AMLO… el innegable fracaso de la 4T

Por Mariano Cervantes

El presidente López mantiene elevados niveles de respaldo popular, de acuerdo con las mediciones tiene una aprobación de caso el 60 por ciento a la mitad de su periodo y lo presume, es muy claro que su prioridad es ser popular, para eso se esfuerza y esa es la razón del empeño puesto para que en su celebración de tres años, el Zócalo de la CDMX luciera pletórico, rebosante, estruendoso de porras y matracas. Como en los mejores tiempos del priismo.

Lo que no se menciona en el discurso oficial es que esos niveles de popularidad no son un logro único; antes que él, tuvieron similares niveles de aprobación a la mitad de sus mandatos, Vicente Fox y Ernesto Zedillo.

Pero tampoco es el único que ha logrado llenar el Zócalo con tales cantidades de gente; antes que AMLO esa misma plaza fue llenada muchas veces por Carlos Salinas, por José López Portillo, por Luis Echeverría, Por Gustavo Díaz Ordaz, por Adolfo López Mateos, y también la llenaban Adolfo Ruiz Cortines y Miguel Alemán…

Y la manera de llenar el zócalo con aquellos presidentes era la misma que usó López Obrador, traer gente de todas las regiones del país, rentar cientos de autobuses, disponer de millones de pesos para la movilización, las tortas, los refrescos, las matracas…

Obviamente la mayoría de la gente no llegó por su propio pie, tuvo que ser acarreada pero eso es lo usual para quienes necesitan darse baños de pueblo y recibir aplausos, a cualquier precio.

El resultado de esos tres años que festejan el presidente y sus seguidores es bastante claro, está a la vista. Un uso indiscriminado de los recursos públicos, incluyendo fondos, reservas y ahorros, para pagar los aplausos que recibe y desde luego los votos que necesita.

La fórmula él mismo la ha dado a conocer públicamente, usar el presupuesto para dar dádivas, apoyos, programas, becas a la gente y con eso asegurarse simpatías, gratitud… votos.

Mientras tanto se ha dedicado a destruir; destruyó proyectos como el del Nuevo Aeropuerto Internacional de México, con un costo de miles y miles de millones de pesos con cargo al erario o el proyecto del Metrobús de La Laguna.

Se ha esforzado en destruir instituciones, lo ha logrado con algunas como la Comisión Nacional de Derechos Humanos, lo hizo con el Seguro Popular, tiene en sus manos al Congreso de la Unión y está poco a poco apoderándose del Poder Judicial. Otras instituciones se han resistido como el Instituto Nacional Electoral lo que ha valido una guerra declarada del presidente contra todos aquellos que no se inclinan ante él.

Una de las evidencias más simbólicas de su gobierno es el manejo de la pandemia; está evaluado como uno de los peores presidentes del mundo en esta materia y con razón, con más de 300 mil muertos reconocidos que en realidad son más de 600 mil, y que en una elevada proporción son muertes que pudieron evitarse.

Negó por tres años el desabasto de medicinas, pero la realidad lo rebasó y ahora reconoce que no hay medicamentos. Muchos mexicanos han muerto por esa incapacidad o esa decisión, por esa mala manera de gobernar, por no haber previsto, planeado y resuelto esa tarea fundamental de todo gobierno. Y sigue sin resolverlo.

Otra muestra está en su promesa incumplida de resolver el problema de inseguridad en los primeros seis meses de su administración; ya pasaron 36 meses y estamos peor. Mucho peor. Homicidios, desparecidos, violaciones, robos, feminicidios… peor que Calderón, peor que Peña Nieto.

Sus dádivas han dado resultado en cuanto a aplausos y votos, pero en el combate a la pobreza no, definitivamente no. El aumento en el numero de pobres es innegable.

Y si todo esto fuera poco, su principal bandera que ha sido el combate a la corrupción es un rotundo e innegable fracaso.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios