Opinión | 4T: la coartada perfecta para continuar la vida parasitaria

Víctor R. Hernández

Dentro ocho días será lunes 6 de junio de 2022. Las votaciones se habrán consumado y tendremos, al menos una tendencia de quien obtuvo la mayoría de los votos de los duranguenses para la gubernatura de Durango. De finales de enero hasta el domingo 29 de mayo, las encuestas ubicaban a Esteban Villegas Villarreal como el virtual triunfador de la contienda. La ventaja era, en unas de cuatro puntos, en otras de seis y la más exagerada, la de Massive Caller, de 14 puntos.

Indudablemente que estamos ante otra de las votaciones más cerradas, más competidas en la historia política de nuestra entidad, pues la última con estas características fue la de 2016, hace exactamente seis años, cuando José Aispuro Torres, aliado con el PRD y una enorme porción del priismo inconforme por los visibles actos de corrupción y el despotismo de la clase política de entonces, arrebató por primera vez al tricolor, esta importante posición, bajo las siglas del PAN.

El principal elemento que movilizó a la ciudadanía en favor del proyecto aispurista fue, indiscutiblemente que el hartazgo hacia una clase política insensible, déspota y con evidentes elementos de descomposición.

Pues hoy no es diferente. Los elementos que hoy flotan, luego de ocho semanas de campañas son:

1.- Polarización contra los ciudadanos.

La polarización promovida desde la presidencia de la república y replicada durante la campaña de Marina Vitela, quien adoptó el discurso de Andrés Manuel López Obrador de primero los pobres y responsabilizar de la situación actual del país y en Durango, a los corruptos neoliberales relacionados con el PRI y PAN.

1.1- Esta narrativa y el evitar presentarse en escenarios complicados, no controlados (como el CCE, o el foro en la CMIC), simplemente evidenció que la confrontación entre el proyecto de la 4T y quienes estamos en desacuerdo con seguir destruyendo a la nación, de momento la única salida es lo electoral y esta polarización indiscutiblemente que se hará presente este domingo 5 de junio.

2.- Polarización contra la militancia

Considerar que por el sólo hecho de haber sido tocada por el dedo presidencial, todo se alinearía en automático, sin tomar en cuenta que la curva del poder del tabasqueño ya señala hacía abajo, es otro de los errores que han acompañado al equipo de Morena y Marina Vitela.

Este errónea lectura de la nueva realidad política, les impidió ver con claridad y promover la conocida operación cicatriz entre los perdedores.

Así, desde diciembre y hasta finales de marzo y principios de abril, la persecución mediática desatada por José Ramón Enríquez a través de la prensa nacional y en el municipio de la capital, así como el acoso interminable hasta ahora, del legislador morenista Omar Castañeda, se convirtieron en un verdadero lastre que, indudablemente se reflejará en las urnas.

Cierto, la gente o parte de ella, de José Ramón Enríquez, terminó doblándose (¿o por estrategia?) e integrándose a la campaña de Vitela Rodríguez.

3.- La bandera contra la corrupción los golpea en la cara.

Esta realidad que persigue al equipo de Marina y no le dio tregua, se convirtió en el elemento neutralizado de su bandera “contra la corrupción y el cambio necesario”.

3.1.- Las denuncias de evidente corrupción presentadas en las últimas dos semanas, desde Gómez Palacio, por el diputado morenista Omar Castañeda, han funcionado hasta ahora, como una enorme lápida no sólo contra la imagen de Marina y su familia, también a arrastrado la campaña de Betzabé Martínez, quien nunca pudo acercarse al posicionamiento de Leticia Herrera Ale.

3.2.- El cuadro sobre la falsa narrativa de que se es honesta a toda prueba, terminó por derrumbarse el sábado por la tarde. Documento oficiales filtrados a las redes sociales, demuestran que Marina Vitela posee cuando menos 25 propiedades que difícilmente podrá comprobar cómo las adquirió.

3.3.- El otro cuadro dantesco que borra el discurso de honestidad y lucha contra la corrupción es el caso de Otniel García. El dirigente estatal de Morena no ha podido comprobar propiedades en Durango, Mazatlán y Estados Unidos por más de 153 millones de pesos.

Sólo a atinado a esconderse detrás de la figura de su señora esposa, quien nada tiene que ver con el comportamiento, siempre sospechoso, de este ciudadano que nunca ha trabajado fuera del presupuesto, y ahora, pretende también, con trampas, hacerse de una notaría pública.

4.- Los grupos de choque

Ante este escenario de polarización, coronado con evidencias claras de corrupción al más alto nivel del grupo morenista aún en campaña, la presencia de cuando menos 600 militantes de Morena que han llegado desde hace dos semanas, cuando menos a la entidad, provenientes de varios estados del país, evidencia la decisión de los lópezobradoristas de hacerse de la gubernatura de Durango, no para impulsar su desarrollo o progreso, sino secuestrarla a través de la Cuarta Transformación (su coartada), para continuar la vida parasitaria que los ha llevado a tener lo que hoy poseen y que no han querido explicar.

 

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