Impunidad que no termina

Por Fernando Ramírez G


L
as fotos, que se volvieron virales de forma inmediata, son elocuentes. En ellas se puede ver a Emilio Lozoya Austin, ex director de Petróleos Mexicanos durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, y quien tiene en la actualidad un proceso abierto por el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, cenando en el lujoso restaurante de comida oriental, Hunan, en Lomas de Chapultepec, en la Ciudad de México, junto a otros cuatro comensales, provocó la indignación generalizada.

El hecho en sí, no representa algún delito, pero sin lugar a dudas representa una afrenta para todos el presenciar un acto inmoral de impunidad y el saber que la corrupción en nuestro país persiste como un cáncer sin freno, el cual ni la 4T ha podido extirpar de nuestro país.

Las cuatro fotografías que tomó la periodista y columnista del diario El Financiero, Lourdes Mendoza, muestran además el gran fracaso que representa la Fiscalía General de la República, organismo que se pretendía fuera autónomo. El fiscal, Alejandro Gertz Manero, parece que solo da prioridad a temas y asuntos movidos más por la sed de revancha o para amedrentar a figuras contrarias al oficialismo.

Las facilidades y el trato que se le da a Emilio Lozoya para, por ejemplo, permitirle la opípara degustación de pato pequinés en exclusivo restaurant, contrasta con el trato que ha recibido, desde que inició la actual administración federal, la ex secretaria Rosario Robles, quien el pasado 13 de agosto cumplió dos años de estar detenida y sin que se le conceda la medida cautelar de prisión preventiva justificada. Contrasta además con el trato que se le está dando, de parte de la autoridad, a la comunidad de científicos, quienes son objeto del “sospechosismo” de la 4T.

Por lo que toca a la periodista que subió las imágenes a las redes sociales, Lourdes Mendoza, ella fue una de las 17 personas imputadas por Lozoya Austin quien la señaló por supuestamente haber vendido su trabajo periodístico a cambio de un bolso, de la marca Chanel, con valor cercano a los 100 mil pesos. Mendoza, conocida desde entonces con el mote de Lady Chanel, presentó una denuncia, el pasado 31 de agosto, en contra de Emilio Lozoya. La defensa de la periodista emplazó al ex funcionario para que compareciera ante el juez en audiencia programada para el pasado día 10 de septiembre, pero el abogado defensor de Lozoya lo disculpó aduciendo que su cliente estaba imposibilitado de asistir por estar bajo arraigo domiciliario. Como se ve, esa excusa no tuvo lugar para que el exdirector de PEMEX acudiera a una velada en lujoso establecimiento de cocina oriental.

El pasado sábado 9 de octubre alrededor de las ocho de la noche, un amigo de Lourdes Mendoza le dijo que en ese preciso momento había llegado Emilio Lozoya al Hunan de Lomas de Chapultepec. La periodista, que perdió su trabajo en Radiopolis por el escándalo de Odebrecht y la acusación de Lozoya, no pudo encontrar una mejor oportunidad para viralizar semejante muestra de cinismo y de abuso de influencias e impunidad.

Esta sería una nueva mancha para Gertz Manero a quien parece que ya los integrantes de la administración de AMLO le han ido soltando la mano. La persecución a los científicos, la opacidad con que se ha manejado en el caso Ayotzinapa, entre otros, lo han expuesto. Su independencia se ha puesto en entredicho. Por si algo faltaba, el encargado de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, con quien Gertz sostiene una evidente guerra intestina posteó en sus redes sociales: “La impunidad es siempre una afrenta”.

La impartición de la justicia no puede hacerse a contentillo de la autoridad. El combate a la corrupción, tampoco.

@ferramirezguz

ladoscuro73@yahoo.com.mx

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