Detener la violencia contra las mujeres es tarea de todos

A propósito de la amplia convocatoria para crear consciencia sobre la necesidad de poner un alto a las distintas expresiones de violencia que sufren las mujeres en todas partes del mundo y -de manera preocupante- en nuestro país, es necesario hacer un llamado a todos los sectores de la población para sumarnos a esta convocatoria y terminar con este cáncer que lacera a nuestra nación. Para ello, será indispensable que cada uno aporte y contribuya desde su ámbito personal y profesional, porque terminar con la violencia de género es tarea de todos. 

Comienzo por confesarles algo que me sucedió en el ámbito familiar y que resulta muy revelador, quizás para algunos sea algo ordinario que se ubica dentro de los parámetros de la normalidad, pero no es así. Les cuento: tengo la dicha de haber sido bendecido con tres hijas que son mi motor y las tres representan la mayor de las motivaciones para trabajar y luchar en esta vida. 

Pues en más de una ocasión, familiares llegaron hacerme comentarios desde mi punto de vista fuera de lugar como “No te preocupes, ya llegará el Varón”, o bien “Ahí pagarás las que debes”, expresiones que (desgraciadamente) son aceptadas en una sociedad preponderantemente misógina y machista como la mexicana.

No conforme con lo anterior, se me llegó a preguntar ¿qué se siente ser padre de tres mujeres y ningún hombre?, a lo que respondí que se sentía muy bien pero mejor se sentiría si hubiera tenido cuatro. En aquel momento no reflexioné a fondo mi respuesta y ahora, analizándolo bien, creo que sí hubiera sido deseable tener un hijo varón, esto para tener la posibilidad de inculcar en él los valores como el de la igualdad y solidaridad entre las personas, concientizarlo de la necesidad de fortalecer los géneros y principalmente el género femenino, cuidándolo y preservándolo en todo momento.

Me parece que más allá de las políticas públicas que puedan adoptarse para lograr la igualdad entre personas, las manifestaciones colectivas como la que se convoca para este 9 de marzo, que siempre serán bienvenidas y aplaudidas, el mayor reto lo tenemos en el hogar, en la familia, desde ahí debemos ir dotando a nuestros menores de principios y valores que permitan asegurar el respeto por la dignidad y la igualdad entre personas, fundamentalmente de las mujeres, e ir reprobando y reprimiendo todos aquellos actos que atenten contra ellas.

No veo por qué vamos estereotipando a los géneros, porqué desde muy pequeños regalamos juguetes a los menores en función del género, una idea que me parece fabulosa es que se pudiera regalar a nos niños (hombres), desde temprana edad, una muñeca para que vaya formando el hábito del cuidado hacia la mujer; pero cómo…. cómo se me puede ocurrir semejante cosa, eso seguramente me dirán mis familiares, aquellos que me hicieron los comentarios desafortunados que las platiqué.  

Pues sí, sí es tiempo de levantar la voz y hacer algo para terminar con esa violencia,  es momento de cerrar filas ante esa problemática lacerante y vergonzante, es momento iniciar una cruzada desde ya y desde la familia, ahí está el origen del problema, y me pronuncio porque aquellos grupos feministas que existen en nuestro país, invariablemente aseguren la presencia del género masculino, nosotros debemos ser los principales aliados y preocupados porque la igualdad sustantiva sea una realidad y que el ejercicio de los derechos fundamentales entre los distintos géneros esté plenamente garantizado. 

Licenciado en Derecho con especialidad en materia electoral; ha sido funcionario del IFE, INE; el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y el IECDMX. Actualmente es Consejero Presidente del IEPC-Durango. 

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