El día que miles tuvieron que faltar para estar presentes

El ya conocido paro nacional, no es de ahora, es preciso recordar la historia, donde muchas mujeres cansadas por las diferentes situaciones en las que se vulneraban nuestro derechos, decidieron parar, por poner algunos ejemplos las mujeres de Islandia, Nueva York, que convocaron a huelga para lograr mejores salarios y condiciones de trabajo.

Y ahora la colectiva feminista veracruzana “las brujas de mar” convoca a un paro nacional en México, fue desde ahí, desde la sociedad civil este llamado, como lo preciso la colectiva  en su tw, exigen a los maestros, que no les pongan faltas a las alumnas que se quieran unir al paro y a los empleadores que no les descuenten el día a las trabajadoras que se unan al mismo.

El fin del paro, no solamente es cesar las labores afectando la economía mexicana, pues es evidente que la vida de una mujer vale más que el trabajo remunerado o el servicio que le presta al estado,  esto es más que eso, es reflexionar que sería un México sin las mujeres, es una forma de decir ya basta, en donde las mujeres estamos cansadas y llenas de rabia por los feminicidios recientes, para evidenciar la desigualdad económica que aún es una realidad y una manera directa de decir, si tu autoridad no puedes garantizarme mi seguridad al salir, entonces yo no voy a poner mi vida en riesgo.

Tenemos que ser realistas y saber que no todas las mujeres podemos parar, pues es una situación privilegios y es importante reconocer cuando los tenemos, la vida de cada una tiene sus especificaciones de contextos diferentes, como las mujeres que trabajan en alguna maquila, las que se encargan de nuestra seguridad, las que cuidan a un enfermo o adulto mayor y las trabajadoras del hogar: pues ellas no pueden parar. 

El Paro Nacional, el nueve ninguna se mueve, lo logramos nosotras, gracias a la fuerza política que tenemos como movimiento, a todas las organizaciones, colectivas, grupos y asociaciones, esa fuerza que conseguimos juntas, desde las calles y con independencia. Que sin importar las diferentes ideologías feministas que persigamos, con una sola foto, cada una desde el espacio o la trinchera que se encuentra, logramos incidir y persuadir, para impulsar el posicionamiento de personas con toma de decisiones, esas personas que llamamos poderosas, dígase universidades, empresarios y políticos.

Bien por esas personas, que lo hacen con convicción y con ganas de generar un cambio que transforme esta podrida realidad, a la que nos enfrentamos. Porque por algo hay que empezar ¿No?

Pero que no se confundan, no son nuestros aliados ni tampoco les importa la lucha feminista, que hemos perseguido por años, esto se los digo a las nuevas generaciones, a las que son feministas y también a las que no, porque después del ocho de marzo y el paro del nueve estarán de pronto de este lado. Por eso es importante que no las engañen, esas personas que una vez más quieren figurar, pues no se puede ser feminista de ocasiones o por coyunturas, porque esas personas nunca estuvieron ahí con nosotras, pero hoy tristemente pretenden capitalizar las muertes de mujeres o colgarse de una causa justa para sacar una raja política como lo diría una amiga, ahora quieren entrarle esas personas que por muchos años se quedaron mirando desde su espacio y privilegio, sin hacer nada. 

Lo contradictorio, es que se ponen el pañuelo morado pero el verde les incomoda, les informamos que somos las mismas las que apoyamos el paro nacional y las del aborto legal. Como explicarles que miles de mujeres protestaron y pararon en Polonia, por el proyecto de ley de prohibición del aborto, pues así como ellas, nosotros entendemos que no puedes forzar a una mujer a parir, porque eso también es violencia, necesario aclararles a esas personas, que no pueden estar en contra de los feminicidios y a favor de las muertes maternas.

Pero si realmente quieren sumarse a la causa, no solo lo hagan tomándose fotos, ni dando entrevistas ni haciendo videos, protesten de verdad aunque eso tenga un costo político para sus carreras. 

Tu diputada, presenta iniciativas, que garanticen una vida libre de violencia como el aborto legal aunque contravenga tu ideología de partido, tu periodista cambia el discurso promueve espacios en tu canal para feministas de calle, tu empresaria financia a alguna colectiva u organización, tu magistrada juzga con perspectiva de género, tu directora fomenta talleres,  conferencias sobre violencia, prevención del embarazo en adolescentes y derechos sexuales y reproductivos y tu maestra atiende las denuncias de acoso sexual de tus alumnas. Porque les aseguro que desde sus espacios de poder pueden incidir más que tratando de robar la agenda feminista para posicionarse. 

Porque pensar que mañana ya no habrá feminicidios es ingenuo, pero pensemos a donde queremos llegar. No importa lo que hagan el 8 de marzo, pero hagan algo, pues la ausencia de una, la sentimos todas.

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