Opinión | AMLO hace historia… lo peor de la historia

Desde luego que es absolutamente deseable que el presidente Andrés Manuel López Obrador se recupere cuanto antes y sin secuelas del contagio de coronavirus; y no es que el País realmente lo necesite mucho, pero una eventual ausencia provocaría una crisis política para la que no estamos preparados.

Pero la enfermedad del presidente ha mostrado cómo en la Cuarta Transformación hay privilegios para algunos ciudadanos “de primera” y un trato muy distinto para la mayoría de la población.

El ejemplo está a la vista y ha sido expuesto por el propio gobierno federal; a todas las personas con las que AMLO tuvo trato durante el fin de semana se les han realizado pruebas para descartar el contagio. Así se hicieron pruebas a su familia, secretarios del gabinete, subsecretarios y otros funcionarios y personajes cercanos; pues el protocolo de salud indica que debe hacerse la prueba a cualquier persona que ha tenido contacto con alguien que dio positivo.

El problema es que con ellos sí se hace, pero no con el resto de los mexicanos.

Cuando un ciudadano común tiene contacto con un contagiado, no le harán pruebas, le dirán que se espere hasta que tenga síntomas y solo entonces le harán una prueba. Y si da positivo, su familia o las personas con quienes haya convivido tampoco tendrán acceso a una prueba que les permita detectar a tiempo y atender de la mejor manera la enfermedad. Para los ciudadanos de a pie el protocolo no aplica, las pruebas son solo para quienes tienen síntomas y es sabido que en cientos, quizá miles de casos ni siquiera con síntomas; que la política inicial de la 4T era que si hay síntomas hay que aislarse en casa y esperar y solo cuando la situación se agravara, hasta entonces acudir a un hospital; pero la apuesta era a que la gente se curara sola en sus casas.

Pues de acuerdo con datos oficiales de la Secretaría de Salud, el 10.18 por ciento de las víctimas mortales de Covid-19, es decir, 15 mil 230 personas, han fallecido fuera de un hospital según datos de la Secretaría de Salud. La mayoría en sus casas aunque se han visto casos dramáticos de quienes han muerto en un vehículo mientras peregrinan en busca de atención médica e incluso a las puertas mismas de algún hospital donde no se les recibió.

En este escenario, México supero las 150 mil muertes por Covid-19, contando solo las oficialmente reconocidas.

Cuando el Instituto para la Métrica y Evaluación de la Salud, el Institute for Health Metrics and Evaluation de la Universidad de Washington estimó que México alcanzaría para marzo de este año 152 mil muertes por Covid, que era el peor de los escenario previstos por los científicos; no faltó quien desde la Cuarta Transformación desestimó las cifras y las calificó de catastrofistas… pues apenas estamos en enero y prácticamente ya alcanzamos ese número de fallecimientos. Por si alguien necesitara más pruebas de la ineptitud de la 4T para gestionar la pandemia.

Entonces esos científicos le sugerían al gobierno de México modificar su estrategia y enfatizaban que era necesario el uso masivo del cubrebocas. Obviamente el gobierno de López Obrador no hizo caso y aquí están los resultados.

Ya desde ahora la investigación, la evidencia, la historia y la crónica de cada día y muy en especial la experiencia trágica de miles y miles de familias son base para el juicio inevitable. Entre tales materiales, de los muchos que se acumulan hasta ahora uno de los materiales de mayor peso será el recién publicado libro de la doctora Laurie Ann Ximénez-Fyvie, que es la jefa del laboratorio de genética molecular de la UNAM y doctora en Ciencias Médicas por la universidad de Harvard. El libro se llama Un daño irreparable; la criminal gestión de la pandemia en México. El juicio de la historia ya está en marcha para los ineptos que proponían “Juntos hagamos historia”.

@MCervantesM

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