La percepción lo es todo

Por Mariano Cervantes

Son varios los gobiernos o administraciones recientes que son muy mal calificados en parte por sus resultados pero de manera especial por una mala comunicación. Ejemplos sobran.

Hemos visto como situaciones de crisis, naturales o creadas se les van de las manos y se convierten luego en problemas de imagen, de percepción y en política, dicen, la percepción lo es todo.

La administración que encabeza Esteban Villegas parece decidida a comunicar mejor y están implementando estrategias que los ciudadanos y los medios estamos aún conociendo.

Un mensaje claramente planificado y dosificado ha sido el del desastre: desde el “está a punto de perderse la casa” hasta el “los museos están en el abandono” y pasando por el “en Bienestar no solo se operó un programa en todo el año” e incluso a el “hay un enorme excedente de personal”.

El mensaje es reiterativo en varias áreas, ha sido claro, contundente y parece estar calendarizado.

Como en esto no hay casualidades, no podemos pensar que se trate de declaraciones espontáneas, así tan coincidentes, sino que es una estrategia debidamente planificada de comunicación política.

Se trata de marcar un punto de partida para el nuevo gobierno y ese punto de inicio es cero o menos.

Una vez que ha permeado en la conciencia colectiva que se necesita comenzar de cero, se crea un amplio margen para que el resultado de la administración sea percibido positivamente, lo que sea será mejor que cero.

Pero esta estrategia tiene una extraordinaria base para su ejecución, no han tenido que inventar nada, ha bastado con revisar, encontrar y comunicar.

Seguramente en otros momentos los mensajes serán distintos, tendrán otros enfoques, pero lo que queda claro es que esta administración parece decidida a que la comunicación no sea su talón de Aquiles.

En esta estrategia hay una táctica que aún habrá que revisar; al parecer hay una línea de limitar o restringir declaraciones y entrevistas por parte de los servidores públicos en los cargos de mayor responsabilidad. Una posible intención de controlar, cuidar y administrar lo que se dice.

Esto podría ser temporal, habrá que suponer que es el arranque, la preparación y que en su momento, con una maquinaria de comunicación bien aceitada la información fluya de manera natural. Una restricción indefinida terminaría por revertirse y eso lo saben.

Aún así, se aprecia en estas decisiones que no están dejando estos detalles al azar, los están administrando, hay una planeación en la comunicación y poco a poco habremos de entenderla.

La historia reciente demuestra pues que se han equivocado los políticos que no dieron la importancia debida a la comunicación, tanto como los que en su momento tomaron decisiones erróneas o inoportunas en esa materia.

 

@MCervantesM

 

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