Opinión | Biden, la antítesis

Prácticamente desde el primer momento en que Joe Biden fue investido como Presidente de la Unión mostró que se conducirá de una forma diametralmente opuesta a Donald Trump, no solo en cuanto al discurso sino también en las actitudes y en los objetivos de Estado; las prioridades cambiaron y en consecuencia las estrategias.

En los próximos 10 días Biden emitirá algunos acuerdos ejecutivos y promoverá diversas iniciativas legislativas; básicamente enfocadas a los aspectos económico y de salud de la pandemia, cambio climático y migración; Estados Unidos tendrá una agenda gubernamental muy similar a la que desarrolló Barak Obama en cuanto a la corresponsabilidad del Estado en el cuidado de la salud de la gente y en el fomento de energías renovables.

Anunció que solicitará al Congreso los fondos suficientes para poder lograr que en el día 100 de su gobierno ya hayan recibido la vacuna Covid 100 millones de estadounidenses, un reto muy elevado porque deberán aplicarla a 1 millón de personas diariamente y para eso, deberán desplegar una logística impresionante, a la vez que muy costosa.

Su intención de enviar a cada estadounidense un pago de mil 400 dólares para reactivar la economía y apoyar a quienes han perdido sus empleos por el cierre de negocios propiciado por la pandemia, evidencia que los programas sociales típicos de los demócratas van a ser retomados en cuanto el Congreso lo autorice.

El día de ayer lo dedicó a aplazamiento de los pagos de los créditos estudiantiles, a dar inicio al procedimiento para volver a integrarse a la Organización Mundial de la Salud, dio inicio a una campaña para que la gente utilice cubrebocas y volvió a sumarse al Acuerdo Climático de París. En unas cuantas horas eliminó varias de las más destacadas políticas que impulsó Trump.

Pareciera que la estrategia de comunicación política de Joe Biden es mostrarse como la antítesis de Trump, no solo en el discurso y en los modales sino en todos los aspectos; desde el primer momento la elocuente imagen del nuevo Presidente contrastó con el narcisista comportamiento de su antecesor quien gradualmente irá perdiendo influencia y presencia, no solo por sus confrontaciones con la mayoría de los medios de comunicación importantes, sino por estar vetado de las Redes Sociales. Es obvio que el sistema lo va a desechar como una anomalía política que nunca debió haber sucedido.

Biden llega como el Presidente con mayor poder en más de medio siglo ya que tendrá el apoyo del Senado y de la Cámara de Representantes, circunstancia que les permitirá a los demócratas financiar sus políticas interior y exterior sin que los republicanos tengan la posibilidad de frenarlos, además de que legislativamente podrán realizar muchas de las reformas que les fueron obstaculizadas en el pasado o que quedaron inacabadas por las obligadas negociaciones parlamentarias.

En cuanto a la política exterior es de esperarse que empezará a trabajar en mejorar las deterioradas relaciones diplomáticas y comerciales con China a la vez de que, sin duda, recuperará la buena interlocución con Europa y Rusia, es de esperarse que en Medio Oriente no haya variaciones; en cuanto a Latinoamérica no parece que habrá cambios sensibles debido a que su gobierno empezó reconociendo a Juan Guaidó como Presidente de Venezuela y en cuanto a la migración ilegal y la delincuencia organizada Estados Unidos aplica políticas de Estado que asumen por igual republicanos y demócratas; en relación a México la diferencia con el resto de los países latinoamericanos se circunscribirá al T-MEC y a los asuntos fronterizos.

@ernestoescobosa

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