Congreso rebasado

Por Mariano Cervantes

Aunque usted no lo crea, en el Congreso del Estado hay quienes se esfuerzan y dedican creatividad e ingenio para encontrar la manera de posponer, ‘congelar’ o de plano rechazar algunos temas sin salir raspados. Algunos se han hecho expertos, lo han hecho en repetidas ocasiones y de pronto parece que en la legislatura solo pasan los asuntos fáciles, los de consenso obvio, lo que no implica asumir votos o posiciones que incomoden a parte de los electores. Sí: electores; no ciudadanos, no a la sociedad, sino a los potenciales votantes.

Ha quedado claro que en asuntos como el matrimonio igualitario o la despenalización del aborto no es que les haya faltado información o que el debate haya sido insuficiente; no es que requieran más consultas o que necesiten “socializar” más. Simple y llanamente han optado por patear el bote todo lo posible, hasta que la realidad los alcanza como parece que les está alcanzando.

En el caso de la iniciativa para modificar en el Código Civil la definición de matrimonio y quitarle la restricción de que es entre un hombre y una mujer, hay diputados a favor y los hay en contra, tal como ocurre en la sociedad y lo natural es que se desde hace mucho se hubiera resuelto por mayoría y que procedieran según el derecho los recursos o instancias que se vinieran, si las hubiera.

Pero como se han dado las cosas se ha dejado pensar que prefirieron guardar las iniciativas para tratar de quedar bien con dios y con el diablo. Para no molestar a los sectores “provida” o “profamilia” y al mismo tiempo no causar revuelo con la comunidad LGBT. Nadar de muertito.

Pero el activismo por un lado y las resoluciones de la Corte fueron llevando al Congreso local hasta el límite, ya no les quedaba otra que resolver, entonces y solo entonces están abordando el tema. Y aún así han vuelto a patear el bote con aquello de que necesitan más consultas y un nuevo dictamen. Pero también ese argumento caduca y ya están, según parece, a horas de abordar el tema en forma definitiva. Solo que a estas alturas lo que voten ha perdido relevancia.

Desde luego que es importante para que la legislación sea congruente, pero en la realidad los diputados fueron rebasados por el Poder Ejecutivo que mediante un decreto administrativo ordenó que sean admitidas y registradas las solicitudes de matrimonio de cualquier pareja sin importan su sexo y aun cuando el Código Civil no lo permita expresamente. Asume que si hubiera algún recurso en contra por incumplir con el Código Civil, cualquier juez resolvería a favor de lo que dice la Constitución y la jurisprudencia de la Corte.

Así el gobierno de Esteban Villegas se anota un golpe de efecto, asume una realidad irreversible, asume el costo de que un segmento de la población pueda sentirse lastimado u ofendido, pero entiende que eso tarde o temprano iba a pasar y mejor estar del lado de la razón y… no exponerse a quedar mal al final con dios y con el diablo.

El caso de la despenalización del aborto también terminará por alcanzar a los legisladores, trataron desestimar tanto como pudieron la que fue la primera iniciativa ciudadana, que fue precisamente sobre ese asunto. Tras intentar rechazarla al final tuvieron que reconocer que se cumplieron los requisitos pero… en lugar de darle trámite la han estado posponiendo tanto como han podido. Al final tendrán que resolver y lo correcto será respetar la postura que cada uno de ellos asuma, ya sea por convicciones propias, por línea o principios de partido o incluso por conveniencia política. Tienen derecho a votar en un sentido u otro. En cualquier caso habrá alguien que lo aplauda y alguien que pensará que se han equivocado. Y por supuesto seguirá habiendo representantes populares poco dispuestos a asumir el costo político de las decisiones que deben tomar y por lo cual se les paga.

 

@MCervantesM

 

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