Federalismo colonial

Por Ernesto Escobosa

En una democracia las administraciones gubernamentales tienen sus tiempos y sus ciclos preestablecidos, debido a la certeza de su inicio y terminación; los resultados, buenos o malos, van definiendo la ruta de los éxitos o fracasos, de las expectativas cumplidas y de aquellas que no se pudieron concretar.

El régimen mexicano es una copia a la inversa del federalismo estadounidense, con todo y que en algunos momentos tuvo un sistema centralista, el cual en la vía de los hechos sigue teniendo vigencia en diversos aspectos aunque no propiamente en la constitución sí en sus leyes reglamentarias.

En Estados Unidos primero se establecieron los estados y luego la unión, en el caso de México primero la federación y luego se determinaron los territorios estatales, esta circunstancia ha conllevado a que la libertadas y soberanía de las entidades sea restringida y relativa, ya que el constructo legislativo y los usos y costumbres del ejercicio del poder así lo han predeterminado; la inseguridad y la violencia son entendibles y lógicos cuando no existen esquemas institucionales eficaces de estabilización social.

En México las entidades federativas evitan cobrar impuestos estatales, la tendencia tradicional ha sido restringirse a los presupuestos que se asignan como productos del pacto fiscal de la federación, circunstancia que se agudiza en los casos de los estados menos productivos y con economías más pequeñas, aunado a que los diputados federales y estatales no tienen la visión de capitalizar a los gobiernos más allá de los límites de los ingresos y egresos presupuestales.

La homologación legislativa tiende a fortalecer las potencialidades de algunos estados y a restringir las de otros; una de las grandes ventajas del sistema estadounidense es que cada estado de la unión tiene un sistema legal acorde a sus propias características y particularidades, circunstancia que propicia una relación con el gobierno de la unión basado, precisamente, en la libertad y la soberanía, en México no existe la posibilidad de que una ley estatal prevalezca sobre una federal.

México es un país de contrastes, cada región es distinta a las demás, mientras el Norte se esfuerza por parecerse a Estados Unidos, el Sur tiene una gran similitud con Centroamérica, la Ciudad de México y el centro del país tienen sus propias dinámicas de las cuales parecieran estar excluidos el resto de los estados, El Bajío sigue siendo la parte más conservadora y proteccionista de sus usos y costumbres, de la convivencia y de los equilibrios tradicionales entre grupos sociales.

En Estados Unidos los estados tienen una amplia gama de libertades y beneficios para iniciar y transitar sus propios esquemas de desarrollo y prosperidad, en México hay grandes restricciones debido a la dominancia de la legislación federal; tal vez la diferencia fundamental es que ellos tienen un sistema legislativo flexible de aplicación rígida y nosotros un sistema rígido de aplicación flexible, su pacto social está fundado en la confianza y el nuestro en la desconfianza.

Tal vez, inicialmente fue un acierto tratar de copiar el federalismo estadounidense porque el único régimen que se conocía era el virreinato colonial y la esencia de la independencia estaba muy alejada del establecimiento de la monarquía o del imperio, pero ahora 200 años después el federalismo méxicano cada vez se muestra más obsoleto, debido principalmente a sus marcadas características centralistas que inhiben la autodeterminación de los estados y las potencialidades de las regiones para “tropicalizar” su propio desarrollo, en muchos aspectos seguimos teniendo un sistema colonial dominado por un gobierno central.

Si algo está fuera del entendimiento de la tradición legislativa mexicana es que es imposible homologar lo diferente como siempre se ha tratado de hacer, en el discurso existe la pluralidad, en la vía de los hechos no; México está tan estancado y sus procesos de desarrollo son tan lentos porque su sistema de leyes e instituciones lo propician, en la vía de los hechos se inhiben las fortalezas y se estimulan las debilidades.

@ernestoescobosa

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