Opinión | Aprender de la traición

Resplandor entre rejas XXXIII 

A veces los recuerdos me lastiman. Pero son cosas que logro entender porque siempre viviremos de ellos; y a pesar de todo, un recuerdo siempre… Siempre lastimará; así sea un recuerdo malo o bueno, ya que no podemos regresar a ese momento.

Quizás disfrutarlo o tratar de cambiarlo eso es justo lo que odio de la realidad: vivir con puros recuerdos.

Recuerdos inútiles y lo peor de todo es que en ellos vaga ese rencor… Ese maldito rencor que envenena mi sangre y con ella mi corazón; sólo espero, en un tiempo, reemplazar esa estúpida idea de los recuerdos que sólo me llevan a mi propia destrucción y, en todo caso, lo más importante es aprender todo lo posible sobre la traición.

Ya que hablo tanto de ella, debo de entenderla para no caer siempre y encontrarme siempre atrapado entre el abandono y la odiosa traición.

Cada uno de mis días, cada que amanece y me levanto pienso en la traición. Cuando voy a comer, cuando me baño, cuando estoy con mis amigos, no dejo de pensar en la traición y, a pesar de todo el tiempo, no la puedo superar aunque le ponga todo el empeño; no logro deshacer ese sentir.

Honestamente pienso que en mi pequeño mundo, lleno de odio y rencor, está por explotar y es por eso que quiero vaciar todo lo que ha hecho que mi mundo dejara de girar; y más que nada crear un libro que tratase de mi vida y poder compartir con los demás y así, por lo menos, tener un logro.

Me gustaría dedicarles ese libro a mi familia, a mis padres, a mis hermanos con agradecimiento a todas esas personas que me han apoyado, incluyendo a mis amigos.

SÉ EN QUÉ FALLÉ

He entendido ahora demasiadas cosas… Perfectas e imperfectas; ya estando interno dentro del CERTMI he aprendido mucho sobre la vida, principalmente porque a veces trato de ser el mejor en todo y ese ego que solemos tener todos por naturaleza hace que lleguemos a nuestra propia destrucción.

Pienso que es algo irónico pero todos tenemos puntos débiles, quizás unos más grandes que otros, pero todos tenemos.

Aquí he aprendido a entender una frase que suelen decir muchos de mis compañeros internos: “Nosotros forjamos nuestro propio destino” y estoy totalmente de acuerdo con ellos.

Por ejemplo, nuestros padres o amigos no tuvieron la culpa de que nosotros llegáramos a un centro como este; pienso que tenemos totalmente la capacidad de razonamiento para saber lo que hacemos bien y lo que hacemos mal.

Yo pudiera culpar a todo el mundo por estar dentro de este lugar pero… Yo y sólo yo sé en qué fallé.

*Tomada del libro “Resplandor entre rejas”. Marco Antonio Espinosa López. Editorial “Benito Juárez” del SNTE. Octubre 2015.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios