Columnas de este martes 11 de febrero de 2020

La rifa del…tigre

Fernando Ramirez G.

La ocurrencia fue más allá de lo imaginado. La considerable cantidad de memes, la canción, el asombro, la posterior carcajada presidencial en la mañanera delineaban que lo de la rifa del avión presidencial había sido una “puntada”, o en el mejor de los casos un distractor. Sin embrago, el pasado viernes nos enteramos de que era en serio. Bueno, en parte.

Si va a haber rifa, pero no se rifa el avión “que ni Obama tiene”. El único avión es el que traerá impreso cada cachito de la lotería. Es más, la aeronave ya tiene  nuevo dueño: el ejército, en este caso la Fuerza Aérea. Lo que en realidad se rifará serán tres mil millones de pesos en efectivo. Bueno, realmente serán dos mil millones divididos en 100 premios de 20 millones cada uno. Los mil millones restantes se entregarán a la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), para el mantenimiento del avión.

Todo este galimatías que se sacó de la manga la 4T es para remendar el lío, el berenjenal en el que se metió el presidente de la república a quien se le ocurrió y sin consultarlo con nadie externó semejante ocurrencia. Legalmente no era posible rifar un bien público, propiedad de Banobras.

Por cierto, mientras que se definía el esquema final de la rifa del avión sin avión, asesinaron a más de 500 personas en el territorio nacional, los pronósticos de crecimiento económico del Producto Interno Bruto bajaron, los reclamos por la falta de medicinas se multiplicaron, la espiral del conflicto en la UNAM siguió creciendo y se casó, en Culiacán, la hija del “Chapo” Guzmán.

Ahora el gran reto será vendar los seis millones de cachitos en 500 pesos cada uno de aquí hasta antes del 15 de septiembre. Por lo pronto,  AMLO anunció que convocará a una cena a 100 empresarios, recordando los tiempos de “Fuchi caca”, y les pasará la charola para hacer que cada comensal compre 40 mil cachitos cada uno, en lo que el vocero presidencial (por llamarle de algún modo) ha dado a conocer como la “gesta colectiva”.

Este episodio, que se ha convertido en divertimento nacional ha servido para mostrar a un mandatario carente de ideas y que se impulsa por ocurrencias. No solo eso, sino que además poco parece importarle la investidura presidencial, o al menos solo se preocupa para preservarla de manera selectiva, como fue la vez que se negó a recibir a representantes de la Caminata por la Paz.

Por otra parte si el llamado Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado será el encargado de solventar el dinero para los premios la pregunta que se genera en automático es por qué no se toma de ahí para comprar el medicamento y financiar a los hospitales públicos que se encuentran en una situación apremiante gracias a la política de austeridad impuesta por la 4T.

Veremos en qué termina este bochornoso capítulo de la rifa del avión sin avión.

ladoscuro73@yahoo.com.mx

@ferramirezguz

Ante el desabasto, el gobierno se abre a medicinas pirata

Carlos Loret de Mola

El presidente López Obrador prometió que los servicios de salud de México serían como los de los países nórdicos. Sin embargo, ante el desabasto de medicinas, su gobierno está siguiendo el ejemplo de los países africanos más pobres: ya abrió la importación de medicamentos de China e India, que no tienen estándares altos de verificación, es decir, no está comprobado que esas medicinas curan lo que dicen que curan.

El gobierno federal está peleado con las empresas farmacéuticas privadas. Las acusa de ser corruptas, elevar los precios de los medicamentos y hasta de generar la crisis de desabasto de medicinas en el país como método de chantaje y presión. Para amagar a las farmacéuticas y tratar de mejorar el abasto, el gobierno publicó recientemente una autorización que permite la importación de medicamentos que están precalificados, es decir, que todavía no se ha comprobado al 100% que funcionan para lo que dicen que funcionan. Genéricos pirata, si se me permite el término.

Algunos de esos medicamentos vienen de China, otros de la India, país que es conocido mundialmente por tener un doble estándar: circula dentro de su territorio medicinas de primera, pero si le piden maquilar medicinas de segunda o tercera, las hace.

El gobierno argumentará que esta apertura a la importación implica comprar medicinas avaladas por la Organización Mundial de la Salud, pero ese es un truco: la OMS no avala la efectividad de las medicinas, sino que evalúa a las autoridades sanitarias de los países para cerciorarse de que tengan el equipo y los conocimientos que les permitan evaluar la efectividad de las medicinas. O sea, una cosa es que tengas todo para fabricar una buena medicina y otra que en realidad la hagas.

¿Por qué hace esto la OMS? Porque le interesa que las naciones más pobres del mundo tengan acceso a medicamentos. Porque en países en situaciones extremas de hambre, pobreza, guerra, es mejor tener medicinas que medio curan a no tener medicinas.

Todavía hoy México tiene altas certificaciones internacionales en materia de aprobación de medicinas, es decir, que los organismos de mayor prestigio en el mundo avalan que cuando las autoridades mexicanas determinan que una medicina sirve para tal cosa, en efecto sirve para eso. Al bajar sus estándares, México se acerca al África subsahariana y se desalinea de naciones como Estados Unidos, Canadá, Brasil, Colombia y Argentina.

Me parece de aplauso que el presidente AMLO haya llegado al poder con la misión de erradicar la corrupción y en ese sentido, limpiar las compras de gobierno. Se entiende que sospeche de corrupción en los contratos con las farmacéuticas: tratándose de la administración Peña Nieto, lo raro es que no hubiera habido corrupción. Pero el mal diseño de política pública para lograr esos objetivos ha desatado el desabasto y ha orillado al gobierno a terminar comprando medicinas… a las mismas empresas privadas que tachaba de corruptas y había vetado.

historiasreportero@gmail.com

Caca

Luis Cárdenas

“La caca sonriente es símbolo de buena suerte”

Emojipedia.

¿Habrá sido un lapsus derivado del cansancio y el presidente acusó a los corruptos de fuchi/guácala en lugar de fuchi/caca?, ¿pensó el presidente en excrementos, deposiciones, deyecciones o defecaciones al referirse a los “corruptos” o simplemente se le hizo simpático el mote, una de esas frases que le provocan el aplauso fácil?, ¿importa acaso algo de eso?, ¿no deberíamos discutir temas más relevantes como una economía en picada, la violencia que no para o la crisis de salud que terminará con miles de vidas por negligencia?

Pues, por desgracia, creo que importa, y mucho, el término y los modos usados por el presidente durante el fin de semana, son más que un chiste sin gracia… Es la construcción de un discurso de odio.

Yo no sé si el presidente se encuentra todavía con sus capacidades mentales suficientes y funcionales al ciento por ciento, es algo complicadísimo de probar aún con las, valga la redundancia, pruebas mismas, y si bien el asunto representa un apasionado debate considero que, al final, en la realidad, es totalmente infructuoso.

Por eso, da igual si el discurso de López Obrador es parte de un complejísimo plan o de sus limitadas, pero explosivas, habilidades oratorias o de una deficiencia en su salud derivada del cansancio y el estrés al que se encuentra (auto) sometido y termina por nublar su percepción de la realidad, el discurso de López Obrador comienza a parecerse a un discurso de odio.

Para el presidente, un corrupto es cualquiera que no forme parte en su transformación, corruptos y conservadores van de la mano, corruptos y adversarios van de la mano, corruptos y oposición terminan siendo, en su particular lenguaje, exactamente lo mismo.

Para un hombre con su característica elasticidad moral un corrupto puede ser cualquiera y la corrupción puede ser lo que sea, la ley, por ejemplo, en la concepción lopezobradorista, es más bien un estorbo para la moral.

López Obrador impone en su moral su visión de la realidad y es justo ahí donde él construye el mundo que debemos consumir so pena de convertirnos en opositores, ahí, como emperador absoluto, desnudo de pies a cabeza, autoritario, caliente, prepotente e intransigente.

En ese mundo, en su mundo, el presidente ha concebido a sus opositores como una defecación, como mierda, como mojones excretados de un sistema purificado…

El símbolo es peligrosísimo, valdría más para apostarle a la poca tolerancia del presidente que hubiese usado palabras tal vez más escandalosas, pero menos simbólicas. ¡Vamos!, que hasta llamarles pendejos sería menos peligroso.

La caca es el insulto más pueril para denigrar al otro, quizá el primer sentimiento de odio o de bajeza para el otro… Por eso, es tan grave: López Obrador está enseñándole a su pueblo a comparar la mierda con todo lo que piensa diferente.

DE COLOFÓN.- Los 2 mil millones de pesos que ingresarán a la Hacienda Mexicana vía la FGR vienen del escándalo Telra-Infonavit.

En su momento, David Penchyna aprobó casi 5 mil millones de pesos que terminaron en la basura por rescisión de contrato… ¿y los otros 3 mil?, ¿y Penchyna?

@LuisCardenasMX

Nivel: fuchi caca

Mariano Cervantes

Miente López cuando dice que antes no se mencionaba siquiera el tema de la corrupción; claro que se mencionaba en la academia, en el discurso político, en la calle y en la crítica periodística. Qué él siempre haya tenido oídos para su propia voz es otra cosa. Desde luego que en la práctica hubo muchos actos de deshonestidad, despojo, desfalco, desvío, malversación, robo, peculado, fraude y similares que solo debieron ser señalados, sino castigados.

Hoy se repite mucho esa palabra desde el púlpito oficial pero con demasiado ruido y muy escasas nueces. Y la corrupción que se señala es por ahora solo la paja en el ojo ajeno mientras la viga en el propio pasa desapercibida a la Cuarta Transformación.

Demasiado dicho y muy sabido que el primer acto de corrupción es aceptar, peor aún buscar, un cargo para el que se está calificado, cualificado dicen algunos.

Y ahí la corrupción empieza desde lo más alto de la escalera; cómo barrer esa forma básica de corrupción cuando el presidente buscó hasta conseguir el cargo sin estar preparado, sin tener la capacidad necesaria, sin tener nociones de administración pública, sin la menor habilidad de diplomacia, sin bases mínimas de derecho, de teoría del estado… nada. Sólo habilidad de merolico, de publirrelacionista, experto en cajas chinas y genio del stand up. 

Critica, reprocha y acusa a los corruptos, aunque sólo a los de antes, pero no actúa contra ellos… y si su anatema para la delincuencia organizada era “fuchi guácala” ahora para los corruptos que no están en su equipo es “fuchi caca”. Ese es su nivel, esa es su capacidad, esas son sus palabras… 

¿Por quién votastesss?

Paneas hace poco tuvo la desfachatez de decir que a quienes lo critican les pregunta “¿tu por quién votastes?” así con ‘s’. Su nivel de lenguaje, reflejo de su preparación habla también de su entendimiento.

Aunque parezca increíble, cree que solo quienes votaron por él tienen derecho a quejarse o a reclamar ¡haga usted el refabrón cabor!

Por supuesto que no, en todo caso, si hubiera que aplicar algunas discriminación, serían quienes votaron con él los que deberían apechugar el resultado de su decisión. Pero esa es una forma mezquina de pensar.

En México, todavía, tiene derecho de reclamar cualquiera que tenga la capacidad de pensar. Las libertades de pensamiento y de expresión siguen vigentes, todavía. Y cualquier ciudadano tiene el más absoluto derecho a inconformarse, a decir lo que piensa y a decirle sus verdades a Su Alteza Serenísima si se le pone enfrente.

Pretender coartar o condicionar el derecho a reclamar es uno más de los visos autoritarios y retrógradas que caracterizan al actual gobierno.

Es un honor…

Cuando un ciudadano se atrevió a expresar la verdad: que es inseguro volar en el mismo avión que el presidente de un país y que además actuó en consecuencia bajando a su familia del avión, en lugar de una disculpa por poner en riesgo a los pasajeros, se le vino encima el linchamiento de la oclocracia. Desde insultos hasta difamaciones.

Y luego la misma oclocracia se dedicó a posicionar con toda la fuerza de sus bots el hashtag #EsUnHonorVolarConObrador. Y los loros lo repitieron hasta convencer al monarca que es un honor que él siga utilizando los vuelos comerciales porque él es un gobernante austero y entregado al pueblo.

Se le ha dicho, pero no ha entendido que sale más caro su desplante o su permanente campaña de imagen que si utilizara alguno de los aviones que ya tiene y usa la Fuerza Aérea Mexicana y que son para eso.

Pero prefiere los privilegios de una casta superior; de alguien que gana reflectores y aplausos a su paso por los aeropuertos, pero que muy fifí, no pasa por los controles de seguridad, los vuelos lo pueden esperar hasta el último minuto para abordar y con frecuencia mueven de asiento a otros pasajeros para darle el lugar que corresponde a la realeza.

Un mexicano común no puede pasar igual los filtros, si no llega dos horas antes no lo dejan subir al avión y debe conformarse con el asiento que le asignen, a menos que pague una cuota extra y siempre y cuando no escoja el asiento que le guste al presidente si le toca el “honor” de que viaje en ese vuelo.

Y se olvidan que hace muy poco tiempo, cuando reforzaban la barrabasada de cancelar el Nuevo Aeropuerto, gritaban que eso de volar era de los burgueses, que la gente del pueblo bueno no volaba, que la mayoría no conocía un avión por dentro, que los aeropuertos no representan un beneficio para las mayorías sino únicamente para los privilegiados y… ahora dicen que es un honor.

Twitter: @MCervantesM

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