Opinión | Análisis del costo-beneficio del consumo de tabaco en México (Parte 1)

Esta semana y la siguiente se darán a conocer los aspectos más relevantes con relación al costo-beneficio del consumo del tabaco en México con base en una serie de investigaciones que ha realizado el Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), que conforme a su página web es un centro de investigación de la sociedad civil sin fines de lucro ni agenda partidista, que provee información y análisis accesibles, relevantes y técnicamente sólidos para incidir, mejorar y democratizar las discusiones y la toma de decisiones en economía y finanzas públicas, con el propósito de darle sostenibilidad al sistema fiscal en beneficio de las generaciones presentes y futuras.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), fumar es la principal causa de muerte en el mundo, y una que puede ser evitada. En 2018, cerca de ocho millones de personas murieron a causa de enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco. En México, la prevalencia del consumo de tabaco ha sido consistente entre 2009 y 2015. Cerca del 16% de la población del país es fumadora: 25% para los hombres y 8% para las mujeres. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Drogas, Alcohol y Tabaco (ENDOCAT), 3 mil personas mueren cada año a causa de enfermedades relacionadas al consumo de tabaco (8.4% del total de defunciones. En el marco de la gravedad de la situación, la OMS ha recomendado paliar la problemática mediante políticas dirigidas a reducir la demanda del producto. Una de estas es el gravamen del tabaco, que deriva en un incremento en el precio del producto. Existe evidencia de países de todos los niveles de ingresos que muestra que un incremento en el precio del tabaco resulta en una disminución de la demanda, consumo entre menores y la proclividad a recaer para quienes han tomado la decisión de dejar de fumar en cualquier punto del tiempo. Los estudios han mostrado que un incremento de 10% en el precio de los cigarros resulta en una disminución de entre 4 y 5 por ciento en la demanda. Sin embargo, el contrargumento a la propuesta de elevar las tasas impositivas a los cigarros es que los resultados de esta política podrían ser regresivos, ya que los hogares con menores ingresos destinan una mayor proporción de su gasto total al consumo de tabaco. Este análisis de costo-beneficio muestra que, si se toman en cuenta los efectos indirectos de la política, especialmente los beneficios en salud generados por la reducción en el uso de cigarros, el gravamen no es regresivo. Los beneficios indirectos incluyen la reducción en los gastos en salud y el aumento de los años de vida gozados con salud, que, a su vez, se traducen en beneficios financieros para las personas y los hogares.

La implementación de mayores impuestos al tabaco puede contribuir a dos objetivos: 1) Obtener mayores niveles de ingreso que deben ser destinados para mejorar el sistema de salud pública, y 2) generar un cambio en los patrones de consumo a través de los incrementos en el precio (el consumo de cigarros es inelástico, pero no perfectamente). La evidencia ha mostrado que los incrementos constantes a los impuestos al tabaco generan ganancias significativas en términos de salud, ahorro de gastos medios y reducciones en las desigualdades en el sistema de salud. Los resultados de la investigación mostraron que un impuesto específico de $22 pesos por paquete de cigarros ayudarían a reducir el número de fumadores en 10.4%. Un segundo estudio para el caso de México concluyó que, si el precio de los cigarros se incrementara en 50%, los beneficios ascenderían a 12.8 millones de años de vida recuperados, 8,828 millones de dólares en ahorros de gastos médicos y un ingreso adicional de 2,900 millones de dólares para el gobierno federal.

Quiero agradecer a Mariano Cervantes, a Jorge Mojica Vargas y a todo el capital humano que trabaja en este gran medio de comunicación por permitirme escribir durante 5 años de forma ininterrumpida cada fin de semana.

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