Opinión | A propósito de la cumbre virtual contra el cambio climático

Los pasados 22 y 23 de abril se llevó a cabo una cumbre virtual contra el cambio climático convocada por el presidente de Estados Unidos de América, en la cual se invitaron a 40 líderes mundiales, de los cuales los líderes de 17 países son responsables del 80% de las emisiones globales. Por tal motivo, en esta ocasión se presentarán algunos datos relevantes con relación a este problema cada vez de más urgente atención.

Una investigación conjunta de Oxfam y el Instituto del Medio Ambiente de Estocolmo revela que la desigualdad extrema de las emisiones de carbono en las últimas décadas es el principal desencadenante del actual colapso climático. Entre 1990 y 2015, las emisiones anuales se incrementaron en un 60%, y las emisiones acumuladas se duplicaron.

Se estima que, durante este periodo crítico: i) El 10% más rico de la población mundial (aproximadamente 630 millones de personas) generó el 52% de las emisiones de carbono acumuladas, consumiendo el 31% del presupuesto global de carbono tan solo durante este periodo; ii) Mientras tanto, el 50 % más pobre de la población mundial (aproximadamente 3 mil 100 millones de personas) generó tan solo el 7% de las emisiones acumuladas, consumiendo únicamente el 4% del presupuesto de carbono disponible; iii) Tan solo el 1% de la población mundial (aproximadamente 63 millones de personas) generó el 15% de las emisiones acumuladas y consumió el 9% del presupuesto de carbono, el doble que la mitad más pobre de la población mundial; iv) El 5% más rico de la población mundial (aproximadamente 315 millones de personas) es responsable de más de una tercera parte (el 37%) del incremento total de las emisiones, mientras que el incremento total de las emisiones generadas por el 1% más rico triplicó al del 50% más pobre en ese mismo período.

Las personas que conforman el 10% más rico de la población mundial viven en todos los continentes. La composición geográfica de este grupo ha evolucionado a lo largo de los últimos 20 a 30 años. En la actualidad, aproximadamente la mitad de las emisiones del 10% más rico (el 24,5% de las emisiones globales) está asociada al consumo de los ciudadanos de América del Norte (Estados Unidos y Canadá) y la Unión Europea, mientras que alrededor de una quinta parte de estas emisiones (el 9.2% de las emisiones globales) con el consumo de ciudadanos de China y la India. En este mismo sentido, más de un tercio de las emisiones del 1% más rico del mundo (el 5.7% de las emisiones globales) están en la actualidad asociadas a los ciudadanos de Estados Unidos, seguidos por Oriente Medio y China (el 2.7% y el 2.1% de las emisiones globales, respectivamente).

La mayor parte de las emisiones de estos grandes emisores de la UE proviene, con diferencia, del transporte: desplazamientos por carretera y, especialmente en el caso de los principales emisores, vuelos. Este patrón parece ser común en todas las regiones: otro estudio reciente ha calculado que el 10% compuesto por los hogares más ricos del mundo consume cerca del 45% de la energía vinculada al transporte terrestre, y cerca del 75% de la energía vinculada a la aviación, mientras que para el 50% más pobre, estas cifras son tan solo del 10% y el 5%, respectivamente. Los impuestos o las restricciones son medidas más adecuadas para reducir el consumo de carbono derivado de artículos de lujo como los SUV y deportivos de gama alta, los viajes de negocio frecuentes en clase business o la utilización de aviones privados. A su vez, la inversión pública en iniciativas como la mejora de la eficiencia energética en viviendas asequibles, resulta más adecuada para mejorar las huellas de carbono asociadas a la calefacción de las casas, a fin de evitar impactos de carácter regresivo en los hogares de ingresos más bajos.

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