Aquí espantan

– Oye we. Necesito que me ayudes a escribir una carta a algún personaje famoso. Me pidieron que sea algún artista, algún político o algún personaje que podamos tomar como ejemplo de lo que hace bien o de lo que hace mal. Y sabes, veo que el de las Mañaneras da mucha tela de dónde cortar; ¿Cómo ves, se podrá? -. Pues haré el intento mi camarada.

-Andrés Manuel. Presente: Perdón Andrés. Perdón que no te diga Presidente pero, para mí, te quedó muy grande esa investidura. Perdón pero hoy tampoco te diré Mamarracho, ni KKs, ni ASNLO. Hoy te diré sólo Andrés.

Nuevamente tengo que contradecirte tus señalamientos que se han convertido ya en una perorata ridícula y vergonzante. Nuevamente te equivocas en estar culpando al pasado de cualquier problema que no puedes resolver.

No es el modelo neoliberal lo que está generando una crisis de polarización entre mexicanos. No es el modelo neoliberal ni el pasado, el que está intercambiando balazos entre grupos de la delincuencia organizada, porque tus abrazos no han sido lo suficientemente poderosos para evitarlo. No es el pasado ni el modelo neoliberal el que está orillando a muchas personas, aquí y allende nuestras fronteras, a ridiculizarte y, de pasada, a -los mexicanosl, porque eres, nos guste o no, el representante de México ante el mundo.

No Andrés. Tu problema no es el pasado. Tu problema es el presente que no has asimilado. Llevas más de un año siendo, en teoría, el líder de esta nación; sin embargo sigues actuando como un solicitante del voto popular eterno. Tu problema no es el pasado, es el presente y que no quieres reconocer que se te comienza a ir de las manos como a nosotros se nos está yendo la posibilidad de ver ese cambio que tanto anhelamos, y que tú tanto ofreciste generar.

El problema no es el pasado de los prianistas, ni de los fifis, ni de la prensa sicaria o chayotera, ni de los conservadores moralmente derrotados. El problema es que todo lo que crees que te “ataca”, lo combates con denostaciones a diestra y siniestra y, aunque digas ,con todo respeto-, tú no sabes respetar a nadie. Tú problema es que eso que tanto daño le está haciendo a México, no sólo lo pretendes combatir con abrazos, sino que eres promotor para que nos siga dañando. Sólo en una cabeza muy
 sensible, se puede anteponer los derechos de los criminales que cometen actos por demás bestiales; mientras temas como los de la eliminación de programas que, sólo porque a ti se te ocurrió  limpiarl, desapareciste del mapa poniendo en peligro a millones de personas que dependían de ellos. Y y no, no me vengas a decir que lo hiciste porque estaban en manos de corruptos, porque te diré que de esos corruptos tú te hiciste rodear también. Aplaudo la moralidad que pretendes inyectar pero, disculpa por ser tan apocalíptico, ni mis choznos van a poder presenciarla.

El problema no es un modelo económico, ni un expresidente u otro. El problema eres tú mismo que te empeñas en ejercer como caudillo populista y rodearte de gente que gira en torno a ti, pero que no se atreven a cuestionarte, contradecirte o aconsejarte y, quienes lo han hecho, han desaparecido de la escena pública mejor; porque eres el único en la economía, en la política, en la cultura, en el deporte y hasta en la religión.

Perdóname Andrés por no creer en tu evangelio que como mesías pretendes inculcar. Y sabes por qué no creo. Pues porque los apóstoles con los que nos quieres moralizar, apestan a azufre peor que el mismísimo infierno. Tratas de moralizar una sociedad, sí harto descompuesta, con una caterva de inmorales que, en algún momento, fueron fundamentales en la descomposición en la que nos encontramos.

Perdóname Andrés por haberte distraído de lo que parece ser tu máximo logro; sin embargo he aprendido a no creer en estafas como con la que has engañado a tantas personas que siguen confiando en ti y burlándote de otras tantas que ya empezamos a considerarte ese peligro que tanto escuchamos en algún tiempo. Porque lo que haces con tu famosa rifa del avión presidencial es eso, una estafa aquí y en China. Tan grande que bien podrías tener ya tu propia Estafa Maestra. 

Perdón por no interesarme, en lo mínimo, por saber si los empresarios se dejaron sablear con uno o seis millones de boletos de tu rifa; pero a mí me interesa lo que pasa en este país. Me importa más saber qué pasará con temas como el de la Salud, el de los niños con cáncer, el de las adicciones, el de los homicidios que se contabilizan por miles, el de el desempleo, el de los desaparecidos, el de la mala economía, el de la falta de soluciones reales y no ocurrencias de cantina. Sé que a muchos nos interesa saber cómo vas a llevarnos a ese -paraíso- que tanto pregonaste y ahora sólo vive en el colectivo imaginario de unos cuantos fanáticos tuyos ¿Cómo le harás, si solamente tienes seis años para hacerlo y ya se perdió el primero y, así como vamos, hasta el mes de septiembre en que quieras mantener entretenida a tu fanaticada con tu estafa, los demás, estaremos viendo cómo se va un año más.

El respeto se gana Andrés y tú, todos y cada uno de los benditos días te la pasas faltándonos el respeto a los que nuestro único pecado es ser más inteligentes que muchos de los que te han idolatrado; no obstante, ese imán que tenías con la gente, ha empezado a perder fuerza y tampoco lo quieres entender.

Perdón Andrés;  te dejo que vayas a inaugurar un puente que sí, va a ayudar mucho a mis paisanos en Tamazula; yo hubiera preferido que vinieras a explicarnos quién fue la mendiga rata que defraudó con el programa de -Jóvenes construyendo el futuro- pero esos temas los escondes debajo de la alfombra. 

Perdón Andrés, pero ya me voy porque tengo una hija que debo proteger, porque a ti te están valiendo madre las mujeres de este país-.

-Chale. Eres bien rollero; yo le hubiera dicho: Ya we, ponte a trabajar y déjate de mam
 -; ámonos mendigo Zángano, porque aquí espantan. – Siii vámonos. KKs el último -.

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