Opinión | Arturo Romo y el trabajo de hoquis

Esta semana otro más que renuncia. Se baja del barco del gobierno, que supuestamente va viento en popa, pero el prefiere retirarse a tiempo antes de que empiece a caerse a pedazos el tinglado que todas las mañanas se monta en Palacio Nacional para describir una realidad económica que no existe.

Primer dato. No es un ajuste al equipo de trabajo es otra renuncia que pretenden disfrazar, por cierto, con mucha torpeza y lo comunican como un acuerdo previo, tomado hace dos años basado en la gentileza de un empresario que apoyó desde sus inicios a Morena y que prefiere, como proyecto de vida, acumular riqueza, que es el propósito esencial de quien dirige una organización en el sector privado. Fin que es legítimo, pero incompatible moralmente con el servicio público.

Segundo dato. Nos comunican que no cobró por el desempeñó del cargo. Según lo divulgado, nos hizo el favor a los mexicanos de ocupar un puesto público de hoquis, que es una palabra que proviene de la palabra árabe haqq que significa propina y al hispanizarse se utilizó como “El don o dádiva que suelen hacer los que compran o venden a la persona o personas que intervienen en el ajuste del precio…” que luego derivó en trabajar de hoque o trabajar en balde.

En México, a este tipo de colaboración se la llama “andar de madrina” que es el sujeto que no cobra en la policía, pero que colabora con ésta en cuestiones de carácter oficial por una propina o lo que vaya saliendo por fuera de la ley. Esta es la forma de organizarse de los trabajadores de limpia en la Ciudad de México en el que uno tiene la plaza comparte las propinas con quienes lo acompañan en el camión o en el carrito. Es una práctica prohibida, pero tolerada.

Hoy nos enteramos de que un trato similar a una madrina era el que tenía el presidente con Romo y parte de su equipo.

“Ya no vamos a tener esa oficina, porque me va a seguir ayudando sin ser funcionario y vamos a aprovechar para ahorrar, no cobraba (Romo), la mayoría de su equipo no cobraba” (El Universal, 03-12-20).

Tercer dato. La oficina de la Presidencia no le sirve de nada. La piensa desaparecer. Sin embargo, esta intención debe traducirse en una acción legislativa, toda vez que esa oficina fue creada en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal para el seguimiento permanente de las políticas públicas y su evaluación periódica, con el objeto de aportar elementos para la toma de decisiones.

El presidente de la República puede decidir, vía acuerdo o reglamento, el número y facultades de las unidades de apoyo técnico adscritas a dicha oficina, pero no puede eliminarla. En su caso, puede dejarla vacante para ahorrarse el consejo, la asesoría y el presupuesto, pero eso no es novedoso. Muchas crónicas políticas dan cuenta de la poca importancia que López Obrador daba a las recomendaciones de Romo y además lo hacía de hoquis. Siempre tendrá un chofer, con el legendario Nico cuando era jefe de gobierno, que lo asesore mejor.

Cuarto dato. Romo seguirá contribuyendo al proyecto de la 4T, como actualmente lo hacen Carlos Urzúa, Jiménez Espriú y Jaime Cárdenas. Toda ellos estaban, según el presidente están, convencidos de que es el mejor camino para México, deciden abandonarlo formalmente. Además, Romo ya nos regaló a los mexicanos -debiéramos estar agradecidos- dos años de su valiosa vida que el prefiere dedicarla a enriquecerse.

Esta bondad y este panorama propio de una idílica novela pastoril de las que describía Cervantes dejan muchas preguntas en el aire: ¿Qué obtuvo en estos dos años Romo para consolidar su proyecto de vida? ¿Recibió alguna propina? ¿Realmente trabajó sin recibir nada a cambio? ¿Quién le regresará con favores el apoyó que le dio para ocupar algún cargo público? Lo malo saldrá cuando nos enteremos, como sucedió con Nico, que su sueldo no era el de un chofer y que sus servicios fueron bien recompensados económicamente.

Quinto dato. La estima del presidente y de su equipo de comunicación social de la inteligencia colectiva es auténticamente baja. Están seguros de que lo que digan y hagan, por inverosímil que parezca e ilegal que sea, va a ser considerado como un acto de honestidad.

Este último dato es lo que explica el contenido del informe del segundo año de gobierno y la propaganda que se repite al infinito en las mañaneras. El pueblo bueno y sabio, desde la perspectiva del presidente, se traga sin cuestionar enormes mentiras/medias verdades del tamaño de una rueda de molino o, para modernizarnos, de las aspas de un generador de energía eólica. Vale.

Puedes comentar con Facebook
Anuncios