馃枈Opini贸n | Voto y poder para la Mujer

En el marco de la conmemoraci贸n del sufragio femenino, me parece justo recordar unos hechos y puntualizar otros.

Si bien fue en 1953 cuando se public贸 en el Peri贸dico Oficial el derecho a votar y ser votadas en elecciones populares, dos a帽os despu茅s se ejerci贸 ese derecho en las urnas. Aunque el pasado 3 de julio celebramos 65 a帽os del ejercicio de este derecho, hay que recordar que nada se nos ha dado, porque por cada derecho, hemos luchado, me refiero precisamente, a que fueron m谩s de 40 a帽os luchando por el voto femenino, donde miles de mujeres exigieron y pugnaron para ser tratadas tambi茅n como ciudadanas.

A casi 7 d茅cadas de la participaci贸n de la mujer en las elecciones federales, la realidad claramente ha cambiado, pues al d铆a de hoy, somos mayor铆a en las listas nominales y en las pasadas elecciones superamos la participaci贸n masculina con 8 puntos porcentuales, es decir, que en los 煤ltimos a帽os somos nosotras, quienes definimos las elecciones.聽

Pero el derecho al voto se ha quedado corto, porque no solo es poder votar, tambi茅n es poder dirigir y gobernar. Tan solo hemos tenido 9 mujeres como gobernadoras, aunado a esto, la paridad aun no es una realidad.

Dif铆cilmente se puede hablar de democracia e igualdad, cuando se nos ha seguido negando esa oportunidad. 驴Cu谩ntos gabinetes de gobierno tienen paridad? Empecemos revisando el gabinete Federal, en el que solo hay 8 mujeres de las 21 secretarias de primer nivel.

De los 32 estados de la rep煤blica, en cuanto a su gabinete legal, solamente en 3 hay una mayor铆a de mujeres, siendo 茅stos Yucat谩n, Puebla y la Ciudad de M茅xico, pues en los otros 29 predominan los hombres de una forma exagerada, incluso en los gabinetes ampliados.聽

En cuanto a los congresos locales, nos falta muy poco para cumplir con la paridad de g茅nero, ya que actualmente las mujeres legisladoras representan el 49.1 % de acuerdo al 煤ltimo censo del INEGI, despu茅s de la reforma de 2014.

Por otro lado, en la Suprema Corte de Justicia de la Naci贸n, de los 11 ministros, solo 2 dos son mujeres.

En cuanto a los Poderes Judiciales de M茅xico, solo en 5 estados la titularidad de ese poder, la preside una mujer y en los otros 27, los magistrados presidentes son hombres. En el mismo sentido de disparidad se encuentran los plenos de los tribunales superiores de justicia, as铆 como los consejos de las judicaturas, con excepci贸n de tan solo 3 estados, en donde la mayor铆a de los integrantes son mujeres. Finalmente, como era de esperarse, a煤n persiste una mayor铆a de jueces sobre juezas.

Y aunque en cualquier dependencia p煤blica o privada, se jactan de tener paridad de g茅nero, porque en la n贸mina la mayor铆a son mujeres, representa un falso escenario, porque estas se encuentran en puestos de menor rango a nivel jer谩rquico, en esos espacios chiquitos, sin toma de decisi贸n, con menor remuneraci贸n econ贸mica y con la mayor carga de trabajo.

Por a帽adidura, tener un cargo de esos representa un riesgo mayor, pues frecuentemente hay violencia y acoso sexual en el 谩mbito laboral porque encima, se tiene la mala costumbre de que los hombres en cargos de mayor rango aprovechen las relaciones asim茅tricas de poder que tienen con sus empleadas para creer que tienen derecho disponer de ellas como objeto sexual, lo cual, no solamente es pat茅tico, si no tambi茅n criminal.

Es imperativo que las mujeres levantemos la mano, que sepan todos que tenemos derecho de ser postuladas, ser electas y desempe帽ar cualquier cargo libre de todo tipo de violencia y con la misma capacidad de resultados.

Claro que se ha avanzado, pero a煤n no es suficiente, M茅xico se encuentra por debajo de la media en el 铆ndice global de la brecha de g茅nero y esa disparidad es una deuda pendiente, porque a煤n no se logra mantener la representaci贸n en espacios de poder y en la toma de decisiones.

Si el derecho al voto fue en gran parte por el movimiento de la revoluci贸n, me pregunto 驴necesitaremos otra para obtener lo que nos falta?

A煤n estando en la constituci贸n, existen derechos que en la pr谩ctica se nos han seguido negando, pero tengo la esperanza y la convicci贸n de que juntas le arrancaremos uno a uno a ese sistema patriarcal.

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