1929: inicia la era de los partidos políticos

Al comenzar el siglo XX, México vivía hundido en el atraso cultural y en la miseria económica. Esa era la situación implantada por la dictadura porfirista. La vida política en México solo obedecía las reglas de la dictadura; la democracia era inexistente, sólo había un grupo oligárquico al que llamaban “partido científico” y que estaba constituido por farsantes que se dedicaban a quemar incienso al dictador. Ciertamente, existía el Partido Liberal Mexicano liderado por los hermanos Flores Magón; Sin embargo, este partido operaba en la clandestinidad pues era perseguido por aquel régimen político espurio. En 1906, el Partido Liberal Mexicano, publicó su programa político en el que proclamaba la reivindicación de los derechos de los trabajadores. En 1909, Francisco I. Madero crea el Partido Anti Releccionista, con el propósito de postularse como candidato a la presidencia de la Republica en 1910. Cuando en 1913 Carranza asume el liderazgo de la Revolución; Y luego en 1917 promulga la Constitución Política del régimen de la Revolución. No obstante estos logros, no se crea un partido político que enarbole los principios y el programa de la Revolución. La disputa por el poder presidencial, se dio entre el grupo de Coahuila y el grupo de Sonora y se dirimía por medio de las armas. En este escenario, en 1928, el presidente Plutarco Elías Calles, en el mensaje de su informe presidencial, afirmó que “había llegado el momento de pasar de país de caudillos al de instituciones y de leyes”. Fue así que el 4 de marzo de 1929, se creó el Partido Nacional Revolucionario, con ellos se buscaba aglutinar a las diversas corrientes políticas nacionales y regionales constituidas por diversos líderes revolucionarios. Es histórica la disputada contienda electoral entre el candidato del PNR Pascual Ortíz Rubio y José Vasconcelos. Este fue el primer paso histórico en la ruta de los partidos políticos y en la construcción de un sistema democrático como lo había soñado Francisco I. Madero. Después de las grandes reformas económicas, educativas y políticas realizadas por el presidente Cárdenas, entre ellas la creación del Partido de la Revolución Mexicana; en 1939 surgió el Partido Acción Nacional. En 1946 el PRM se transforma en Partido Revolucionario Institucional y es cuando los militares pasan la estafeta del liderazgo político a una nueva generación de mexicanos formados en las instituciones de educación superior. En 1954 un grupo de militares revolucionarios se separa del PRI y fundan el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana. En 1987, cuando la llamada corriente tecnócrata se impone en el liderazgo priista, surge la llamada corriente democrática, que luego funda el frente democrático nacional –Y después el PRD- que en 1988 postulo a la presidencia de la republica a Cuauhtémoc Cárdenas. En las elecciones del 2000 el PRI cedió la presidencia de la república en favor del candidato del PAN. Entonces el PRI entro en una etapa de desorganización y desarticulación de las decisiones políticas, de tal suerte, que en las elecciones del 2006 ocupo el tercer lugar en la votación nacional. Ciertamente, en el 2012 el candidato del PRI Enrique Peña Nieto, ganó la elección presidencial; pero el PRI no logró consolidarse como partido político nacional. Como sabemos, en la elección presidencial del 2018, arrasó el candidato de MORENA, Andrés Manuel López Obrador; político tabasqueño formado en aquel PRI en el que los valores de la justicia social y el ideal democrático aún eran compromiso y desafío de los verdaderos políticos. Ahora bien, en el 2019, durante la elección del dirigente nacional del PRI, la candidata Ivonne Ortega dijo lo siguiente: “el viejo PRI está en el poder, el nuevo PRI está en la cárcel o anda huyendo y el verdadero PRI…” – En mi opinión, el verdadero PRI es el que creó las instituciones educativas, de salud y económicas, durante la etapa histórica denominada DESARROLLO ESTABILIZADOR-. La presidencia del PRI la ganó Alejandro Moreno, quien tiene por delante un desafío inédito.

Finalmente va esta reflexión: en el siglo XXI los ciudadanos están votando más por los candidatos que por los partidos cuya imagen pública está más que desdibujada ante los reclamos del electorado mexicano. Así pues, todos los partidos tienen el gran desafío de estar a la altura del nuevo tiempo histórico que estamos viviendo.

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