馃枊 Opini贸n | Y despu茅s鈥ada volver谩 a ser igual

Oscar Mario Beteta

Hoy, por primera vez desde la aparici贸n del hombre sobre la faz de la Tierra, todo el g茅nero humano est谩 y se sabe en la misma situaci贸n de fragilidad y vulnerabilidad por la amenaza que entra帽a el Coronavirus. Es consciente, tambi茅n, de su infinitud en la peque帽ez, lo que probablemente lo lleve a reconocer su verdadera dimensi贸n y a un cambio de conducta en su relaci贸n con los dem谩s.

Temeroso de ser alcanzado por la enfermedad, que avanza a vertiginosamente por doquier, dejando una estela de muerte y dolor, el hombre coincide ahora en dos percepciones y actitudes frente a la vida, con las que se aferra a ella.

Por un lado, cree ciegamente en la ciencia m茅dica. En ella pone sus expectativas de cura, en caso de afectaci贸n de su salud. Pero le resulta muy claro que ese recurso es limitado, a煤n considerado como cada sistema de salud en el mundo.
La percepci贸n de esa realidad, lo obliga a pensar que hay una fuerza inconmensurable, misteriosa e invisible que todo lo determina m谩s all谩 del entendimiento humano y del conocimiento cient铆fico, y vuelve su mirada hacia lo desconocido, pero omnipotente, a lo que eleva sus ruegos de salvaci贸n.
As铆, se halla entre la Tierra y el Cielo; entre lo inevitablemente real y lo esperanzadoramente cre铆do-cre铆ble; entre lo peque帽o y lo grande, entre lo conocido y lo imaginado-admitido. Entre la Fe y lo tangible. Y en esa dualidad, que abarca muchos otros campos y relaciones quedan, inexorablemente: el Hombre y Dios, cualquiera que este sea.
Reconocida esa condici贸n, el g茅nero humano se aferra como nunca a la Ciencia y a la Religi贸n. En ambas tiene puestas sus esperanzas para librar la pandemia. Con ellas construye una nueva filosof铆a; es decir, una nueva manera de ver la vida que, eventualmente, podr铆a ser mejor despu茅s de la pesadilla y cuya base s贸lo puede ser el humanismo, del que ha tomado tanta distancia y al que debe ver como su 煤ltima alternativa.
Si esa lecci贸n ha sido enviada desde el Cielo, y si la raza humana aprovecha la ense帽anza, se ver谩 m谩s adelante. Las evidencias ser谩n que el hombre ya no se sentir谩 inmortal, inmune e impune como suelen hacerlo en determinados momentos y situaciones los encumbrados; sabr谩 que no es Dios, como algunos, algunas veces, tratan de serlo, y reconocer谩 su justo lugar en el espacio y en el tiempo, con lo cual podr铆a reconsiderar el curso que ha dado a la Historia.

La presencia planetaria del coronavirus, que est谩 al acecho de todos, todo lo est谩 trastocando. Los seres humanos se han desmovilizado como jam谩s lo hicieron. Al v茅rtigo, el lujo y el goce que los impulsaba, les ha puesto una pausa obligada.
Con millones de trabajadores haciendo su tarea en casa, el modelo de acumulaci贸n capitalista dar谩 un vuelco. Con certeza, modificar谩 las relaciones familiares y laborales; los m茅todos de educaci贸n, producci贸n y el uso de bienes. La pol铆tica, las instituciones, las leyes, todos los entes, la comunicaci贸n, reconvertir谩n sus m茅todos operativos.
Despu茅s del Coronavirus, nada volver谩 a ser igual. Todo se alterar谩. El mundo se reorientar谩. Por lo mucho e inimaginable que se aproxima, los hombres tendr谩n, obligadamente, otra percepci贸n de s铆 mismos.
Sea cual fuere el origen de esa transformaci贸n, la esperanza es que el Hombre llegue a ser humano, simplemente humano. Y si es consciente de su infinita insignificancia en el Universo y aspira a ser verdaderamente libre, con Nietzsche, tendr铆a que ser “Humano, demasiado humano”.

Sotto Voce鈥eg煤n los expertos, M茅xico est谩 siguiendo estrictamente los protocolos que marca la OMS para evitar un contagio de las dimensiones del que se espera en EU en los pr贸ximos 30 d铆as鈥煤n en el encierro obligado, Felices Pascuas para todos.

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