馃枈Opini贸n |聽Sin datos claros 驴a la nueva normalidad?

Los duranguenses estamos unidos con el gobernador Jos茅 Aispuro Torres, por su decidida actitud de no tomar decisiones apresuradas sobre la propagaci贸n del Coronavirus y el inicio de las actividades econ贸micas, sin previa consulta de los expertos y un an谩lisis meticuloso sobre la situaci贸n en la entidad, y particularmente en cada municipio, ya que no se deben emprender acciones irresponsables. Cada uno de los gobernadores deber谩 asumir su responsabilidad en su entidad de acuerdo a las circunstancias propias de cada una, se帽alamos esto, pues el presidente L贸pez Obrador y su gabinete ya establecieron un calendario para iniciar las actividades econ贸micas y productivas en todo el pa铆s.

Tal medida del gobierno federal ha dejado m谩s dudas, pues es confuso y disfuncional ante una situaci贸n que vive M茅xico tan adversa. Esta Pandemia ha mostrado la fragilidad y vulnerabilidad del ser humano, y tambi茅n, la tremenda vulnerabilidad y fragilidad de nuestra econom铆a, que provoca desempleo, menor calidad de vida y consecuentemente, m谩s pobreza, lo que a su vez, causar谩 un crecimiento de la delincuencia, de ah铆 que L贸pez Obrador haya decidido mediante un decreto mandar de nueva cuenta al Ej茅rcito a las calles, al no aceptar el fracaso de la Guardia Nacional.

Por ello, antes de pensar como eso de una nueva normalidad, en M茅xico nos falta un trago amargo 鈥搊 varios鈥, y por desgracia 茅ste no ser谩 el de una medicina efectiva contra Covid-19.

Cada pa铆s hace cuentas y crea escenarios para dejar el encierro de la manera menos costosa posible, en t茅rminos sanitarios y econ贸micos. Pero 驴qu茅 plan se puede hacer cuando los datos son, pong谩moslo simple, escasos?

En M茅xico no tenemos idea de cu谩nta gente se ha infectado de Covid-19. Los casos confirmados son un universo puesto en entredicho por m煤ltiples factores: desde escasez de pruebas hasta deficiencias estructurales en el registro de enfermos.

Cu谩n extenso ha sido el contagio por este coronavirus es una interrogante de la cual s贸lo tenemos indicios, si bien nos va, de alcance regional.

Es lo que hay, datos magros, inconsistentes. Y a partir de ellos el gobierno habla de que estamos en una meseta de muchos m谩s contagios, y que en cosa de d铆as estos comenzar谩n a descender, al menos en zonas hasta hoy problem谩ticas, confiamos que Durango nunca llegue a ese nivel, gracias a las oportunas medidas previstas por el gobernador Aispuro Torres con su gabinete.

Siendo ese el escenario, suena no s贸lo l贸gico, sino responsable, que el gobierno plantee reactivar la econom铆a. Pero, abrir sectores productivos implicar谩, necesariamente, un costo sanitario, en las zonas problem谩ticas. Vamos a pasar los pr贸ximos meses jugando al gato y al rat贸n. Tratando de revivir la econom铆a sin matar a miles de personas en el intento.

Por eso no hablemos de nueva normalidad cuando apenas vamos a experimentar los estragos de una nueva realidad, una tocada por un virus letal.

En esa realidad, los gobiernos en regiones problem谩ticas, tendr谩n que aprender a administrar la muerte. Es duro ponerlo en esos t茅rminos, pero no hay otros.

Cada autoridad, empresa, organizaci贸n, familia o persona debe estar consciente de que los planes gubernamentales para la apertura se hacen en la intenci贸n de que, al reactivar la econom铆a, se eviten otros costos sociales. Mas no ser谩 gratis.

Tocar谩 aprender a arriesgarnos lo menos posible. Pero el 鈥榥o arriesgarse鈥 est谩 fuera de las opciones realistas.

Mientras no haya vacuna o tratamiento eficaz, el objetivo debe seguir siendo uno solo. Cada medida decretada por un gobierno, y asumida por la poblaci贸n, debe tener como meta el no desbordar la capacidad sanitaria para la atenci贸n de contagiados.

Esa divisa permitir铆a calibrar la v谩lvula de las actividades econ贸micas, escolares e incluso de entretenimiento. El l铆mite de la circulaci贸n de personas lo pondr谩 la capacidad de atenci贸n hospitalaria a quienes resulten enfermos.

El problema es c贸mo calcular ese factor cuando no contamos con data suficiente de contagios, insistimos, y cuando la nueva realidad no incluir谩 la masificaci贸n sustantiva, en millones y no miles, de pruebas para detectar portadores de este coronavirus.

As铆 que, durante meses, esta nueva realidad implica navegar a ciegas por periodos de dos semanas, que no s贸lo es el tiempo en el que la gente podemos desarrollar s铆ntomas detectables, sino, como lo demuestra una investigaci贸n publicada en Nexos, el plazo en que llegar铆an las actualizaciones de la cifra m谩s confiable, sino la 煤nica, en cuanto al avance de la pandemia: la de los fallecidos. Y es que ayer en esa revista Jorge A. Casta帽eda y Sebasti谩n Garrido mostraron que la cifra de decesos por Covid-19 tarda dos semanas en acumularse. (https://datos.nexos.com.mx/?p=1351)

Abriremos sectores y actividades, y a las dos semanas veremos costos en contagios y, eventualmente, decesos. Despacio, que llevamos prisa.

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