🖋️ Opinión | Más basura que agua inunda esta capital

A raíz de las lluvias que se empezaron a registrar en todo el estado, producto de los efectos del huracán Hanna, el cual devastó en mayor medida entidades como Nuevo León y Tamaulipas, la información cambió por algunos días, las intensas precipitaciones pluviales e inundaciones le quitaron  espacios a la pandemia del Coronavirus, y aunque en Durango los daños fueron menores en comparación de los estados del norte ya mencionados, se puede decir que hasta cierto punto fue algo natural después de dos días de lluvia, las inundaciones en los mismos puntos, la necesidad de empezar a desfogar la presa Guadalupe Victoria, la cual registraba la mitad de su capacidad, 40 asentamientos humanos afectados, dos noches de alta demanda en los albergues municipales, la entrega de despensas y de materiales como hule, láminas y otros enseres, pero párele de contar, fue algo normal, aunque definitivamente no es lo ideal, pero debemos entender que todo, en un alto porcentaje, es producto de las acciones que como ciudadanos realizamos.

   Simplemente hay que recordar las notas informativas en las que dependencias municipales como Aguas del Municipio, Servicios Públicos, Obras Públicas, Protección Civil y algunas otras, realizan acciones de limpieza de alcantarillas, canales, márgenes de ríos y arroyos y demás lugares que puedan contener o almacenar basura, ramas, escombro, piedras, arena y lamentablemente, todo lo que pueda usted imaginar, sillones, televisiones, estufas, colchones, computadoras y cualquier objeto del cual la gente se deshace  lo fácil, a lo irresponsable…

  Duele ver como después de largas y agotadoras jornadas de los trabajadores de estas dependencias, retirando todo tipo de objetos, a las pocas horas ya puede usted empezar a ver nuevos desechos, esta mala costumbre tan arraigada de no depositar la basura en su lugar que ha transcurrido en este país de generación en generación y que hasta ahora una buena cantidad de niños empiezan a cambiarse “el chip” y reclaman a la gente adulta su proceder, de nueva cuenta se levantan voces sobre la conveniencia de incrementar las penas y las multas para todo aquel que sea sorprendido arrojando cualquier desecho en la vía publica, en terrenos baldíos, en parajes, bosques, ríos, en el campo, porque al parecer de otra manera no entendemos, hasta que nos afecten los bolsillos o de plano nos arresten.

  Creo que en la mente de todos están las imágenes de la reapertura de las playas después de meses de confinamiento a causa de la pandemia, toneladas de basura apenas después de dos o tres días de que la gente volvió a estos lugares de esparcimiento, nada cambió, a pesar de la llamada de atención de la naturaleza, parece ser que una vez que pase esta contingencia y que se regrese a una normalidad más apegada a lo que se vivía antes del Covid-19 vamos a seguir siendo los mismos, seguiremos afectando de una y mil maneras a la tierra, a los mares, los bosques, desperdiciando la poca agua potable que aún nos queda, ensuciando y contaminando todo lo que esté a nuestro alcance, fueron mil 500 toneladas de basura las que se retiraron de las alcantarillas y de la vía publica los dos días de intensas lluvias, ¿es suficiente con este ejemplo?, y no solo ocurrió aquí en la capital duranguense, sucedió en los demás estados alcanzados por el huracán, triste en verdad… y aún hay gente que con todo cinismo pregunta por la autoridad.

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