Opinión | Aispuro Torres, a predicar con el ejemplo

El ejemplo no es la cosa más importante que influye sobre otros. Es la única cosa: Albert Schweitzer

Se dice que no hay peor lucha que la que no se da, por ello, ante la difícil situación que se vive debido al desmedido incremento de los contagios de Coronavirus, el gobernador del estado José Aispuro Torres, tomó la decisión de participar de manera directa en una campaña intensa para desinfectar de casas, negocios y espacios públicos en esta capital, acompañado además por las brigadas de proximidad, acciones que dieron inicio desde el pasado viernes en las colonias Ciénega y Azcapotzalco y continuaron el sábado en Joyas del Valle, Zapata, Luis Echeverría y Villas de San Francisco, y aunque los escépticos y los críticos hicieron o suyo a grave de las vías tradicionales, en estos momento no hay nada más importante que poner el buen ejemplo.

Lamentablemente en éste, como en otros países, desde el inicio de la pandemia fueron las autoridades federales, encabezadas por el propio presidente de la Republica, quienes desestimaron el uso del cubre bocas, y si López Obrador, la cabeza de ese nivel de gobierno se negó (y  pesar de todo lo sigue haciendo) a utilizar este valioso auxiliar para evitar en un importante porcentaje los contagios, con más razón lo iban a hacer sus funcionarios, incluyendo al mismísimo Hugo López Gatell, titular de la  Subsecretaría de Prevención y Promoción de la Salud, en la Secretaría de Salud de México, alguien a quien todos los días se le ve “dando el parte” del comportamiento  de la pandemia y que zalameramente prefirió ser parte del “detente” y de las “estampitas religiosas” de su jefe supremo a aceptar una recomendación tan sencilla y elemental como a de que la población utilice el cubre bocas.

La “fuerza moral” de López Obrador tal vez hubiera alcanzado en esta ocasión para que, además de los ciudadanos con un mínimo de sentido común, los preocupados por su salud y  su legión de seguidores utilizaran el cubre bocas, por desgracia, la necedad y terquedad del presidente provocó que ahora en todo el país, las autoridades hayan tenido inclusive que legislar para que la población en general acepten usar el cubre bocas, y aunque es evidente que esto no va a proteger al cien por ciento a la persona de un contagio, si es ya un accesorio elemental en los protocolos sanitarios.

Tristemente en Durango, -aunque usted no lo crea-  los diputados polarizaron el tema de las modificaciones que se tienen que hacer a la ley para que la utilización del cubre bocas fuera obligatoria, son tres iniciativas que se presentaron desde hace ya más de dos semanas, una del gobernador del estado, otra de los diputadas de las fracciones de Morena y PT y la última a cargo de Acción Nacional, y como si no se viviera una situación emergente, ahora nadie quiere ceder, unos se niegan a que haya sanciones económicas, otros quieren que se paguen con material médico, otros que se destinen recursos de multas, patentes y refrendos, y otros por el simple hecho de ser los primeros en haberla presentado le has dado largas, en síntesis, algo tan simple como lo es ponerse un cubre bocas para prevenir contagios se ha convertido en este país en todo un show, mientras tanto las cifras de contagios y de muertes por Covid-19 suben y suben, mientras tanto, hay que usarlo…

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