Opinión | Alquimia

El ser humano es alquimista natural. El macho es mago, la hembra: suma sacerdotisa. El viaje comienza del negro al blanco, sigue el camino xantosis hasta su purpúrea forma final: dicho eso, comenzamos. Alquimia, magia: palabras de antaño, vacías de sentido ¿cierto? Para nada. He mirado los bosques más coloridos ser transformados por la voluntad del hombre en carbón: empieza el oscurecimiento de la materia (luego de la tormenta será la calma.) Fénix siempre aparece (según Sir Ripley en las doce puertas) enseguida la calcinación de la materia. Luego la solución más bien estorba: se tiene que dividir de nuevo. Se separa igual que los caminos de la vida y luego, igual a los caminos de la vida, se vuelven a juntar en tumbas a la espera de su siguiente fase: estamos diciendo que esperan la putrefacción. (Deja tus ideas podrirse; mátalas. Congélalas.) Después verás surgir al ave fénix otra vez, envuelta en plumajes amarillos: así sabrás que estás entrando a la tercera etapa: Tanta muerte y tanta mugre ya comienzan dando resultados; más no es momento de aflojar. Es muy simple hacer del baño y ver brotar la flor del estiércol; no tan rápido, primero hay que fermentar. Deja que de los deshechos brote líquido (sé que da asco, magia no es para corazones livianos) ¡Ferméntala bien! Ahora viene el verdadero trabajo: las últimas tres etapas. (Como en todo, se deja lo más difícil para el final – sería prudente ir calentado el Atanor.) Ya tiene usted su mierda fecundada ¡enhorabuena! Pocos llegan hasta acá. Agite el frasco; exáltelo, es lo que debe de hacer. Grítele, ódielo, también el odio es una emoción. ¡Sáquelo todo de usted! Si quiere amarlo, que sea rápido, ya llegará el momento para eso, nos acercamos al punto final, donde suceden los milagros. Mírela ahí, encima de las llamas del Atanor; burbujeando; ¡Hirviendo! Las burbujas sepia son retratos idénticos de ese montículo. Mira como son iguales, son muchas; no son las mismas, son iguales: la multiplicación de la materia; también Jesucristo hacía alquimia, ahí para que no se vayan a asustar. El último paso es el más difícil, pocos pueden tolerarlo (admito que yo mismo tropecé la primera vez que intenté hacerlo. También tropezó Basilius. También tropezó Zósimo allá por el primer Siglo.) Proyección; Manifestar; palabras poco entendidas y tristemente, ampliamente utilizadas. La proyección no es mirarse de dentro, tampoco es embarrarse sobre las cosas. Proyección es entender que no estamos en donde creemos estar. Proyección es ver el Atanor y mis deshechos hervir. Proyección es meterme al frasco, inhalar los vapores nauseabundos, verme a través del vidrio y de las llamas en el Atanor. Somos trabajos inconclusos; somos nosotros nuestro propio Opus (ay de usted si quiere hacerlo Magno). Somos seres humanos, homúnculos de la naturaleza persiguiendo sombras del homúnculo de los filósofos. Barro moldeando al barro (pienso en los ceramistas; y en su Atanor.) Hierro golpeando a hierro (pienso en el herrero; y en su Atanor.) Comida de la tierra comiéndose (pienso en las personas; y en su Atanor.) La materia convirtiéndose en ceniza (pienso en mi muerte;  en el Atanor.) Las cenizas regresando a las cenizas, dando vida a nuevas vidas (pienso en nosotros; desde el Atanor.) Mierdas grotescas enfrascadas en su mierda (pienso en nosotros; en el Atanor.) Gente de fuego temiendo al Hades; Gente de luces temiéndole a la noche. (No pienso en nada; soy mis deshechos hirviéndose en el Atanor.)  Gente de Magia temiéndole a la magia. (pienso en nosotros, maldiciendo lo que no entendemos. Maldiciendo incluso, lo que somos.)   

Posdata: usted es más alquimia de lo que cree, de usted depende renacer o quedarse como simple materia fecal.

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