Ad libitum

Por Marco Antonio Espinosa

Resplandor entre rejas LVII

Ya quiero estar en casa, disfrutar de mi familia por todo el tiempo que he estado ausente y que no he podido convivir libremente; aunque ellos se conforman con dos días para verme.

No es lo mismo verlos día a día, que cada fin de semana y por un lapso de seis horas; después, despedirse y saber que no volverán hasta la otra semana; aunque ellos vuelven con todas las ganas del mundo para platicar, verme, oírme, consolarme, aconsejarme y darme ánimos para vivir una semana más sin verlos; pero tengo el consuelo de que saliendo de esta maldita realidad volveré a un mundo diferente; y me llena de alegría tan sólo por el hecho de estar al lado de las personas que más quiero y amo que son mis padres y mi novia; ahora ya tengo por quien ver aparte de mi familia y esa oportunidad no la voy a desaprovechar.

Lo único cierto es que nunca volveré a caer en las garras de estar en la obscuridad de una cárcel por un estúpido error.

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