Cacería de brujas

Creo que a nadie le queda duda, salvo a quienes lo realizan, que la violencia en contra de la mujer, de cualquier forma, que la violación, que el acoso sexual, que el chiflarle en la calle y decirle cosas desagradables, que asesinarla y hasta desollarla, no es algo digno de aplaudir ni de repetir. Lo saben ellos, pero algo les ha permitido seguir haciéndolo ¿qué es ese algo? No lo sé. Quizás la impunidad. Quizás la manera en que la mujer ha sido victimizada y re victimizada por parte de las mismas instituciones procuradoras e impartidoras de justicia.

Lo hemos visto repetidas veces. Un caso muy representativo es el de Jacinta, Teresa y Alberta; aquellas mujeres indígenas que, solas, fueron capaces de someter a seis gorilas de la otrora Agencia Federal de Investigación (AFI) y condenadas a 21 años  pero que, solamente pasaron entre tres y cuatro años privadas de su libertad, por ese absurdo y estúpido delito; que más bien, yo creo, por el delito de ser mujeres, además de ser pobres y, para acabarla de joder, el de ser indígenas.

Esos miserables lo hacen porque saben que nada les ha impedido actuar de esa manera tan ruin y cobarde; aunque cada vez, las leyes se han ido inclinando más hacia las mujeres en este sentido y se han aprobado iniciativas tan plausibles como la Olimpia.

Nadie puede negar que este pasado 8 y 9 de marzo, se gestó la posibilidad de que esa anhelada igualdad y equidad de género y una justicia realmente pronta y expedita para atender casos de acoso y violencia de género se viera materializada; además que, a través de unos “tendederos” en donde se colgaron señalamientos, que no denuncias propiamente dicho, se exhibió a presuntos acosadores, hostigadores y quizás, hasta posibles violadores y asesinos.

Bueno, esa fue la impresión que dejó la euforia a todas luces justificada por parte de las mujeres que participaron dichos días; y que se continuó “poniendo a secar”, en esos tendederos, sobre todo en algunas escuelas y facultades de la UJED, la imagen y el nombre de sus posibles agresores diciendo “Ya no más”.

Sin embargo, esa muestra que dieron las mujeres de expresar sus sufrimientos, sus dolores y, hasta sus temores; sin descalificar para nada su movimiento, podría ensombrecerse ante la presencia de acusaciones que, más allá de buscar justicia, pareciesen buscar venganza por algunas conductas “ilegales” y que, ante cualquier persona que razone, podría entenderse como un “ajuste de cuentas”. 

No generalizo, jamás me ha gustado hacerlo; pero sí creo que muchas de esas “denuncias mediáticas” tendrán que probarse. No dudo que haya testimonios que no sólo indignen, sino que además aterren por todo lo que somos capaces de realizar en contra de las mujeres. No niego que habrá cientos o miles de mujeres que han tenido que sobrevivir a abusos que van a tener que seguir en el anonimato, quitándoles la tranquilidad, el sueño o hasta las ganas de vivir, porque han sido amenazadas; como el caso de unas niñas de secundaría que el día de ayer pondrían su tendedero y aseguran haber sido amenazadas para que no lo instalaran.

Repito, todos y cada uno de los más de quince casos que se han presentado ante la Fiscalía en la “Unidad de Atención a Denuncias Públicas del 8 de Marzo”, que se abrió, ex profeso para dar seguimiento a los casos de mujeres que se atrevieron a levantar la voz, deberán ser revisados por las tres mujeres Ministerios Públicos que fueron dispuestas para dar celeridad a las denuncias.

Creo que esta no es una lucha de géneros, sino más bien, es una lucha que deben dar ambos géneros para que el sistema judicial se aplique para evitar que se siga dando la violencia en contra de la mujer; esa que la denigra, esa que la secuestra, esa que la atemoriza, esa que la golpea, esa que la viola y esa que la asesina.

Es entendible el Vía Crucis por el que deben pasar para poder ser escuchadas ante las autoridades; sin embargo, no por eso vamos a convertir a la radio, a la televisión, a los periódicos y, mucho menos a las redes sociales, en un“alto tribunal”,  donde se escuchen acusaciones que lleven a sentencias inapelables, convirtiendo este valioso momento, porque no lo queremos hombres y mujeres, en solamente una fugaz cacería de brujas. 

Twitter: @mael_toto

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