Las “proaborto” no abortan

Por Mariano Cervantes

Se sigue compartiendo un mensaje en redes sociales en el que se dice a las feministas que usen anticonceptivos para que no anden manifestándose a favor del aborto. El mensaje además de ofensivo es imbécil. Las activistas, las feministas que se manifiestan, no abortan, no lo necesitan para ellas. Lo piden por los miles de mujeres y niñas que son obligada a concebir y a gestar sin tener oportunidad de decidir. Lo piden porque es un derecho… lo exigen por y para otras.

En uno de los recientes debates sobre el tema, se plantearon algunos puntos básicos en el tema: No se trata de permitir o no permitir, pues el aborto existe se practica, es cotidiano y lo que está en discusión es si se debe seguir haciendo de manera clandestina, insegura y con peligro para las mujeres o debe reconocerse la realidad y cuidar las condiciones en las que se hace.

Mujeres violadas, mujeres sin solvencia económica, mujeres a las que les ha fallado el método anticonceptivo porque no son infalibles… y no los que dicen que la solución es la adopción, parece que no han visto los cientos o miles de niños de los que hasta ahora se han ocupado pero solo en el discurso, nunca en los hechos. Marisol Carrillo lo exponía asi:

Prohibir el aborto no lo detiene, solo fomenta la práctica clandestina y los riesgos en la vida de quienes lo hacen.

Es para doña Martha, que vive con el macho de don José que se rehúsa a ponerse condón y le pone una golpiza si se niega.

Es para la niña de once años violada por su primo; que ni siquiera entiende la relación entre sexo y embarazo.

Es para Karla, que el ignorante de su novio se quitó el condón sin decirle “porque así es más rico”.

Es para todas aquellas mujeres estigmatizadas porque “abrieron las patas” ¿solas?

¿Se embaraza la que quiere?… falso. Habría que preguntarles a las mujeres de las comunidades indígenas donde no llega la salud reproductiva, menos un ginecólogo.

Es para la mujer que tiene cinco hijos, y los demás esperan que siga teniendo los que dios le dé.

Ninguna mujer quiere abortar. Ninguna espera que sea la solución a “su calentura”.

El debate por la despenalización del aborto no ha terminado. La mayoría en el Congreso del Estado decidió rechazar la iniciativa ciudadana y para hacerlo encontraron una salida sencilla pero eficaz: elaboraron un dictamen defectuoso, al que conscientemente no le pusieron ¿o le quitaron? la temporalidad en la gestación para la interrupción de un embarazo y así pudieron votar tranquilamente en contra.

Quedaron bien con el sector religioso conservador y se justificaron en que la iniciativa no traía esa “temporalidad”. LO que no dijeron es que ellos, los diputados, en ejercicio de sus atribuciones pudieron y debieron subsanar la iniciativa, corregirla y presentar un dictamen bien elaborado… pero de haberlo hecho no tendrían pretexto para batearlo.

Ahora se discute qué recursos legales se interpondrán; en principio de hablaba de una controversia constitucional, pues una ley secundaria, en este caso el Código Penal, se contrapone a la Constitución y a los tratados internacionales en materia de derechos humanos. La otra opción es el amparo.

Varios de los mismos legisladores que votaron en contra de la despenalización en días pasados, reconocen que la Suprema Corte, la jurisprudencia y las interpretaciones constitucionales válidas dicen que debe modificarse el Código Penal duranguense.

Pero no es fácil, hacerlo implicaría provocar un fuerte disgusto a la aún influyentísima iglesia católica, sobre todo después de que no hace mucho ya le propinaron un fuerte revés con lo del matrimonio igualitario.

Algunos de los políticos creen que en caso de despenalizar el aborto se echarían en contra a posibles votantes y creen que el catolicismo en masa se indignaría… falso. Efectivamente habría algunos ciudadanos, los que militan en las cofradías y grupos de pastoral, lo de los segmentos más radicales, los “próvida”, que efectivamente se molestarían con quienes votaran algo semejante, pero la verdad que no terminan de ver es que el grueso de los católicos están muy por encima de eso, se ha demostrado ya en las entidades donde se ha dado esta aprobación y solo las jerarquías y los que se creen duelos de la verdad, que no son tantos, lo resienten, la población lo asume ya como algo necesario.

 

 

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