Opinión | 2 años ¿Cómo va el nuevo régimen?

CONTEXTO ÉTICO-POLITICO.-El 1° de diciembre acaba de cumplir dos años de ejercicio del poder presidencial, el ciudadano Andrés Manuel López Obrador, quien asumió con determinación  el deber histórico de construir un NUEVO RÉGIMEN POLÍTICO, que está buscando transformar, no solo las instituciones públicas, sino todo el sistema social mexicano; es decir, lo político, lo económico, lo cultural, lo biosocial y lo ecológico; en otras palabras, como él mismo lo ha dicho, está gobernando para hacer historia, para transformar la vida nacional, con el propósito de combatir y erradicar todas las formas de corrupción  que han socavado la prosperidad y el bienestar general de nuestro pueblo. En esta desafiante MISIÓN, el presidente ha ido incorporando a muchos ciudadanos mexicanos, hombres y mujeres que comparten los ideales de honestidad, de verdadera vocación de servicio y que tienen una idea transparente del ejercicio del poder público; hombres y mujeres que están fortaleciendo su formación política en la mística del servicio incondicional hacia todo el pueblo, sin distinción de clases sociales; y que sean refractarios a toda idea oligárquica del poder público – así lo esperamos-; hombres y mujeres que entiendan que el poder público no es para enriquecerse y mucho menos para humillar y atentar contra la dignidad y la vida de los gobernados. Estos ciudadanos que se han sumado y se siguen sumando al movimiento político transformador, liderado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, son hombres y mujeres que están templando el acero de su vocación política en las nuevas formas y actitudes de hacer política; muchos de ellos, incluido el presidente, se formaron en los partidos del siglo XX; pero su pensamiento se alinea en las ideas progresistas y democráticas; otros más vienen de la academia, del mundo empresarial y de otras trincheras de la sociedad; no obstante, están formando una nueva clase de políticos, sustentada en valores, en principios y en un insobornable amor a la patria. Desde esta humilde trinchera, me permito expresarles esta reflexión: Nunca olviden –como lo hace el presidente-  que la palabra se honra y los compromisos se cumplen. Nunca olviden que el pueblo es el justo juez de la historia  y que todos los gobernantes, quiérase o no, están sujetos al juicio de la historia, incluso más allá de las urnas electorales.

Ahora bien ¿Cómo va el nuevo régimen en sus políticas de transformación? Como dice el presidente, ahí va paso a paso, construyendo las nuevas instituciones y reformando el sistema jurídico para alinearlo a los propósitos de la PATRIA NUEVA donde impere el bienestar social, la inclusión de los pueblos indígenas y los estratos sociales marginales; donde impere el principio de legalidad con todas sus implicancias en la vida de la nación; donde la corrupción llegue a ser un tiempo anecdótico en el pasado infausto de nuestra historia. En esta perspectiva de nuestro tiempo, el nuevo régimen político ha institucionalizado la pensión universal, las becas estudiantiles, el apoyo a los niños con capacidades diferentes, el apoyo a los productores del campo, a los pescadores y productores cooperativistas. Vale destacar, la defensa de la educación pública al garantizar su gratuidad universal; el rescate del sistema de salud pública, con la creación del INSABI, la política transparente para la compra de medicinas y de equipo hospitalario, el incremento de la contratación del personal de salud y la aplicación de becas para la especialización de dicho personal y desde luego la reconstrucción y equipamiento de aquellos edificios supuestamente destinados a hospitales y que estaban abandonados. Destacan también las acciones emprendidas para reivindicar la vida de los trabajadores instituyendo la democracia sindical y combatiendo los instrumentos que socaven las prestaciones legitimas que les corresponden. Destaca también la dignificación de nuestra política exterior, recuperando nuestras prácticas históricas alineadas a los principios constitucionales; no son obra de la casualidad  los éxitos obtenidos en el T-MEC, el apoyo de USA en la reciente crisis petrolera, la intervención ante la ONU  para garantizar a todos los pueblos del mundo el acceso a las vacunas contra el Covid-19, entre otras acciones importantes.

En este orden de las políticas transformadoras del nuevo régimen, sobresalen por su importancia estratégica en el desarrollo social, las obras de infraestructura, que por razones de justicia histórica, se están realizando en el sureste de México, me refiero al corredor interoceánico Tuxpan-Salina Cruz y al corredor turístico Tren Maya. De vital importancia para la nación, por su carácter estratégico, es el rescate de Pemex y de la CFE, a fin de que vuelvan a ser fortalezas de nuestro sistema económico, pues no se olvide que son propiedad de la nación mexicana y de nadie más. Sólo sigue pendiente una sentida demanda de los mexicanos: LA SEGURIDAD PÚBLICA, que fue quebrantada a partir del 2007.

Finalmente, quiero compartir estas reflexiones: como lo he dicho en otros artículos de opinión, LA CONSTITUCION contiene los sentimientos de la nación, expresados en normas jurídicas, normas que deben de regir, invariablemente, la vida pública y privada de los mexicanos. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha sido congruente en la observancia de nuestros principios constitucionales, por eso está alineando las estructuras del poder público y la política gubernamental a estos principios históricos; por eso, entre otros paradigmas de su gobierno, ha establecido uno que conmueve la conciencia social: POR EL BIEN DE TODOS, PRIMERO LOS POBRES; esto es mucho más que una frase, es una RAZÓN de ESTADO porque está implícito en los fines propios del Estado. Como anécdota, quiero recordar un razonamiento que le hizo el presidente Ruiz Cortines al presidente Eisenhower en los tiempos del Macartismo; se dice que el presidente Eisenhower le dijo al presidente Ruiz Cortines “¿Usted no le tiene miedo al comunismo?” a lo que el presidente de México le contestó “NO, a lo que le tengo miedo es al hambrismo…” ¿Se comprende lo que esto significa, entonces y ahora?.

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