Opinión | Alianza federalista, su intención desvirtuada…

Ahora que la propuesta de la Alianza Federalista que han formalizado varios gobernadores, entre ellos José Aispuro Torres, que gobierna nuestra entidad, se pretende desvirtuarla, es el sello, al mismísimo estilo del presidente Andrés M. López Obrador, crear cortinas de humo, que impidan ver la verdad.

Así, ocultan la realidad de las consecuencias de los actos de su gobierno, sus operadores en los medios y redes sociales, tratan de hacer trizas la intención de los gobernadores, que unidos, han formado un bloque para defender el federalismo y se convoque a la revisión del Convenio de Coordinación Fiscal con los Gobiernos Estatales, el cual, está ya caduco y requiere de una revisión detallada de las cláusulas que se refieren.

Concretamente a la forma en que los recursos fiscales que son recaudados por la Federación sean repartidos de manera equilibrada, justa y equitativamente, ya que actualmente, las fórmulas a que se refieren las distintos apartados, en la actualidad, aparecen inapropiadas, porque no contemplan el desarrollo que ha tenido el país en todos sus sectores, el crecimiento de la población, las necesidades modernas y las consecuencias de que México tenga una sociedad desigual.

El falso argumento de que en su tiempo los gobernadores aprobaron y signaron dicho Convenio, es por demás absurdo e idiota.      

Las relaciones entre el Gobierno federal y los gobiernos de las entidades federativas siempre han sido problemáticas por distintas razones, pero de manera destacada por el reparto del dinero que se recauda de los contribuyentes.

En este sentido, sin duda es completamente oportuno convocar a una discusión del replanteamiento del acuerdo fiscal entre estados y Gobierno central, pero, donde se escuchen todas las voces y no se trate de imponer una agenda a modo del gobierno Federal.

Es pues, nada más falso que se pretenda un rompimiento o una división, el pacto federal, es y continuará siendo el mismo, la división y el odio se está promoviendo por los mismos ejecutores de las instrucciones de quien dirige esta tarea.

Como se sabe los gobernadores de los estados de Jalisco, Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas, Aguascalientes, Guanajuato, Michoacán, Durango, Chihuahua y Colima han cuestionado algunas medidas del Gobierno de la Cuarta Transformación, entre ellas las medidas sanitarias aplicadas en el confinamiento por la pandemia de Covid-19 y otras relativas a la Salud, como el INSABI, del que ya no sabemos nada del mismo. 

Igualmente, pretender de patriotismo exagerado el propósito de la Alianza Federalista, es un argumento que no se sostiene, pues su base es débil que cae disuelta, como hielo con que se lanzan las duras críticas de las mañaneras, sin matices, pues son secas y duras.

¿Quién puede contraargumentar que el gobierno de López Obrador no es centralista?, bueno los paisas de la sierra, desconocen de qué hablamos, quizás, son los que todavía lo apoyan. Pero la realidad es una y López Obrador es centralista y otras cosas más.    

Que se ha cuestionado la estrategia del gobierno Federal para detener el contagio del coronavirus. no es sorpresa, la epidemia en México nunca estuvo controlada, nunca bajó, ni se “domó”. En las semanas que vienen, se anuncia ya, se dará una agudización de la epidemia.

Esto es así porque la estrategia del Gobierno ha sido la mitigación, no la contención. Cualquiera que entienda mínimamente cómo se comporta el Covid-19 sabía y sabe que, si no se contiene al virus a través de cierre de fronteras, aplicación de pruebas y seguimiento de cadena de contactos para cortarlos, con el dato mayor de que una parte de los enfermos son asintomáticos, es imposible que la epidemia ceda.

A diferencia de los países asiáticos, que hacen pruebas masivamente, lograron contener la epidemia, lo que el Gobierno mexicano ha hecho es administrar los contagios y las muertes, habilitando camas de hospitales.

Los mexicanos, pues, siguen y seguirán contagiándose y muriendo. Cientos de personas mueren diariamente mientras la estrategia persiste, el político epidemiólogo no rectifica. Esto se agrava, además, por la catastrófica comunicación del Gobierno que ha generado en la sociedad la impresión de que el peligro ya pasó. Las reaperturas totalmente irresponsables, como las de la Ciudad de México, comunican más eficientemente que cualquier llamado de atención de las autoridades, el mensaje contrario.

Puedes comentar con Facebook