Distintas formas de enfrentar al coronavirus

Arturo Ontiveros Rodríguez

Las diversas posturas de los gobiernos de cada país ante la contingencia sanitaria mundial han sido, dentro de una cierta generalidad, diversas. A nivel global llama la atención la posición que inicialmente adoptó Reino Unido, las cuales no se consideraron efectivas por la mayoría de los expertos en materia de salud locales y por la opinión mundial. De manera similar el gobierno sueco decidió apelar a la buena conciencia y voluntad de la población de su país, lo que en ambos casos se ha modificado, sobre todo en Reino Unido, aunque de manera parcial en comparación con las medidas iniciales y más radicales que han implementado la mayoría de los países del mundo; aunque al parecer dichas situaciones, es decir en las dos naciones citadas, parece obedecen a una causa con fundamento científico y económico más que nada que, si bien puedan parecer irracionales, tienen su parte de lucidez.

Por su parte, en Latinoamérica la postura que han guardado algunos de los dirigentes como el de Brasil, por citar alguno, se ha calificado como irresponsable ya que, su presidente Bolsonaro calificó como fenómeno de histeria colectiva o algo similar a la contingencia de salud. En nuestro país, dado el manejo que nuestro Presidente ha dedicado a dicha situación y a la manera de llevarlo en su propia persona, le ha hecho acreedor, como a muchos mandatarios sin importar lugar, a diversos reproches que, con o sin razón, le llegan desde todos los ámbitos de la vida social, de todos.

Independientemente del ataque que realiza el gobierno de cada país en contra del avance del coronavirus y su propagación, es innegable que a todos les ocupa, o por lo menos debiera de ocuparles, el aspecto económico y el panorama que se avizora en ese rubro y que ya se comienza a sentir por la mayoría de las naciones del mundo.

Resultaría demasiado extraordinario que la economía de algún país estuviere preparada para algo como lo que se está viviendo y más aún sería que las alianzas comerciales entre naciones fueren previsoras para que todos sus integrantes pudieran salir bien librados, económicamente hablando, ante una situación como la hoy experimentada.

Siendo necesario el aislamiento social, las consecuencias en el comercio a todos los niveles y en todos los sectores se comienzan a sentir y seguirán viviéndose durante un lapso de tiempo, que esperamos no sea muy largo, pero de cualquier manera parece ineludible.

Suponemos que los gobiernos de cada país se están aplicando al análisis y solución de las consecuencias económicas que se vislumbran y que, dicho sea de paso, no es cosa menor pero que de como quiera que sea, se han afrontar.

Solo el tiempo dirá qué naciones le dieron el manejo adecuado o menos peor a la contingencia, lo que resulta una incógnita. Por el momento propondría hacerle y hacerme una pregunta; sin ser expertos en el tema: ¿Qué medidas adoptaría en este momento para disminuir el impacto negativo en la economía mexicana a consecuencia de la pandemia? Puede que encuentre la respuesta y solución, por lo menos a su caso particular y si es así, la pueda compartir con el resto de la población.

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