Juan Carlos Chávez

El crecimiento de la pobreza no es prioridad para la 4T

Por Juan Carlos Chávez

Estudioso, sabedor de la importancia de conocer y analizar resultados a través de cifras concretas, el diputado priista Luis Enrique Benítez se puso a “arrastrar el lápiz” para presentar el panorama que se enfrenta en este país en el tema de la pobreza, la cual se comprometió a combatir en “primerísimo” lugar, la 4T, con la tradicional frase de Andrés Manuel López Obrador “primero los pobres” la que -según los resultados en estos cuatro años- debería de ser “primero hacer pobres”.

Los números son fríos, hoy en día, hay más de 3.8 millones de pobres que, en el año 2018, y 2.1 más en pobreza extrema, lo que demuestra -por desgracia- que también la reversa es cambio, la tan buscada mejoría, el anhelado bienestar, las mejores condiciones de vida no se ven por ningún lado,  algo que evidentemente tiene sin cuidado al presidente de la República, pues mientras mantenga a sus seguidores y sus votos cautivos, el país se puede caer a pedazos, con esto queda demostrado que las promesas de alcanzar mejores niveles de vida es solo para algunos, y no precisamente pobres.

Es claro, que en el mundo irreal que se vive desde hace cuatro años en este país, se le seguirá apostando a mantener cautivos a los grupos beneficiados con las becas del gobierno federal, a los adultos mayores, a estudiantes y a las personas con alguna discapacidad, pues el agradecimiento natural  por los recursos que reciben cada mes o cada dos, según sea el caso, puede continuar, aunque de no ser así, tiene formas muy “sutiles” de recordárselos, en especial durante las campañas electorales, y en lugares más cercanos a la CDMX, en alguna de estas marchas como la programada para el 27 de noviembre, pues “amor con amor se paga”.

El diputado priista fue más allá, pues en un punto de acuerdo exhortó a la Auditoría Superior de la Federación para que realice una revisión a fondo del manejo de los recursos públicos federales aplicados a la implementación de los programas sociales de Bienestar, tomando en cuenta estas cifras en donde se demuestra la falta de resultados en cuanto a disminución de pobreza, desigualdad, y desarrollo económico, pues se puede suponer que el dinero no está llegando a donde realmente se necesita.

Es lógico que si hay pocos recursos hay que utilizarlos de la mejor manera, este año el gobierno federal destinó a sus programas sociales prácticamente la mitad de los siete billones de pesos de todo el presupuesto, cifra mayor que la que se ejerció en 2021, sin embargo, para el 2023 el panorama no es diferente, más de la mitad de los 8.29 billones de pesos del están asignados estos programas, y si los resultados no se ven, algo anda mal, es mucho dinero para que la pobreza no ceda, o que cuando menos se mantenga, y para rematar, cifras nada halagadoras, el Producto Interno Bruto tiene una caída real de 3.5 por ciento y la inflación acumulada esta ya cerca del 18 por ciento, sin olvidar  la deuda neta del gobierno federal ha alcanzado los 10.5 billones de pesos.

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