Columnas de este sábado 8 de febrero

El nuevo partido de AMLO

Miguel Ángel Sosa

Ya lo dejó ver el Presidente y lo dijo con todas sus letras: si MORENA se echa a perder, renunciaría sin dudarlo al partido que fundó. Han pasado poco más de cinco meses desde aquel amago mañanero y tal parece que los días de López Obrador en su actual trinchera política pudieran están contados. 

 La opción parece clara, creada ipso facto para ese fin. De la mano del corporativismo de la vieja guardia, Andrés Manuel tiene una puerta abierta en el partido que se gesta al interior de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), que comanda Pedro Haces. 

 Este último, senador con licencia por MORENA y suplente de Germán Martínez, quien fuera a su vez expresidente del PAN y ahora converso obradorista. Nadie sabe para quién trabaja ni tampoco cómo se gestan este tipo de alianzas inimaginables, pero lo cierto es que si AMLO se va, el padrón que tanto se pelean Polevnsky y Ramírez Cuéllar se va con él.

 Dicen que en esas anda el líder de la CATEM, dando impulso a la conformación del partido Fuerza Social por México, organización que no figuró durante los primeros 10 meses del proceso organizado por el INE, pero que ha tenido un destello de efectividad en este 2020, posición que lo ubica prácticamente a un paso de lograr el registro. 

 “Si el partido que ayudé a fundar, MORENA, se echara a perder, no solo renunciaría a él; me gustaría que le cambiaran de nombre porque ese nombre nos dio la oportunidad de llevar a cabo la Cuarta Transformación de la vida pública del país, entonces no se debe manchar ese nombre”, comentó el Presidente Andrés Manuel durante su conferencia matutina a finales de agosto del 2019.

 Hoy en el Movimiento de Regeneración Nacional se rasgan las vestiduras buscando la forma de conciliar el ADN perredista que les heredó las dañinas tribus. Con dos dirigentes que pelean por la corona no ven el riesgo latente de quedarse sin el que realmente vale: El Presidente de México.

 El tiempo dirá si la estocada a MORENA llega antes o después de la intermedia del 2021 donde se renovará la Cámara de Diputados federal. Veremos si el Presidente López Obrador respalda y apoya con su imagen a los candidatos vestidos de guinda, que bajo la sombra del tlatoani creen tener segura la elección. No saben ser sin él, pero él sí puede sin ellos. 

 ENTRE TELONES. Con bajo perfil recibió el gobierno mexicano al ministro de Asuntos Exteriores de la Federación Rusa, Serguéi Lavrov. Esto ni más ni menos que un día después de la absolución de Donald Trump en el juicio político que pendía sobre su cabeza. A alguien le falló el timing, adivine a quién.

Miguel Ángel Sosa

Twitter: @Mik3_Sosa

Ahora deberán de pensarlo dos veces antes de “charolear”

Juan Carlos Chávez Valenzuela

Una de las designaciones cuestionadas por los regidores y algunos otros actores políticos al inicio de la administración municipal que encabeza Jorge Salum del Palacio fue  la  de Antonio Bracho Marrufo como titular de la Dirección de Seguridad Pública, nombramiento que inclusive se tuvo que postergar por espacio de algunas semanas, dando pie a que el anterior director se ilusionara al pensar que -ante estos señalamientos- podría ser un funcionario repetidor, lamentablemente para él,  y a pesar de las resistencias, a los pocos días se le tomó la protesta a Bracho Marrufo, no sin antes realizar algunas declaraciones ante los diferentes medios de comunicación sobre el rechazo a su designación, sus argumentos,  su trabajo, su preparación y su responsabilidad en otras áreas, lo innecesario de que una persona tenga carrera policiaca para atender este puesto, pidió inclusive un  plazo razonable para demostrar que podía con el cargo, algo que a pesar de algunos tropezones ha logrado sobrellevar si muchos sobresaltos, ahora enfrenta -la ira- de la diputada morenista, Sandra Amaya, quien tal vez se dejó llevar por un situación ocasionada por uno de sus colaboradores y sin estar enterada del todo, se confrontó con el director.

Desde su llegada a la dirección de Seguridad Pública Municipal, Bracho Marrufo demostró ser poco tolerante, inclusive con la prensa, en una de sus primeras conferencias advirtió a algunos reporteros que llegaron tarde a la misma, que quería que la información fuera tal como se presentaba en el documento, que no le pusieran de su cosecha, ni le quitaran, algo que de entrada causó extrañeza y desconcierto, no se sabía si hablaba en serio o no, pero fue uno de sus primeros encuentros en el que se pensó que como recién llegado y como casi “primerizo” no había motivo para hacer escándalo, aunque tiene por costumbre pedir derecho de réplica en el que no siempre aclara como es debido.

  Después de este desencuentro con la diputada Sandra Amaya podría pensarse que el alcalde reprendería a su funcionario, pero al igual que lo respaldó para que llegara a este puesto, lo hizo en esa ocasión, descobijando aún más a la legisladora de Morena, pero no solo eso, sin decir nombres lamentó que esto ya se estuviera convirtiendo en el pan de cada día, llamadas de conocidos personajes de la política intercediendo por familiares, amigos trabajadores y demás, a raíz de esta situación, ya Bracho Marrufo había manifestado su descontento a través de las redes sociales, pero obligado por las circunstancias, lo tuvo que hacer ante los medios de comunicación, con la total anuencia del alcalde quien salió en su defensa ya más tarde, y haciendo la misma advertencia, bájenle al influyentismo, nada ni nadie puede estar por encima de la ley, no es posible que esta práctica siga siendo común, que haya quien aún se quiera escudar en su puesto o en sus amistades para no enfrentar las consecuencias de sus actos, lógicamente que la diputada recibió el apoyo de sus compañeros de partido, en especial de las mujeres, quienes lamentablemente trataron de aprovechar esta condición para llamar la atención de la opinión pública, aunque esto es cada vez más difícil, ya no se puede engañar a la ciudadanía, hoy la información corre a gran velocidad y tarde que temprano el tiempo se encarga de poner a cada quien en su lugar, el alcalde demostró firmeza ante este problema, ocasionado por alguien que tal vez se crea más “influyente” que los propios diputados o regidores, lo cierto es que después de esto, más de uno lo va pensar antes de “charolear”.

Las caricaturas

Marco Antonio Espinosa López

Pues hace unos días estaba recordando mi estimado lector, ya ve que de repente me da por compartir mis recuerdos, aquellos años cuando todo era felicidad y nada podría preocuparnos tanto como que la televisión, blanco y negro, no calentara rápidamente los bulbos o que las rayas vertical/horizontal se pasearán por el cinescopio y no pudiésemos ver nuestras caricaturas favoritas (si tiene algún hijo, sobrino, vecino o lo que sea, millenial, explíquele qué significa que la televisión fuera blanco y negro y qué es el cinescopio por favor).

Fue una época maravillosa. Quizás usted que me regala unos minutos para leer estas líneas, al igual que yo, se llene de remembranzas que le hagan revivir aquel pasado tan añorado.

– Oye we, yo sí me acuerdo de dos o tres caricaturas que veía -. A poco sí Alter. A ver dime algunas; pero por favor no vayas a empezar con tus barbajanerias, porque ya te conozco. – No we, es en serio mira: Mazinger Z, Los Pitufos, Remi, El Conde Patula, Thundercats, Los verdaderos Cazafantasmas, He-Man y los amos del Universo, La Pantera Rosa y Don Gato y su Pandilla -. Órale Alter, se me hace que te la pasabas arranado frente a la televisión ¿Verdad?

– Nel we, cómo crees; a mí, mi Jefecita, sí me traía bien cortito. Para poder ver la telera, primero tenía que ponerme a hacer la tarea, estudiar, leer, ayudarle a dos o tres mandados, ayudarle a cocinar y, de paso, hacer tru-tru y punto de cruz
-; no seas mendigo hablador Alter. Tú que vas a saber hacer todo eso. – Qué we, a las pruebas me remito ¿cómo crees que he salido avante en esta vida que se fue tornando cruel y difícil en algún momento? ¿Cómo crees que he podido aguantar estar al lado de un we como Tulancingo que parece que me odia y de Zángano no me baja? aunque no dice que por mí no se ha muerto de hambre -. Nel Zángano, no te creo. Si te la vives pegado a mí como parásito que nada más me está metiendo en problemas de vez en vez. – Ya vez we, como sí te la pasas insultándome y no me das el valor que tengo. Pero bueno, hay un Dios que todo lo ve
; ya cállate, siempre me haces lo mismo, me quitas un espacio valioso en mis colaboraciones.  -Ni hablar mujer, traís puñal- diría Pepe El toro es inocenteeeee (léase en tono dramático de película de los años cincuenta).

Ahí disculpe estimado lector, pero entienda a este Alter, le da uno la mano y se agarra la pata. 

Decía que, efectivamente, algunas de las caricaturas que uno no se podía perder, son las que ya nos hizo favor de mencionar el Zángano de siempre. Y a mí también, mi sacrosanta Jefecita, me ponía un buen de trabas para poder disfrutar de aquellos minutos enfrente de la pantalla chica, en el Canal 5, XHGC
; – al servicio de la ;comunidác -.

Al igual que al Alter, tenía que cumplir con una serie de requisitos para poder ver mis caricaturas favoritas; hacía un poco de lo que ya mencionó Alter y, lo que más odiaba, pero ahora agradezco infinitamente a mi progenitora, eran las famosas -planas-
; – ¿odiabas tus nalgas? – Mira pedazo de pe…; – rate ya we. Ya no digo nada -. Las planas son aquellos ejercicios que mi Jefa me ponía a realizar por cada error ortográfico que me descubría durante la revisión de los cuadernos. Esa era una labor cotidiana que no podía faltar de manera religiosa; y luego que las mentoras que tuve, disfrutaban de hacer circulitos en cada palabra mal escrita, pues a la Patrona se le facilitaba descubrir mis errores en los cuadernos. – Oye we, dices que odiabas las planas, se me hace que la que te odiaba era tu Jefa
-; última interrupción que te aguanto. – Ya… Ya, sea chillón -.

Pero Yo, a diferencia del wey de Alter, mientras hacía todo lo que mi Jefecita me ponía a realizar, astutamente cogía las pinzas que se usaban de botón de encendido y apagado de la Philco de los años 40 y la encendía; así, mientras hacía las planas, los bulbos se iban calentando para, llegado el momento de las caricaturas, verlas de Pe a Pa. 

– ¡Ahhh! Que recuerdos tan bonitos. Aunque a mí me agüitaba demasiado cuando mi Jefecita, por portarme mal, o por no hacer caso a sus instrucciones, me dejaba sin ver la tele; y mira que era de palabra, si me decía que un día, quince o un mes, me lo sostenía
-; y mira, ni así aprendiste bruto.

Pues así es mi estimado lector. Espero que usted también recuerde, de vez en vez, aquellos años en que se disfrutaba tanto y no teníamos mayores problemas, preocupaciones ni obligaciones y, ojala también, aquellas caricaturas maravillosas que pudimos disfrutar, regresaran a las pantallas.

– Oye we -. Qué pasó. – Me acuerdo de algunas otras caricaturas ¿te las digo? -. A ver. – Daniel el travieso, Animaniacs, Los Picapiedra, Las Tortugas Ninja,  los Transformers y el Show de Porky -. Cierto que buena memoria tienes. Lástima que caricaturas como esas no volveremos a ver. – Pues quizás tienes razón. Jamás volveremos a ver  caricaturas como esa; pero no te preocupes. Si te levantas todos los días temprano, puedes ver una que empieza a las siete de la mañana de lunes a viernes; aunque ya amenazaron con extenderla a sábados y domingos. No es muy buena, pero tiene un personaje que es muy ma…;  vámonos ya Zángano.

La reforma no va

Raymundo Riva Palacio

La controvertida reforma judicial, que consensuada y corregida iba a presentarse ante el Senado, está en entredicho. El presidente Andrés Manuel López Obrador cambió de opinión el miércoles por la mañana, antes de ir a Querétaro a conmemorar la Constitución, y dentro del gabinete se espera su cancelación. No se ha dado explicación clara del porqué, y varios funcionarios se sorprendieron por la decisión, después de haber trabajado el paquete de iniciativas la Fiscalía General, la Secretaría de Gobernación y la Consejería Jurídica de la Presidencia. La decisión del Presidente parece, de concretarse en los próximos días, eminentemente política.

La reforma preparada por el fiscal Alejandro Gertz Manero provocó polémica y una airada protesta por la violación de los derechos humanos que pretendía normalizar y legalizar, junto con la restauración del poder en el Ministerio Público ante lo que consideraba como fracaso del sistema penal acusatorio. Gertz Manero nunca estuvo de acuerdo con el sistema, desde que empezó a ser planteado en el gobierno de Felipe Calderón, así como durante el proceso que fue llevado a cabo por el gobierno de Enrique Peña Nieto, cuyo gasto incontrolado e ineficiente en la Secretaría de Gobernación para la capacitación y consolidar el cambio, nunca se dio. La posición de Gertz Manero siempre fue pública y, por la coyuntura que se le abrió en la actual administración y empoderado por una autonomía sin precedentes para consolidar lo que antes era una barrera infranqueable, marchó sobre todos para alcanzar su objetivo, argumentando que el Ejecutivo no podía impedirlo. 

Tres imponderables, jurídicos y de la política real, se le atravesaron. El primero fue que la Fiscalía no puede presentar iniciativas de ley; el segundo fue el reclamo dentro del gabinete que había sido pasado por alto, y el último, el Presidente. Para quienes valoran las garantías individuales y los derechos humanos, son buenas noticias que la ‘ley Gertz’, que las vulneraba –si las señales desde el despacho presidencial se mantienen inalterables–, no vaya a caminar. También, que en la decisión salomónica de conciliar los deseos de la Fiscalía con el resto del gobierno, se evite una minirreforma. El Presidente quiere cancelarla en su totalidad, con lo que también evitaría que el encono y la confrontación se acentuaran dentro de su equipo de trabajo, al decidirse por una reforma que no recogiera a plenitud las propuestas de Gertz Manero, quien está muy enojado por lo que sucedió al frustrarse la presentación de su reforma. No hay fecha para una nueva reforma judicial, pero se podría pensar que no se cruzaría con el proceso electoral del próximo año. López Obrador tiene demasiados fierros calientes sobre la estufa para añadir uno más que afecte lo que sí le preocupa, los votos.

La valoración de cancelarla ha sido unilateral, pero no se puede entender sin el contexto y el ánimo con el que anda el Presidente últimamente. Funcionarios federales apuntaron el enojo que carga el Presidente desde hace unas semanas ante el escenario complejo y difícil que está enfrentando, donde las cosas no están saliendo como deseaba. Las perspectivas económicas lucen oscuras para sus proyectos y programas, y no habrá manera de cambiar la inercia porque no habrá inversión privada. No tendrá recursos suficientes para el Tren Maya, ni para la refinería de Dos Bocas, el aeropuerto de Santa Lucía, o para otras grandes obras de infraestructura. Los inversionistas desconfían de López Obrador y consideran que no hay garantías jurídicas para la inversión, que la toma de decisiones en una persona conlleva enormes riesgos en el diseño y la ejecución. 

La agencia calificadora Moody’s explicó que uno de los factores por los que al menos otros 10 bancos y consultoras han recortado la expectativa de crecimiento a uno por ciento para este año, es la gobernanza, que tiene que ver con la relación entre gobernantes y gobernados. Esto significa que lo que se ve en el exterior es que la forma como López Obrador está gobernando, excluyendo a dos terceras partes del país, difamándolos, atacándolos, hostigándolos y amenazándolos con los recursos del poder que causan el mayor terror, la Unidad de Inteligencia Financiera y el SAT, sólo lleva a una tensión en el sistema, a confrontaciones institucionales y, eventualmente, a una profundización de la ruptura del consenso nacional. Otra es, cómo toma las decisiones.

Eurasia, otra consultora internacional, ha señalado que la toma de decisión en su gobierno, que depende casi en su totalidad y exclusividad de él, implica un riesgo por los enormes márgenes de error que entraña. Desde hace un año, Eurasia ha venido alertando sobre la centralización de las decisiones, que reduce los márgenes de maniobra para sus colaboradores. “Como quedó claro con la cancelación del proyecto del aeropuerto de la Ciudad de México -señaló en un reporte en enero de 2019- tomará decisiones basadas en sus creencias y preferencias personales, con asesores moderados que tienen una influencia limitada”. La experiencia en el primer año de gobierno confirmó el diagnóstico.

En el caso de la reforma judicial, a partir de lo revelado por funcionarios federales, ha seguido el mismo camino. Ni consultó a nadie de su equipo, ni lo pasó por un proceso previo de deliberación. El miércoles por la mañana comenzó a plantear la posibilidad, que tomó desprevenidos a todos. Pero nadie dijo nada. Si López Obrador quiere cancelar la reforma judicial, lo hará. Sus consideraciones no atraviesan, como ninguna de sus decisiones –salvo cuando se le convirtieron en un problema insalvable– por cálculos político-electorales. La reforma judicial se contaminó demasiado por los atropellos a la libertad, y se ha convertido en una papa política demasiado caliente. Un problema más, no lo necesita el Presidente.

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