David Arámbula

El Informe País 2020

Por David Arámbula Quiñones

El pasado 30 de noviembre, se presentó en esta entidad el Informe País 2020: el curso de la democracia en México, obra que ofrece un diagnóstico muy completo sobre la calidad de la democracia en nuestro país.

Este informe muestra datos muy interesantes en relación a la confianza ciudadana en las instituciones públicas y sociales, como ejemplo, destaca el alto nivel de confianza que alcanzan las universidades públicas, con un 70% de aprobación; de ahí le siguen las fuerzas armadas (el ejército y la marina armada) con un 64%, también la guardia nacional, con un 61%. Después de estas instituciones, que en todo momento han gozado de reconocimiento, la Institución en la que más confía la ciudadanía es en el Instituto Nacional Electoral, por encima de la propia Presidencia de la República, que tiene (de acuerdo con este estudio) un 53 % de aprobación.

Estos datos revelan la aprobación y el reconocimiento que tiene la ciudadanía en la autoridad electoral nacional, al ser evaluada como una de las instituciones de carácter civil en la que más se confía, por cierto, tiene un crecimiento en la confianza por el orden del 33.9% en relación con el ejercicio 2013.

Además, este importante Informe ilustra algunos de los retos más importante que tenemos para consolidar la Democracia, el principal es generar mejores condiciones de vida para la ciudadanía, esto a partir del bajo porcentaje que se tiene en cuanto a los resultados que se han alcanzado con la democracia en México, pues aunque la mayoría está de acuerdo en que es la mejor forma de gobierno, lo cierto es que en cuanto a la percepción sobre los resultados que ofrece en cuanto a la generación de mejores condiciones de vida es baja, pues apenas el 12% de las personas encuestadas declaran estar “muy satisfechas” frente a un 16% que señalan estar “nada satisfechas”.

Con relación al voto, los datos muestran que el 85% de las personas consideran que el voto es libre y secreto, es decir, se destaca una confianza amplia en la organización de los procesos electorales. Esto refleja que el desencanto de la ciudadanía no es tanto con la democracia y sus procesos, sino con los resultados de la misma, no perciben que esto esté mejorando su calidad de vida.

Otros datos de la mayor relevancia son los que tienen que ver con los problemas que la ciudadanía percibe como los más apremiantes, destacan la corrupción, con un 55%, la pobreza con un 53%, la inseguridad y la delincuencia y el desempleo, con un 50%, y el mal desempeño gubernamental, con un 25 %. La ciudadanía mexicana parece mantener altos niveles de desconfianza en quienes nos gobiernan.

Cuando se pregunta a la ciudadanía sobre las figuras que mejor representan a la ciudadanía, destaca -en primer lugar- la Presidencia de la República, con un 26%, es decir, uno de cada cuatro personas se siente representada por el titular del Poder Ejecutivo; el porcentaje es parecido para las y los alcaldes. Las y los diputados, tanto locales como federales, solo alcanzan niveles de aprobación del 3 y el 5%, respectivamente, algo francamente preocupante, dado que son quienes deben representar a los distintos sectores de la población.

En el documento también se evidencia que la ciudadanía mexicana tiene una valoración fuertemente crítica y negativa hacia los partidos políticos. Al revisar las respuestas sobre la importancia y funciones de los partidos políticos, más de la mitad de las personas encuestadas muestra un rechazo hacia estas instituciones políticas que son esenciales para la democracia.

De la lectura de este documento, válidamente se puede concluir que las grandes problemáticas por las que atraviesa el país y que son percibidas por la ciudadanía, no están asociadas a la manera en como se eligen a nuestros representantes populares, podríamos decir que ese no es un problema como tal o es el menor de los problemas, los principales problemas en el país están asociados a otros rubros, tales como la corrupción, la pobreza, la desigualdad, el desempleo y la inseguridad, lo que me lleva a pensar en que, más que estar pensando en modificar las leyes electorales, en lo que debieran estar enfocados nuestros legisladores es en trabajar y presentar iniciativas tendentes a corregir estas grandes asignaturas que (por cierto) ya llevan un largo tiempo que están pendientes.

@David_ArambulaQ

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