Daniel Campillo Campos

Infraestructura y Economía (parte 2)

Por Daniel Arturo Campillo Campos

El Centro de Investigación Económica y Presupuestaria, A.C. publicó hace dos años un excelente estudio titulado “Infraestructura en México. Prioridades y deficiencias del gasto público” del cual daré a conocer durante varias publicaciones los aspectos que considero más importantes para comprender la importancia de incrementar el gasto en inversión y a su vez focalizarlo en aquellas regiones donde existe un mayor rezago en esta materia. Es una realidad que a partir de 1980 disminuyó la inversión pública como proporción del Gasto Total y a su vez, con el proceso de privatización de bienes y empresas del Estado, la inversión privada no ha logrado complementar la inversión que requiere nuestro país. Este es uno de los motivos principales por los cuales no ha habido crecimiento del PIB. Así entonces, en esta primera entrega se explicará qué es la infraestructura y la relación que tiene con el crecimiento y desarrollo económico.

Durante una parte del siglo XX, el Estado desempeñó un papel central en el desarrollo de infraestructura en México. La inversión pública era considerada vital para el desarrollo del país. No obstante, a inicios de la década de 1980, en el marco de la crisis de deuda del 82 y un desequilibrio fiscal, la participación del sector público en la provisión de infraestructura comenzó a disminuir. Desde entonces, la retirada del Estado de diversos sectores de la economía se ha mantenido y profundizado. La caída de la inversión pública puso fin a la época de crecimiento sostenido que el país había gozado desde 1950 y trajo consigo diversas consecuencias para el bienestar de la población. Para atender la crisis, se propuso un cambio de rumbo que implicó el redimensionamiento del Estado mediante la reducción del gasto público, la privatización de las empresas estatales y la desregulación general de las actividades económicas. El déficit público fue mitigado mediante recortes reiterados a la inversión pública, que se acentuaron durante los recurrentes programas de estabilización macroeconómica que tuvieron lugar durante el periodo.

Entre 1980 y 2000, la inversión pública como porcentaje del PIB se redujo aproximadamente 80 %. En este mismo periodo la participación del Estado en la formación bruta de capital fijo del país se redujo más de la mitad y el gobierno pasó de aportar 43 % a 20 % al final del periodo. Aunque la inversión privada aumentó tras la retirada del sector público, la falta de participación gubernamental impidió el crecimiento de la formación de capital en el país, de forma directa, tras los recortes de los recursos destinados a proyectos productivos, e indirectamente, en la medida en que la disminución de la inversión pública impidió el desarrollo óptimo de la participación privada en la formación de capital.

El gasto de inversión, de 2010 a 2020, ha representado, en promedio, 5 % del PIB. Se observa que, en promedio, durante los 10 años de estudio, 54 % del gasto de inversión se dirigió a obra pública (recursos destinados a construir, instalar, mantener, adecuar, modificar y demoler bienes inmuebles, así como a otros costos derivados de la realización de obras públicas), 43 % a gasto de capital diferente de obra pública (recursos destinados a adquirir insumos, suministros para prestar servicios, cubrir costos contraídos con particulares y adquirir bienes y servicios, entre otros) y 3 % a otros gastos de inversión (recursos destinados a diversos fines como subsidios y fideicomisos públicos, privados o estatales. Corresponde principalmente a subsidios a la prestación de servicios públicos; por ejemplo, subsidios al transporte ferroviario de pasajeros. Recursos otorgados a fideicomisos para la construcción de infraestructura aeroportuaria, ferroviaria, o bien, para el programa presupuestario Internet para todos).

El gasto de inversión también se distribuye por sectores o funciones, esto quiere decir que se realizan inversiones en distintos rubros de la economía como energía, salud o educación. Las funciones que han ocupado, en promedio, 82% del gasto de inversión son combustibles y energía con 46.3 % del total; Vivienda con 21.3%; Comunicaciones y transportes con 9.4%; Educación con 3%; y Salud con 2%.

https://ciep.mx/wp-content/uploads/2020/06/Gasto-en-Infraestructura-CIEP-Jun_22_2020-v2.pdf

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