La Cachimba

INCERTIDUMBRE… Además de la crisis de salud que vivimos por el coronavirus, ahora se suma una crisis de certidumbre empresarial luego de la cancelación de la inversión por mil 400 millones de dólares de una cervecera que se estaba construyendo en Mexicali. La cancelación se hizo con base en una consulta ilegal en la que solo participó el cuatro por ciento de los empadronados.

CANCELACIONES… La decisión de cancelar ese proyecto ahuyenta la inversión, tanto extranjera como nacional y en este escenario se repite lo que ya ocurrió cuando se canceló el aeropuerto de Texcoco y en lo local lo vivimos con la cancelación del metrobús en La Laguna, en una simple reunión con una votación a mano alzada, cuando ya estaban etiquetados los recursos y autorizados en la Secretaría de Hacienda.

DESPLOME… Ante el reclamo de las cúpulas empresariales por no respetar las autorizaciones otorgadas con anterioridad, mediante decisiones violatorias de las leyes porque los proyectos contaban ya con los permisos correspondientes, se da una pésima señal que repercutirá en la crisis económica que vivimos, aunada al crecimiento negativo de la economía y a la caída en los precios del petróleo.

EXTREMOS… La actividad pública se sigue reduciendo; la población parece polarizarse entre quienes se siguen tomando a la ligera el riesgo de contagio y quienes prefieren exagerar que exponerse. Junto a ambos extremos está un tercer grupo, el de quienes salen a la calle porque no les queda de otra, por la necesidad de conseguir el sustento diario o que no simplemente sus trabajos no pueden hacerse desde casa.

FASE 2… En este asunto llama poderosamente la atención que la Organización Mundial de la Salud ayer ubicó a México en la fase dos de contagios del coronavirus, es decir que ya hay transmisión local, sin embargo las autoridades sanitarias del país insisten en que estamos en una transición entre las fases 1 y 2 de la pandemia.

RIESGO… Por lo pronto hay puntos de peligro de contagio que son más difíciles de controlar, uno de ellos es en las pequeñas tienditas, en los cientos de negocios en colonias y fraccionamientos que no cierran y no tienen contemplado cerrar a menos que sea por la fuerza, ahí a diario miles de personas tocan, abren refrigeradores y vitrinas, cambian de manos y pagan mercancías, la mayoría de las veces sin cuidados mínimos. El otro riesgo, a pesar de la sanitización que se haga, está en el transporte público.

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