Dios nos libre del Presidente y del coronavirus

En estos días de incertidumbre y de preocupación que ha ocasionado la pandemia del Coronavirus es prácticamente imposible evitar el tema, el 99 por ciento de las noticias y de la información gira en torno a esta situación que se vive desde hace algunos meses en todo el mundo y que poco a poco se acerca a esta entidad, a los centros de trabajo, a las escuelas, a los hogares, a nuestras familias, nada intranquiliza más que sabernos expuestos a contraer esta enfermedad, mortal y sin cura, hemos pasado de las bromas, de los chistes, de los memes y de las burlas a la intranquilidad, al desasosiego, a partir del pasado miércoles los centros escolares de todos los niveles se han quedado vacíos, en donde es posible, los centros laborales han mandado a su casa a hacer “home office” a sus empleados, aunque “la función debe continuar”.

  Desafortunadamente, hasta este momento, no todos se han tomado esta contingencia con la seriedad debida, empezando –de una manera que no se puede creer- por el presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, quien ha desestimado el problema de una manera por demás irresponsable y a pesar de que los casos de coronavirus crecen de manera exponencial, sigue sin predicar con el ejemplo, por el contrario, se niega en público a utilizar gel antibacterial, algo que puede parecer un detalle insignificante, pero que a pesar de los críticos, no lo es, es lo menos que puede hacer para que sus seguidores, que por cierto cada día son menos, entiendan la gravedad de la situación y se lo tomen en serio.

   Escuchar al presidente de la República es preocupante, asegurar que no pasa nada con el coronavirus es condenar a la población a un problema mayúsculo, insistir en culpar a los conservadores, a sus enemigos políticos y a los medios de comunicación por esta pandemia es inadmisible, pareciera que López Obrador “no está bien de la cabeza”, su odio y rencor acumulados a lo largo de los años surge en el peor de los momentos, este país está a merced de alguien con severos problemas mentales, el presidente de los mexicanos no está, (ni ha estado) a la altura de las circunstancias, lamentablemente él sí ha contagiado a sus colaboradores, los tiene “idiotizados”, las declaraciones del Secretario de Salud lo pueden confirmar, lo ve como un dios, como un todopoderoso, inmune a todo.

   Por fortuna, la coherencia de las autoridades estatales y municipales no se ha perdido, aunque los expertos en la materia recomiendan hacer caso omiso de nuestros gobernantes y utilizar el sentido común para evitar el temido contagio masivo, después de China, países como España, Italia, Irán, Alemania y los Estados Unidos sufren las consecuencias de este virus, depende de todos no llegar a esos niveles, este receso que se ha decretado de un  mes puede servir de mucho para ello, o también para que el virus se propague más rápido en caso de desatender las indicaciones de las autoridades del sector salud, depende de nosotros, no del trastornado presidente que tenemos ni de los gobernadores ni alcaldes, o de los diputados de Morena, estos últimos  ya demostraron “que andan por las mismas”, solo hay que ver a la senadora Margarita Valdez, quien también está “contagiada” del poder divino de su líder supremo, de su pastor y guía, de Andrés Manuel López Obrador. Dios nos libre de nuestros gobernantes y del coronavirus.

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