Opinión | Aprender de los errores para no repetirlos

A una semana del terrible accidente automovilístico en el que un joven fue arrollado por una persona aún más joven en las afueras de un antro en la zona del bulevar Guadiana, y a un día de que se celebrara la audiencia de vinculación a proceso de José Emanuel, responsable de este hecho de sangre, cabe un llamado de atención a los padres de familia y a todos aquellos que suelen acudir a estos centros de diversión para que sobre los riesgos que se corren y que en ocasiones se pasan por alto por los efectos de la bebida, y no en pocas ocasiones -como en esta- de alguna droga, ya sea cocaína, marihuana o el terrible cristal, que por cierto se ha convertido en la favorita de jóvenes y de no tan jóvenes.

Desafortunadamente las personas somos de memoria muy corta, y solemos “pasar a lo que sigue”, si de momento la noticia y los videos que circularon a través de las redes sociales de este lamentable hecho, causaron impacto, consternación y algunos otros sentimientos, (aunque hay que ver que poco a poco hemos perdido capacidad de asombro) a la vuelta de la semana ya pocos lo tienen presente, salvo los integrantes de ambas familias, una por la irreparable perdida de un hijo, esposo, padre, y otra porque se van a quedar sin la presencia de un hijo, que por conducir bajo los efectos de las drogas, pues al parecer le esperan por lo menos 50 años de prisión.

Y como suele suceder, a lo largo de la semana que hoy termina, varios actores políticos  realizaron distintos señalamientos, lo más fácil, culpar a las autoridades de las diferentes corporaciones por la poca presencia en cuanto a la vigilancia que existe por las noches durante las actividades nocturnas de los ciudadanos de todas las edades, mismas que se han concentrado en una buena parte en el bulevar Guadiana, conocida ya como la zona de antros, en donde no es el primer accidente mortal que se suscita a cargo de un conductor fuera de sus cabales.

Con la cantidad de elementos policiacos es imposible cuidar de manera efectiva el orden, si a eso le agregamos que los operativos básicamente se centran en detectar conductores ebrios, se puede dar cuenta del riesgo al que se enfrentan los jóvenes por alguna acción de esta naturaleza, o cualquier otro hecho de los que suelen presentarse, y aunque Durango se considera una ciudad relativamente segura, a nada (ni a nadie) se le puede hacer confianza, es aquí en donde los valores familiares se extrañan cada vez más, cada vez son más los accidentes de transito en donde se ven involucrados jovencitos que apenas superan la mayoría de edad, hace tres semanas, la titular del Instituto Estatal de la Juventud, Sofía Duran daba a conocer las estadísticas relacionadas al tema, mas de 100 accidentes de toda índole provocados por jóvenes conduciendo bajo los efectos del alcohol en un año en el que la pandemia ha limitado las actividades, de lo contrario, estas cifras serían más altas.

  Lamentablemente la situación para el responsable de la muerte de Jesús Rodríguez, mejor conocido como “Chuy” no es nada alentadora, a pesar de que su abogado defensor pretendía que el juez reclasificara el delito, de homicidio culposo a imprudencial, las contundentes pruebas, como lo fueron el video del hecho -factor determinante- aunado a los testimonios de los testigos y amigos, hicieron que esto no prosperara, al no detener la marcha de su vehículo y arrollar por segunda vez a la victima fue determinante para que no se diera, ahora será hasta dentro de tres meses, lapso que tienen ambas partes, una para aportar más pruebas y otra para defenderse, cuando esto se dé por concluido y se sentencie a un joven que por una noche de locura puede pasar la mayor parte de su vida en una celda, y si de este hecho no se aprende nada, inevitablemente se seguirá repitiendo, con otros nombres y en otros tiempos.

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