Opinión | 6 de Junio: Polarización, voto de castigo y alternancia

El portal de noticias, Eje Central, dirigido por Raymundo Rivapalacio, realizó a horas de haberse registrado las elecciones más grandes de nuestra historia, una serie de entrevistas con especialistas en campañas electorales, encontrando parte de la explicación de lo que sucedió el domingo 6 de junio.

A continuación le presentamos parte de este oportuno material.

1.- Resurgió el voto de castigo.

La elección en Baja California Sur parecía definida desde el arranque. Todas las encuestas daban como ganador, hasta con 10 puntos, al panista Francisco Pelayo Covarrubias, quien con su llegada a la gubernatura afianzaría 18 años del PAN el poder en la entidad, aunque esta vez en asociación con el PRI y el PRD.

Incluso unos días antes de la elección, los sondeos mostraban una disminución en la ventaja, de siete puntos, pero suficiente para ganar. Su adversario, el morenistas Víctor Manuel Castro había sido cuestionado por lo desordenado de su campaña, la falta de liderazgo y a pesar de que el todavía gobernador Carlos Mendoza Davis había sido criticado por los problemas de inseguridad, desempleo y problemas de medio ambiente y recursos naturales, no los había logrado capitalizar.

Pero al cierre de la jornada electoral del domingo 6 de junio, los votos habían dado un giro. El profesor Castro, como le llaman a quien encabezó la coalición con el PT, había ganado con poco más de seis puntos. Los ciudadanos habían castigado, con su voto, al gobierno del PAN.

Ocurrió que un mes antes, los morenistas y petistas habían demostrado que Pelayo Covarrubias, junto con familiares y panistas se habían apoderado del agua. Los denunciaron y comenzaron las investigaciones a nivel federal.

Este domingo, salieron a votar más personas que en la elección de 2015, cuando eligieron a Mendoza Davis, tan sólo 22 mil 241 personas más, pero fue suficiente. Víctor Manuel Castro ganó, de acuerdo con el Programa de Resultados Electorales Preliminares del Instituto Electoral de Baja California Sur, ganó con 17 mil 606 votos.

Este voto de castigo a gobiernos y políticos se repitió a lo largo del país. Las boletas no sólo se marcaron contra el presidente Andrés Manuel López Obrador, también contra priistas y panistas de municipios, congresos y gubernaturas. Y fue, la participación de un sector de la sociedad, con niveles socioeconómicos y estudios por encima de la licenciatura, los que impulsaron este cambio.

2.- Polarización beneficia a Morena.

“Se afianzó la polarización. Y es lo que busca el presidente. Yo no creo que hubiera pensado que iba a perder tantas alcaldías, pero las cuentas del presidente son, si yo polarizo ricos contra pobres, son más los pobres: gano. Y es verdad”, sentenció Rodrigo Galván de las Heras, director general en De las Heras Demotecnia.

Y es que por un lado, las opciones se redujeron a un bloque opositor al gobierno en turno, el cual se materializó en la alianza entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI), el Partido de Acción Nacional (PAN), y el Partido de la Revolución Democrática (PRD); y por el otro, el Movimiento Regeneración Nacional (Morena) y sus, actualmente, principales aliados que son el Partido del Trabajo (PT) y el Partido Verde Ecologista de México (PVEM).

3.- Se afianza la alternancia

Bajo la consideración de que el perfil del electorado no podría modificarse drásticamente en cuanto a aspectos o patrones históricos como son el que la gente con mayor nivel educativo y quienes tienen un mayor nivel de ingreso vota más; así como el antecedente de que son las mujeres las que más salen a sufragar en comparación con los hombres, o que las personas de entre el 40-45 años resultan más participativos que las personas por debajo de ese rango de edad, diversos especialistas consultados por este diario señalaron que las evidencias tras los resultados electorales del domingo pasado podrían significar la antesala al 2024.

“Se mantiene el patrón de la alternancia. Desde hace mucho a nivel estatal la alternancia ha sido una constante, de hecho, muchos de estos estados que vivieron la alternancia hace seis años, ahora son 12 de los 15 quienes tuvieron alternancia: Chihuahua, Sonora, Sinaloa, Colima, Michoacán, San Luis Potosí paso del PAN al PRI; digamos que en muchas de esas entidades han estado cambiando de partido”, señaló Buendía Laredo.

De acuerdo con el doctor en Ciencia Política, el panorama variopinto que dejan los resultados electorales, aunado a una participación superior al 52%, “por encima de las precedentes”, es muestra de la alternancia a nivel local que persiste, así como de la volatilidad en una buena parte del electorado que a su consideración sigue sin encontrar en sus gobernantes una respuesta a sus demandas.

“Debemos tener como bolsillos de volatilidad, es decir, como regiones más volátiles y otras más estableces, a nivel agregado si se suman los porcentajes de voto para el PRI y el PAN son parecidos a los que sacaron en 2018. Realmente es entre uno o dos puntos porcentuales más quizá”.

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