Opinión | Biden toma a Canadá como su gran aliado

La reunión Biden-Trudeau de esta semana acercó como nunca antes –desde que George Bush padre se inclinó por México hace tres décadas– a Canadá y Estados Unidos.

Así lo dijo el presidente Biden: “Estados Unidos no tiene un amigo más cercano, ningún amigo más cercano que Canadá… Por eso fuiste mi primer invitado, Justin”.

Trudeau habló privadamente con Biden, por circuito cerrado, y luego dieron una declaración pública, en la que el primer ministro canadiense expresó el nuevo aliento de la renovada relación:

“Estamos enfrentando tiempos difíciles, sin duda, pero no los enfrentamos solos. Canadá y Estados Unidos son los aliados más cercanos, los socios comerciales más importantes y los amigos más antiguos”.

Dieron a conocer una “hoja de ruta” con acciones para “una asociación renovada entre Estados Unidos y Canadá”, que obligará a definirse al gobierno mexicano acerca de si quiere seguir perteneciendo al bloque de América del Norte o no.

Obliga a una definición, porque Estados Unidos y Canadá van en sentido opuesto a la ruta tomada por México en los temas básicos de la agenda.

El gobierno mexicano sigue en la misma línea que tanto lo emparentó con Donald Trump en temas de salud, economía, medio ambiente, seguridad y migración.

Pero Trump ya no es presidente de Estados Unidos, y México va en sentido opuesto al resto del mundo con el que comerciamos y necesitamos una buena relación.

La puerta no está cerrada para México, sino al contrario. En el comunicado conjunto, Biden y Trudeau plantean “trabajar para revivir la Cumbre de Líderes de América del Norte con un nuevo compromiso de solidaridad entre Estados Unidos, Canadá y México”.

Claro, eso obliga al gobierno mexicano a definirse en los temas fundamentales de la “hoja de ruta” Estados Unidos-Canadá, que es la agenda para América del Norte: combate conjunto al Covid, reconstruir mejor las economías, ampliar las metas de mejoramiento del ambiente, promover la diversidad y la inclusión, fortalecer la seguridad y defensa, y construir alianzas globales.

Veamos lo que significa eso para los socios de México.

“La máxima prioridad del presidente y del primer ministro es poner fin a la pandemia Covid-19”. Para ello se comprometen a apoyar a la ciencia, “colaborar en las respuestas de salud pública y desarrollar la resiliencia frente a futuros brotes… aumentar la respuesta sanitaria y humanitaria a la pandemia mundial, respondiendo a nuevas variantes, siguiendo el asesoramiento de expertos y apoyando el acceso global y asequible a las vacunas, incluido el mecanismo Covax”.

El segundo punto, reconstruir mejor. Biden apuntó que “Canadá y Estados Unidos están impulsando una sólida recuperación económica que beneficie a todos, no sólo a los que están en la cima”.

No excluyen a nadie, de arriba hasta abajo. Y concretan, en la “hoja de ruta”, además de sus políticas internas: “Estados Unidos y Canadá anunciaron iniciativas conjuntas para acelerar la recuperación económica de las Pymes, con enfoque especial en apoyo a las que son propiedad de mujeres y de minorías/indígenas, aprovechando el capítulo Pyme del Acuerdo Estados Unidos-México-Canadá (TMEC)”.

El punto más detallado y amplio de la “hoja de ruta” es el relativo a protección del medio ambiente:

-Tanto el presidente como el primer ministro acordaron trabajar juntos para proteger a las empresas, los trabajadores y las comunidades en ambos países, del comercio injusto de los países que no toman medidas climáticas firmes.

-El presidente (Biden) reafirmó su compromiso de responsabilizar a los contaminadores por sus acciones… (en su intervención, el mandatario estadounidense explicó el punto: “Vamos a demostrar la seriedad de nuestro compromiso tanto en casa como en el extranjero… Vamos a espolonear a otros países”).

-Ambos líderes acordaron lanzar una reunión ministerial del clima a alto nivel, que coordinará la cooperación entre Estados Unidos y Canadá para aumentar los compromisos ambientales alineados con el Acuerdo de París y los objetivos netos de emisiones cero.

-Acordaron adoptar un enfoque coordinado para acelerar el progreso hacia una infraestructura de energía limpia, resiliente y sostenible, incluido el fomento al desarrollo de la transmisión de electricidad limpia transfronteriza.

-Se comprometieron a alinear los flujos financieros (inversiones y créditos) con los objetivos climáticos, incluido el logro de una economía próspera con cero emisiones netas.

En “fortalecimiento de seguridad y defensa” fueron más allá de la seguridad colectiva (que abordarán en reunión especial los cancilleres y secretarios de Defensa de Estados Unidos y Canadá) del bloque. “Ambos reconocemos nuestra responsabilidad, como democracias líderes, de defender nuestros valores en todo el mundo y de fortalecer nuestras propias democracias en casa”.

Son muchos más los puntos acordados por Biden y Trudeau (en migración, equidad de género, respaldo a las minorías, solidaridad con los perseguidos en Rusia, China, el tema Venezuela, Myanmar…), que no caben en este espacio.

Fue la reunión internacional más importante para México en un par de años, por lo menos. Son sus socios y aliados. Y no estuvo presente.

Tendrá que definirse el gobierno mexicano si desea jugar en esta liga o no, donde aún tiene la puerta abierta, aunque necesitaría rectificar el rumbo.

O si prefiere la compañía del –eufemísticamente llamado por el diario El País– “bloque progresista”, con Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia.

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