Opinión | Mil 850, son demasiados muertos para nuestra entidad

Ayer la Secretaría de Salud reportó 14 nuevos decesos y 82 nuevos contagios, para sumar un acumulado de mil 850 personas muertas y 28 mil 388 duranguenses contagiados con el covid-19. Aunque Durango se encuentra entre las 10 entidades del país que menos muertos y contagios registra a casi 11 meses de iniciada la pandemia, con todo y esos número, mil 850 son una barbaridad de personas víctimas del mortal virus.

¿Por qué tantos muertos? ¿Por qué hemos llegado hasta aquí?

La primera explicación es la limitada política sanitaria de realizar pocas pruebas para detectar a tiempo los ciudadanos contagiados.

La segunda causa es porque se ha perdido el control de quienes tienen contacto con los contagiados. Estos dos elementos son fundamentales para entrar al camino de romper la cadena de contagios, de acuerdo con especialistas.

Pero otra de las causas y que evidencia la falta de cohesión social ante este infernal panorama es que los duranguenses le han perdido el temor al virus.

En Durango, nueve de cada 10 personas que llegan a un hospital con signos de Covid-19 y en busca de ayuda urgente, no se realizaron de manera previa la prueba PCR, según reveló la semana pasada Esteban Montoya Zamora, director de Atención Médica de la Secretaría de Salud.

La gente ha perdido el interés por diagnosticar con tiempo el virus y espera hasta el último momento para recibir atención, situación que puede derivar en un mayor número de contagios sin detectar y más mortandad.

A pesar de esta conducta, el Coronavirus no ha dejado de ser peligroso, en lo que va de enero de 2021, la entidad registra una tasa de letalidad del 10 por ciento, cuando a nivel nacional ha descendido a seis por ciento.

Esto quiere decir que de cada 10 personas que se enferman, una tiene alta probabilidad de fallecer, situación que resulta preocupante cuando por otro lado se ha visto como hay menos interés por el diagnóstico oportuno.

“Cada vez es menor la afluencia a los Centros de Salud en donde se toma la muestra, como si se hubiese perdido el interés por la atención y el cuidado que se requiere al contraer el virus”, manifestó.

El funcionario de Salud consideró que los ciudadanos han asumido esta postura, para evitar dejar de llevar a cabo sus actividades diarias, sobre todo en el ámbito laboral, pues no quiere aislarse y cumplir con los protocolos que corresponden.

“Al momento que acuden a un hospital, con sintomatología del SARS-CoV-2, no llegan con el resultado de la prueba a la mano, sino por la problemática que ya les representan ciertas señales de posible contagio”.

Algunos se presentan con insuficiencia respiratoria o saturación de oxígeno baja, es decir, con una alta probabilidad de que se encuentran contagiados, por lo que se tiene que proceder a realizar la prueba en ese momento.

Así como se mantiene el exhorto para que la población se siga cuidando, también se hace el llamado a realizarse la prueba en caso de tener sintomatología o sospecha de contagio, pues al no hacerlo, no solamente se expone la persona omisa, sino también su familia.

Montoya Zamora hizo énfasis en la necesidad del aislamiento, como una manera de evitar que el virus se siga propagando, pues todavía es incierto quién resultará afectado en menor o mayor proporción.

Insistió en que la gente ha dejado de hacerse la prueba, debido a que tienen miedo que un resultado positivo los lleve a dejar de realizar sus actividades económicas.

Hay quienes han tenido que dejar de trabajar por mucho tiempo y ahora que tienen oportunidad no quieren dejar de hacerlo, por lo que han restado importancia a la pandemia, aunque esta sigue siendo igual de grave y letal.

Si bien, este comportamiento puede derivar en la disminución en la estadística de los casos positivos, la ocupación hospitalaria y los fallecimientos no bajan, pues la enfermedad sigue presente y causando estragos.

Por ello, ante este panorama nuestras autoridades sanitarias, mientras que cuenta con la vacuna para la población abierta, deberá hacer un esfuerzo para reinventar su política de comunicación pues nos espera, todavía, un largo año igual que 2020, o peor.

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