nos queda darle tiempo al tiempo para ver qu茅 es lo que nos espera.

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