🖋️ Opinión | El Presidente fortalece el sistema de pensiones

A partir de los gobiernos de la Revolución, se planteó la necesidad de crear una institución que atendiera los problemas de salud de los trabajadores mexicanos. Pero fue el presidente Manuel Ávila Camacho, quien al asumir su cargo en 1940, anunció la creación del Instituto Mexicano del Seguro Social, tarea para la que nombró una Comisión Técnica a fin de que elaborara el proyecto de la ley correspondiente; comisión que estuvo liderada por el entonces Secretario del Trabajo Ignacio García Téllez –por cierto, uno de los políticos mexicanos más íntegros, honestos y calificados; a quien tuve el honor de conocer y tratar en 1967, en la modesta casa donde vivía en la cuidad de México. Cabe mencionar, que fue un leal y destacado integrante del equipo político del presidente Lázaro Cárdenas; y que también fue el primer Rector de la UNAM-. Una vez elaborado el proyecto de ley, el presidente Ávila Camacho envió la iniciativa al poder legislativo federal, para su discusión y aprobación. Fue así que el 19 de enero de 1943, quedó formalmente creado el IMSS. Al ser designado Ignacio García Téllez como director general de esta institución, se comenzaron a establecer los primeros hospitales, destacando el icónico hospital de “La Raza”. Ya en el gobierno de Adolfo Ruíz Cortines, fue designado director del IMSS, Antonio Ortíz Mena, quien impulsó su crecimiento en cuanto a las prestaciones sociales en beneficio de los trabajadores; creando unidades habitacionales y centros recreativos. En 1973, el presidente Luis Echeverría fortaleció el sistema de pensiones de los trabajadores afiliados al IMSS –con aportaciones tripartitas, a cargo de los trabajadores, de los empresarios en su calidad de patrones y del gobierno federal-. En 1992, bajo la presidencia de Carlos Salinas, se abrió un nuevo esquema de pensiones, denominado Sistema de Ahorro para el Retiro –SAR 92-; sistema complementario que consistió en que las aportaciones realizadas al IMSS se acumulaban en una cuenta bancaria para el trabajador, administradas por instituciones bancarias y cuyos rendimientos estaban respaldados y garantizados por el gobierno federal. Después, en 1997, siendo presidente Ernesto Zedillo, se privatizó el sistema de pensiones de los trabajadores afiliados al IMSS, creándose el sistema de cuentas individuales llamadas AFORES, empobreciendo así el monto de las pensiones recibidas por los trabajadores.

Ante la precariedad de las pensiones que hoy reciben los trabajadores que prestan sus servicios en la iniciativa privada y que ha impactado negativamente la calidad de vida de las familias de dichos trabajadores en retiro; el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, continuando en la ruta de las transformaciones de la vida pública y social de México, que ha emprendido su régimen político, bajo el modelo de ESTADO DE BIENESTAR; acaba de anunciar en una de sus conferencias matutinas, una serie de propuestas –impulsadas en coordinación con el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Carlos Salazar Lomelín, así como con el líder de los trabajadores de la CTM, Carlos Aceves- que buscan mejorar la situación económica de los trabajadores en retiro, reduciendo a quince años el plazo para recibir una pensión digna y cuyo monto creciente se irá aportando progresivamente durante ocho años, por parte de los patrones – el caso de los microempresarios deberá tener un trato excepcional, dada la escala económica en la que operan-. Por su parte, el gobierno federal contribuirá mediante la pensión universal que ya se otorga a partir de los 68 años de edad.

Finalmente, es importante comentar, que el presidente también anunció que después, en el momento oportuno, propondrá una revisión al sistema de pensiones de los maestros y en general de los trabajadores a los que se refiere la Ley Federal de los Trabajadores al Servicio del Estado; sistema que se vio socavado a partir de la reforma del 2007. Cuando llegue el momento en que se hagan las propuestas de reformas legislativas a la citada Ley, buscaré aportar mi granito de arena, en lo que considero lagunas jurídicas que socavan algunos principios que subyacen en determinadas normas de dicha Ley.

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