🖋️ Opinión | Hablar de lo que sucede

Consideramos que hablar de lo positivo y, en contraste, de lo negativo, de lo estamos viviendo cotidianamente, es necesario para tener los elementos suficientes para darnos cuenta de la realidad en que nos desenvolvemos. Antes que nada, agradecemos a todo el personal que labora en cualquier espacio en donde se brinden servicios de salud y especialmente en donde se están atendiendo pacientes contagiados por el Coronavirus.

También, hemos de señalar los llamados que ha hecho y hace el gobernador José Aispuro Torres, para que nos cuidemos y observemos las medidas que las autoridades de salud han establecido en caso que requiramos salir del hogar, el cumplimiento de las mismas depende de nosotros únicamente, así evitaremos contagiarnos y proteger a nuestros seres queridos.

El Gobernador también ha desplegado un programa extensivo que cubre a los 39 municipios de la entidad, el cual incluye el apoyo con diversos insumos necesarios para que no se frene ninguna de las actividades propias de cada región, ya sea de ganadería, fruticultura, agricultura, como frijol, avena, sorgo, trigo, etc. No debemos olvidar que en su momento se brindaron apoyos y se siguen ofreciendo a los pequeños negocios, microempresas y empresas, consistentes en brindarles ciertos beneficios de acuerdo a la capacidad de cada empresa. Como siempre habrá inconformes que quisieran que se les apoyará más, aunque su negocio sea poco menos que changarro, pero la ayuda se les ha brindado conforme a las posibilidades, pues debemos de ser conscientes de que no hay recurso que alcance para mantener contentos a todos.

De esta manera estamos sorteando el vendaval que ha causado el virus, tanto en la salud como en lo económico.

La crisis causada por la Pandemia ha puesto de manifiesto la insuficiencia presupuestal de Durango, la cual se integra fundamentalmente con las participaciones Federales y un porcentaje menor al 10% que se compone de ingresos propios; es por ello, que Aispuro Torres al igual que sus homólogos han convocado a una Reunión Nacional Hacendaria para revisar el Convenio de Coordinación Fiscal que tienen suscrito con la Federación todas las entidades de la República a la que han invitado al Presidente, autoridades hacendarias y especialistas en diversas materias a fin revisar cada uno de los rubros de ingreso que integran el Presupuesto Federal de Ingresos, y valorar las reglas de operación para la distribución de los ingresos a las entidades federativas.

Eso es lo positivo, veamos lo negativo, que recae indudablemente a la Federación, pues es la que regula la vida social, económica, industrial, de salud, cultural, educativa, etc. Para ello nos valemos de los datos del INEGI. Es la realidad y punto.

El Indicador General de Actividad Económica (IGAE) cayó a una tasa anual de 21.6 por ciento en mayo. El promedio del segundo trimestre es hasta ahora de -20.6 por ciento.

Precisó que son 11.9 millones de personas quienes, estando dispuestas a trabajar, no lo hicieron por el Covid-19, lo que equivale a 17.6 por ciento de la población en edad de trabajar o 26 por ciento de la PEA.

Además de los que perdieron su trabajo, muchos más trabajadores perdieron ingresos. Según el Inegi, esa proporción llega a 46 por ciento de la población.

Y sólo 5 por ciento ha recibido apoyos por parte del gobierno, lo que muestra que los programas sociales han tenido un alcance muy limitado.

Una de las principales explicaciones de este resultado es que en esta crisis se dejó a la mayoría de las empresas a su suerte.

La encuesta del Inegi revela que, aunque 93.2 por ciento de las empresas fueron afectadas por el Covid-19, sólo 7.8 por ciento recibieron apoyos gubernamentales.

Esta cifra implica que 147 mil empresas fueron atendidas, pero alrededor de 1.7 millones no recibieron ayuda.

El problema es que casi todas las proyecciones más serias indican que por los menos hasta el mes de octubre seguirá un volumen alto de contagios.

Cuando, al paso de los años, se evalúe con objetividad la gestión de López Obrador y la crisis que atravesamos, concluirán que uno de los errores más graves fue dejar las empresas a su suerte.

La obstinación en no emprender una política activa para amortiguar el golpe a las empresas ya generó la peor caída de la historia moderna en el empleo y la producción, y probablemente el mayor incremento de la pobreza. Indirectamente, también ha contribuido a que la pandemia no ceda, debido a la búsqueda de ingresos que ha conducido a que mucha gente se lance a las calles.

 

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