Opinión | “Alito” y AMLO, de barbaridades a barbaridades

Juan Carlos Chávez

A prácticamente una semana de que culminen las campañas de este proceso electoral 2022, en donde se elegirá al nuevo gobernador del Estado y a los 39 alcaldes con sus respectivas planillas, se puede decir que hasta el día de hoy hay saldo blanco, pues a pesar de las descalificaciones, acusaciones, cambios en los diferentes partidos políticos, más lo que se acumule en estos próximos ocho días, se espera que el clima de tranquilidad permanezca hasta que se den a conocer los resultados oficiales, y de ahí, que los perdedores acepten con dignidad su derrota, aunque hay quien le apuesta al caos y al desorden, lo que sería muy lamentable en caso de darse.

Los candidatos de la alianza “Va por Durango”, en especial Esteban Villegas y Toño Ochoa, han preferido seguir con lo suyo en un mar de señalamientos, incluyendo los spots en donde la oposición tomó frases y propuestas de hace seis años para descalificar a quien aspira por segunda vez a la gubernatura, la llamada “guerra sucia” está a la orden del día, especialmente a través de las redes sociales, en donde las confrontaciones no han sido menores, incluyendo pleitos entre quienes hasta hace algunos meses fuera amigos o amigas, porque nadie se ha querido quedar atrás en eso de tratar de imponer sus razones y sus ideales, algo que hasta hace poco era poco usual en Durango, sin embargo, el trato y la manera en la que el presidente de la República se empezó a referir a los comunicadores desató una falta de respeto de funcionarios y no funcionarios, de líderes, de empresarios, midiendo con el mismo rasero a todos por igual.

La prueba más reciente, las desafortunadas declaraciones de Alejandro Moreno, dirigente nacional del Partido Revolucionario Institucional, quien fue balconeado de fea manera presuntamente por la gobernadora de Campeche, quien filtró las conversaciones privadas de “Alito”, despotricando en contra de los periodistas, más allá de un lenguaje propio de las costas del sur de este país, en donde ciertas palabras son comunes, pero que en el norte son prácticamente innombrables, el dirigente tricolor descargó toda su ira porque las cosas no caminaban como el quería, y no es que la gente se asuste, pues en privado, o creyendo que nadie escucha, se pueden decir estas y otras barbaridades que no tienen trascendencia, siempre y cuando alguien, de muy mala fe, las haya grabado y posteriormente filtrado a través de cualquier medio posible, ese es el pecado de Alito, pues no hay que olvidar que esta no es la primera vez que lo sorprenden de esta manera, para la mayoría, este es el verdadero carácter de Alejandro Moreno, es alguien que infunde miedo y que según parece, es capaz de cualquier cosa, aunque no hay que irse con la finta, “perro que ladra no muerde” dice un sabio dicho popular.

De esta manera, los priistas han tratado de sacarle la vuelta al tema, pues no se puede justificar lo injustificable, por mucha tecnología, es Alito y dijo lo que dijo, de esto no hay duda, ahora hay que ver si estas desafortunadas declaraciones no influyen en los procesos electorales de los seis estados, aunque también hay que decir, si por decir barbaridades se puede perder entonces los candidatos de Morena no tendrían la menor oportunidad de triunfo, pues su líder máximo, el presidente de la República, mañana a mañana, diga tal vez cosas peores, con una naturalidad que asombra, y cuando uno piensa que no puede estar peor, lo supera sin ninguna dificultad, a eso no hay quien le gane.

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