Manual para gobernar Durango

Por Edgar Burciaga Serrano

Estamos a menos de un año del inicio de una administración estatal, son muchos los que aspiran, pocos los que compiten y sólo uno el que llega. La mayoría de los aspirantes van en pos de sus intereses personales. Hace casi dos mil años Plutarco en “Los consejos a los políticos para gobernar bien” dijo que es difícil dar consejos sobre asuntos de gobierno a los gobernantes, porque temen  aceptar a la razón como guía, no sea que les recorte los privilegios de su poder, haciéndolos esclavos del deber. En nuestra ciudad en 1980, el escritor duranguense Carlos Badillo Soto publicó un libro llamado “Manual para Gobernar Durango”, los cuales sin duda alguna, serían de amplia consulta en el momento que vive actualmente nuestra entidad, y así, comenzamos nuestra tradicional cuenta.

1.- Aunque como tal, no existe un manual para gobernar bien, es tiempo de tomar cosas que se amoldan a nuestra realidad, lo que podía ser tomado por quienes aspiran a dirigir al Gobierno del Estado. Primero sería conveniente considerar que “la mayoría de los gobernantes cree neciamente que la primera ventaja de gobernar es el no ser gobernado”, por lo que su primer valor debe ser el respeto.

2.- “El arte de gobernar al pueblo es el de convencerlo por medio de la palabra”, pero ahora el reto se convierte en aquello que se escucha esté congruente con el  actuar.

3.- “El gobernante debe conseguir primero el dominio sobre sí mismo, dirigir rectamente su alma y conformar su carácter, porque, sin duda, uno que está caído no puede enderezar a otros ni, si es ignorante, enseñar ni, si es desordenado, ordenar o gobernar, si no está bajo ninguna norma”.

4.- Los perfiles de los funcionarios deben ser de acuerdo a su preparación académica y a su experiencia profesional, “los que, para entrar en la lucha política y la carrera hacia la gloria, componen un personaje como los actores es preciso que se arrepientan de su acción, ya que, o se hacen esclavos de aquellos sobre los que pretenden gobernar o chocan con aquellos que quieren agradar”.

5.-  “Los hombres que ocupan un cargo político no sólo deben dar cuenta de las cosas que dicen y hacen en público, sino que también deben preocuparse de sus comidas, de sus amores, de su matrimonio y de todas actividades frívolas y serias”, sobre todo porque han surgido señalamientos de corrupción y de impunidad hacia personajes políticos.

6.- La relación de la sociedad debe manifestarse en una relación que motive la participación social, y sería deseable que de eso se enteraran los diputados y los miembros del Poder Judicial: “Ya que toda magistratura es una cosa grande y sagrada, el que la ejerce debe honrarla de la manera más honrosa posible, pero la honra de una magistratura reside en la concordia y en la amistad con los colegas, es necesario respetar al superior, dar prestigio al inferior, honrar al igual, ser amable y tratar como amigos a todos, pues esta amistad ha surgido de la voluntad popular”.

7.- No es sólo eso, la división de poderes y su autonomía contribuyen a fomentar un equilibrio dentro del Estado, “la justicia es el fin y la meta de la ley, pero la ley es obra del gobernante y el gobernante es la imagen de la divinidad”, sobre todo cuando hay todavía quienes colocan junto a sus santos y veladoras, las figuras de los políticos.

8.- “También los pueblos en las democracias, a causa de su libertinaje y soberbia, o por falta de líderes mejores, aceptan a los que primero encuentran, a pesar de aborrecerlos y despreciarlos”, por lo que ante la proximidad de la jornada electoral, debe considerarse al candidato, su trayectoria, su experiencia en el servicio público, sus propuestas y sobre todo, su intención de trabajo. Dejar a un lado los amiguismos y los compadrazgos, porque evitan el surgimiento de grupos económicos fuertes y provocan que los empresarios dependan de la esfera gubernamental.

9.- “No son capaces de gobernar bien aquellos que antes no han aprendido a servir correctamente”. Así, es necesario revisar la educación y sus instituciones, la Universidad, las clases virtuales o la vinculación con el sector productivo, el destino de las cuotas escolares; en obra pública deben analizarse las licitaciones y ante la pandemia revisar los elementos que afectan la seguridad social y la atención médica, para que sea el servicio su principal valor, no como actualmente se encuentran el Sector Salud, IMSS o ISSSTE.

10.- Hay quienes consideran a El Príncipe de Maquiavelo, como la obra que debe conocer todo político, y aunque esta obra pone en el centro a un hombre cuya virtud política  es saber aprovechar los momentos de fortuna y escapar de los desfavorables, hay quienes hacen lo contrario.

Lo dijimos hace seis años y hoy lo volvemos a decir.  Nuestros gobernantes deben tener además, sentido común y sentido humano.

    

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