Opinión | A pesar de denuncias el daño al erario municipal quedará sin castigo

Juan Carlos Chávez

A tan solo 74 días de que termine la administración de Jorge Salum del Palacio al frente del Ayuntamiento de esta capital, ha iniciado el recuento de lo que se hizo, de lo que no se pudo hacer y de lo que se dejó de hacer durante estos tres años, lapso que seguramente será inolvidable para el actual alcalde por diversos factores, la mayoría de estos, negativos, sin embargo, hay que decir que nunca se amilanó ante las adversidades, que por cierto fueron varias, y difíciles de superar, desde una pandemia que no se acaba de ir, una grave afectación a su salud, hasta la falta de recursos para aterrizar su proyecto de gobierno.

Para una persona como Jorge Salum, honesto a carta cabal y buen administrador de los recursos económicos, debe de ser frustrante que en tres años no se haya dado respuesta a las denuncias que presentó su departamento jurídico sobre la presunta malversación de fondos por parte de varios funcionarios de la pasada administración, es algo que no puede ocultar al hablar sobre este “espinoso” tema, ya que desde el primer día, desde las primeras horas, trataron de “chamaquearlo”, ex funcionarios deshonestos a quienes asignaron “jugosas” liquidaciones para dejar aún más afectadas las finanzas municipales, por fortuna, en un rápido y oportuno movimiento lograron congelar las cuentas bancarias, de los contrario se habrían “despachado con la cuchara grande” a costa del dinero que aportamos todos los duranguenses con el pago de impuestos.

Lamentablemente esto fue solo el principio de una serie de irregularidades que se encontraron a simple vista, pero que al empezar a investigar se dio cuenta de todo el abuso y del despilfarro de dinero, parte de este, utilizado en una campaña política que afortunadamente, para los habitantes de esta capital, no lograron ganar, señal inequívoca de que algo ya olía bastante mal al interior de la administración municipal, y que sin lugar a dudas, fue lo mejor para casi todos, a excepción de los perdedores.

Aún se recuerda la reaparición de Salum del Palacio en la vida pública después de un accidente cerebro-vascular que le dejo secuelas que de manera gradual ha ido superando, fue precisamente en la Fiscalía Anticorrupción, acudió de manera personal, utilizando una andadera para poder caminar, a llevar los expedientes de todas las irregularidades que se encontraron en diferentes dependencias, este hecho dejó en claro, que a pesar de todo, el alcalde iba a seguir trabajando y dando respuesta a las demandas de la ciudadanía, en este caso, justicia de quienes abusaron del poder y que se llevaron el dinero que deberían de haber utilizado para atender las múltiples demandas de la gente, sin embargo, a poco más de dos meses de que concluya su periodo al frente de la alcaldía, y sin haber buscado la reelección y declinar a buscar la candidatura a la gubernatura, Jorge Salum se ve apesadumbrado por la lentitud de la justicia, no solo en Durango, sino en todo el país, a pesar de que se presentaron carpetas y expedientes completos que pasaron de la Fiscalía Anticorrupción al Tribunal Superior de Justicia, no hay nada hasta este momento, y parece ser que ni lo habrá, este abuso nunca será castigado y todo seguirá como siempre, la impunidad en su máximo esplendor, lo que le quedará al alcalde es la satisfacción de -al menos- haber “hecho la lucha”.

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