Ad Libitum

Por Marco Antonio Espinosa López

Humildad (I)

Resplandor entre rejas LXV

 

– Ya estás a punto de salir en cuestión de unos días ¿Cómo te sientes?

* Me siento contento, pero a la vez me siento un poco confundido, Estos días que he llevado aquí me la paso pensando, no tanto en las cosas que a lo mejor puedo hacer mal sino en cómo voy a integrarme otra vez de nuevo a la sociedad, a mi familia; a lo mejor tal vez poder darles lo que ellos esperan de mi, mi familia. Me siento feliz pero a la vez me siento triste por  romper con este ciclo  aquí interno  en este centro, romper con amistades, romper totalmente con lo que yo llevaba aquí adentro.

– ¿Tienes temor de algo allá afuera?

* Mas bien creo que es con mi persona, me gusta ser muy perfeccionista y hacer las cosas muy bien y como que me da a lo mejor un poco de temor que las personas, a lo mejor los afectados a los que yo afecte estén  inconformes tal vez por mi sentencia, que estén inconformes tal vez por lo que yo pase aquí y que a lo mejor tengan ellos otro tipo de justicia ante mí.

– ¿Temes una represalia?

* Pues no tanto con mi familia, porque si fuera el caso de eso a mi familia yo creo que ya le hubieran hecho algo; más bien yo pienso que es contra mí. O sea por  mi parte no me da miedo que me hagan algo a mí o que me lastimen a mí, o sea yo quedo de lado, pero yo se que al momento que llegue a pasarme algo a mí pues mi familia también va a sufrir. Como decimos aquí, se les va a quedar la espina y van a querer tomar igual justicia y es algo que a lo mejor si me acomplejo mucho por ese punto; pero de todos modos pienso en lo bueno que puede pasar y en lo malo que pueda pasar también.

– Crees que sea sano estarte atormentando con algo que quizás ni siquiera pueda pasar.

* Pues yo sé que no es sano pensar en cosas que quizás ellos ni siquiera toman ya en cuenta, porque ellos a lo mejor tampoco lo que quieren son problemas; yo creo que no es sano y puedo dejar de lado eso, pero ahorita como que sí estoy muy centrado en eso de cómo me van a ver o cómo me van a recibir en mi familia y, no se a lo mejor, qué es lo que pueden opinar ellos porque yo pienso que en el momento en que yo quede libre y deje este lugar ellos se van a dar cuento.

– Dejemos de lado  esta parte tenebrosa que tienes ahí pensando. Platícame qué es lo primero que vas a hacer el día que salgas.

* Se escuchará no sé, tal vez como una locura, pero esto lo tengo muy en cuenta en mi mente, pero lo primero que cuando yo cruce esta puerta del centro yo me voy a arrodillar en la puerta y le voy a dar gracias a dios porque aquí aprendí muchas cosas buenas, aprendí muchas cosas malas, aprendí a tomar mis decisiones a forjarme nuevas metas, a un sinfín  de conocimientos productivos y negativos; entonces yo le daré gracias a Dios, gracias a mi familia porque más que eso mi familia es la que me ha estado apoyando, en este caso más mi madre es la que me ha dado todo su apoyo y pues darle gracias a Dios por permitirme estar nuevamente con ellos y ahora sí que hacer las cosas bien, a lo mejor sin tacha allá afuera para mi familia, para mí, para las personas que me rodean.

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