Opinión | A 11 millones más no les alcanza para una canasta básica

Podrán negarlo todo, al final, son expertos en hacerse gansos, en ver hacia otro lado, en sermonear al país con el atole de una refinería submarina, de un aeropuerto con cerro a la mitad o de un tren, chidísimo, que atraviesa la selva y se convierte en un imán de turistas… Podrán negarlo todo, total, habrá aún quienes crean en su mundo de fantasía.

Vamos muy mal en términos económicos, los números, simplemente, no nos favorecen nada: ni el PIB ni la IED ni el crecimiento de deuda ni, mucho menos, la realidad.

Más de 11 millones de personas entraron a la pobreza laboral en este año, dicho así parece grave, pero es más grave cuando entendemos el concepto: más de 11 millones de personas que trabajan en México y el año pasado ganaban lo suficiente para comprarse una canasta básica, hoy ya no pueden.

Tendrán que elegir entre jamón o queso, entre carne o pan, entre verduras o frutas, entre un alimento u otro porque para todo, simplemente, ya no hay dinero.

De la pobreza laboral a la pobreza extrema que nos lleva a la desnutrición y, peor, a la miseria, al hambre, hay tan solo unos pasos.

Con nuestros nuevos 11 millones de pobres, ahora 56.6 millones de personas no ganan lo suficiente para una canasta básica mensual, es el 44.5% de la población que hoy no puede darse el “lujo” de comer lo que debería de comer.

Estamos hablando de mercados totalmente informales, de la explotación frente a la miseria, de la supervivencia que priva, por ejemplo, en poblaciones como Chiapas en donde casi el 70% de los que trabajan no juntan lo suficiente para comprar su canasta básica.

Pero, con todo, ahí está esa visión aldeana que apuesta al pasado, que piensa que la innovación, la ciencia o el emprendimiento es algo cuasi diabólico, que el “primero los pobres” no es más que un slogan trillado que muere de inanición frente a la realidad del hambre.

En México no queremos enseñar a pescar sino regalar frijol con gorgojo a los de más abajo para que su comida dependa de un voto… En México queremos ser más pobres porque entendemos la pobreza como un valor que irradia moral a nuestra existencia.

O, al menos, así lo entiende el gobierno más poderoso en la historia. El gobierno de la Cuarta.

Ni modo, habrá que acostumbrarse a comer refinerías, aeropuertos, trenes y elefantes blancos.

La historia juzgará.

DE COLOFÓN.-¡Alabado sea Dios!, se aplaude la decisión conjunta de la Basílica de Guadalupe y el Gobierno de la CDMX… La irresponsabilidad del Vive Latino hubiera sido un adarme en comparación con el 12 de diciembre.

@LuisCardenasMX

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