🖋️ Opinión | Porqué observar los procesos electorales en Coahuila e Hidalgo

Como es del conocimiento público, producto de la pandemia ocasionada por el COVID-19, el Instituto Nacional Electoral (INE) en ejercicio de su facultad de atracción determinó posponer las elecciones en Coahuila e Hidalgo, mismas que originalmente estaba planeado que se verificaran el 7 de junio de este año.

Pues bien, tomando en consideración que tales elecciones no pueden ser una víctima más del desafortunado virus que se ha propagado en el país, el pasado jueves el Consejo General del INE aprobó la reanudación de dicho proceso electivo, y fijó como fecha de celebración de las elecciones en esas entidades, el día domingo 18 de octubre del presente año.

Porqué es importante darle seguimiento puntual a estos ejercicios democráticos: primero porque constituye una exigencia ciudadana el que nos involucremos y participemos en los asuntos públicos, pero más allá de esta consideración que pudiera verse como una declaración de tipo dogmático, es necesario estar muy al pendiente de lo que ocurra en Coahuila e Hidalgo porque estos procesos representan el laboratorio de lo que serán las elecciones del próximo año, y que tendrán lugar en todas las entidades de la república, incluidas -por supuesto- las del Estado de Durango.

Concretamente, algunos de los aspectos que me parece debemos observar, son los siguientes:

Revisar los protocolos especiales que se estarán implementando para proteger del COVID-19 a todas las personas involucradas en el proceso, y a partir de ahí delinear lo que verdaderamente es necesario considerar para nuestro Estado.

Conocer de la coordinación y vinculación entre las autoridades electorales y las autoridades sanitarias para que las medidas de protección que se adopten tengan la mayor efectividad y que la ciudadanía verdaderamente sienta el respaldo y la seguridad de que su integridad estará garantizada durante el desarrollo de los comicios.

Verificar aspectos que tengan que ver con la delimitación de los espacios públicos para realizar las actividades que se desarrollan en un proceso electivo, principalmente las que se verifican el día de la jornada electoral, etapa en la que se presentará la mayor concentración de personas.

Revisar la efectividad de los insumos que se utilicen para la protección de las personas en las casillas electorales, esto con el propósito de ponderar y -en su caso- reconsiderar la utilización de algunos de ellos, evitando gastos innecesarios.

Verificar y registrar las actividades que necesariamente deberán hacerse de manera presencial y las que podrían desahogarse de forma virtual o a distancia, ello con el fin de evitar la exposición del personal del Instituto y las personas que participan en el desarrollo del proceso.

Finalmente, y en algo que es de la mayor importancia, será necesario conocer de la efectividad y acertividad de las estrategias de promoción del voto y la participación ciudadana, es un hecho que en un contexto como el que estamos viviendo provocará que un número importante de ciudadanas y ciudadanos no acuda a las casillas ante el riesgo latente de contraer el virus. Me parece de la mayor relevancia, el que la difusión y promoción del voto vaya acompañado de mensajes en los que se deje en claro que para el ejercicio del derecho al voto está garantizada plenamente la integridad de las personas y para ello, se cuenta con el respaldo y el acompañamiento permanente de las instituciones encargadas de proteger y salvaguradar el derecho a la salud.    

Estos son algunos de los tópicos que debemos observar en este importante laboratorio electoral del que hablo, se trata de tomar los mejores aprendizajes para que las elecciones del próximo año en nuestro estado sean limpias, confiables y seguras.

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