Opinión | La obligación de cuidarnos y cuidar a los demás

Juan Carlos Chávez

Un verdadero dilema enfrenta las autoridades locales con lo que será la reanudación de las fiestas de la ciudad, esto después de dos años de no llevarse a cabo de manera formal debido a la pandemia del Coronavirus, la cual sigue presente, y en estos días, más que nunca, pues el número de contagios se ha incrementado desde hace algunos días, tendencia que no se ve que pueda bajar a corto plazo, por el contrario, tal vez siga al alza.

De hecho, a pesar de que las autoridades locales se mantienen firmes en decisiones como completar el ciclo escolar, algunas escuelas -por su cuenta- decidieron darlo por terminado, algo que tal vez haya sido lo mejor, aunque se insiste en la necesidad de que los menores sigan en las aulas, pues apenas si se habían medio normalizado las clases presenciales, cuando de nueva cuenta surge una ola más de contagios.

Lo que no se sabe es si los maestros y los padres de familia van a mantener “encerrados” de nueva cuenta a sus hijos hasta que bajen los contagios, o si piensan que el riesgo se corre solo en los planteles, pero no en los sitios turísticos más populares en el país, los cuales ya se aprestan a recibir –“con todos los protocolos”- a los visitantes, o para no ir más lejos, en las instalaciones de la Feria Nacional de Durango.

La realidad es que urgen distractores para la población en general, aunque parezca mentira, hay quien aún no reanuda las rutinas que realizaba antes de la pandemia, personas que siguen temerosas a contraer el virus a pesar de que ya tienen completo su esquema de vacunación, y es que la responsabilidad y la prudencia no es una cualidad de todos, de ahí que una y otra vez regresen los contagios, aunque parezca increíble, son ya dos años y medio de contingencia sanitaria en el mundo entero, y pareciera que en lugar de disminuir los problemas, cada día surge uno nuevo, algo inesperado que frena el proceso de recuperación, tanto en la salud, en la educación y por supuesto, en la economía, si bien la vida debe de continuar, no es en el marco que todo el mundo quisiera.

Hoy, la nueva realidad no ha sido como se esperaba, pues si seguimos resistiéndonos a continuar con los protocolos y con los cuidados que en varias ocasiones ha logrado detener, o más bien aminorar los efectos de la pandemia, pareciera que no queremos aprender o entender que, a partir de la aparición del Coronavirus, el mundo entero cambió, los contagios siguen y seguirán de seguir por el mismo camino, una movilidad sin cuidados ha demostrado en más de una ocasión el efecto negativo que produce, si bien la vacuna ha logrado impedir que el número de muertes continúe de manera desproporcionada, desconocemos las consecuencias que puede tener el virus a la hora que nos ataca, en nombre de todos aquellos que han perdido la batalla, debemos de recordar la fragilidad del cuerpo humano, y que si a algunos los efectos no les provocaron mas que una simple molestia, otros ya no están con nosotros para contarlo, la decisión es de cada quien, aunque ya debería ser una obligación, cuidarse y cuidar de los demás.

 

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